Nueva oleada de fusiones

Las mutuas se enfrentan a un proceso de concentración que reducirá de forma drástica el número de entidades

En pleno proceso de concentración, auspiciado por el Ministerio de Sanidad que quiere reducir drásticamente el número de mutuas sin haber perfilado aún si el nuevo diseño contemplará una fusión por sectores o más bien por ubicación geográfica, la Asociación Nacional de Mutuas de Accidentes de Trabajo (Amat) apuesta por eliminar las presiones. “Cuando el proceso se hace exclusivamente por voluntad de las mutuas, sin injerencias, enriquece a las propias mutuas ya que no hay que olvidar que lo que se está produciendo en el sector no es más que un reflejo de la realidad social de nuestro país; y, además, fortalecerá si cabe aún más a estas entidades que adquieren un ámbito más nacional sin olvidar su carácter localista, todo ello fruto de la demanda y adaptación a las necesidades de los propios trabajadores y empresas a las que protegen”, explica Enrique Valenzuela de Quinta, director gerente de Amat, quien añade: “en todo caso, no hay que olvidar que no por ser más grande significa ser el mejor.

Entendemos que lo ideal es que cada mutua consiga su propio equilibrio entre su recaudación y su extensión territorial, además de, a nivel sectorial, corregir y establecer un equilibrio entre las mutuas grandes, medianas y pequeñas”.

Adaptación
Al margen de las fusiones que puedan producirse a lo largo del presente ejercicio, la difusión y adaptación a los cambios que ha ocasionado el nuevo cuadro de enfermedades profesionales, las modificaciones producidas por la nueva tarifa de accidentes de trabajo y la realización de las actividades preventivas son los principales retos que deben acometer las mutuas a corto plazo, según los responsables de Amat.

Con la reforma del cuadro de enfermedades profesionales se logra una mayor implicación de las mutuas en la gestión de la salud laboral, ya que una de las principales novedades de la normativa se refiere a que la obligación de notificación de estas situaciones se ha trasladado de las empresas a las mutuas, que asumen la protección de las contingencias profesionales, por lo que se ve reforzado el papel de las mismas como entidades colaboradoras con el sistema de Seguridad Social, al gestionar de forma integral los riesgos profesionales. “Este cambio en el sistema de notificación y registro persigue una mayor vinculación entre notificación y actuación médica para diagnosticar una enfermedad, ya que como paso previo a la comunicación realizada por la mutua, se produce el diagnóstico de la enfermedad profesional, actividad que recae exclusivamente dentro de la órbita médica”, dice Valenzuela de Quinta.

Por otra parte, hasta finales del pasado año, la tramitación se realizaba en soporte de papel, si bien con la nueva normativa la totalidad del procedimiento se lleva a cabo a través de medios electrónicos, mediante el denominado Sistema CEPROSS (Comunicación de Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social). Este aspecto, además de introducir un ajuste de la información estadística tratada en el proceso a los parámetros utilizados por la Unión Europea, supone más agilidad y mayores posibilidades de explotación de la misma.

Prevención
Pese a que aún es pronto para valorar el cambio producido tras la segregación de los servicios de prevención, los responsables de Amat se muestran optimistas de cara al futuro y apuntan que en la actualidad trabajan en la realización de actividades preventivas en las empresas, como una inversión necesaria para evitar la carga que representan los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales en nuestro sistema de protección social. Los servicios de prevención surgidos de la segregación han creado la nueva Asociación de Sociedades de Prevención de las Mutuas de Accidentes de Trabajo (ASPREM), que representa los intereses del sector.