El número de accidentes de trabajo en la región experimenta un ligero repunte en 2006, aunque descienden los graves y los mortales
Pese a que el nivel de satisfacción de los castellanos y leoneses con el trabajo roza el notable en aspectos tan importantes como el horario, la retribución salarial, el ambiente o el estrés, y que más de la mitad cuenta con un contrato indefinido, la siniestralidad laboral sigue siendo una de las asignaturas pendientes. En 2006, el número de accidentes durante la jornada laboral ascendió a 43.583, un 1,64 % más que en el anterior ejercicio, y se aleja del punto de inflexión logrado en 2004, donde esta cifra se redujo a los poco más de 40.000.
Aún así, el crecimiento fue inferior al experimentado en 2005, donde se registró una subida de 5,34%. Además, en el pasado año se confirma la tendencia positiva, que ya se observó en 2005, del descenso de los accidentes graves, con casi un 11% menos (-57), y mortales, con una caída del 4,54% (-3).
La siniestralidad laboral sube en todos los sectores, excepto en Servicios con 85 accidentes menos que en 2005, lo que significa un cambio de tendencia puesto que en ese ejercicio fue el sector que más número de siniestros computó. Sin embargo, sigue siendo Servicios el que registra la cifra más elevada con 15.144 accidentes en 2006, seguido de Industria con 14.350, un 1,91% más, y Construcción con 12.101, un 3,58% más. El sector Agrario sufre el mayor incremento en el número de siniestros, con un 5,41% más.
Se produjeron subidas en todas las provincias, excepto en Zamora con 42 accidentes menos, Burgos (-28) y Palencia (-5). Es Salamanca la provincia que sufre un mayor incremento de los siniestros con 185 más, seguida de Ávila (+174), León (+134) y de Soria (+132). Curiosamente en las provincias con mayor índice de industrialización como Valladolid y Burgos, los accidentes crecen en menor medida como es el caso de la primera con un 0,73%, o incluso se reducen como sucede en la segunda (-0,34%). La que registra la cifra más elevada de accidentes mortales es León con 17, un 7,7% más; mientras que en Burgos se reducen hasta el 59% y en Valladolid casi el 10%. Sin embargo, la provincia con una mayor subida en este apartado es Segovia, con siete accidentes más que en 2005, lo que supone un alza del 233,33%.
Medidas preventivas
Para reducir estos siniestros, la Junta de Castilla y León desarrolla un importante esfuerzo en materia de prevención de riesgos laborales, al que destina un presupuesto de 11,4 millones de euros en el presente ejercicio. Durante 2006, en materia de formación en prevención la Consejería de Economía y Empleo subvencionó con una ayuda de 684.000 euros un total de 112 cursos, en los que participaron 1.792 alumnos. Respeto al desarrollo de medidas para la seguridad y salud laboral, destinó más de un millón de euros en 81 acciones subvencionables con 2.380 destinatarios.
Para formación de trabajadores, empresarios, autónomos, mandos intermedios y delegados de prevención en materia de seguridad y salud en el trabajo, se dedicaron 666.000 euros en 59 cursos y 253 acciones, de las que se beneficiaron más de 2.000 interesados. La mejora de las condiciones de trabajo en empresas de Castilla y León destinadas a la adquisición, adaptación o renovación de máquinas y equipos de seguridad recibieron más de 800.000 euros repartidos entre 65 empresas con 650 trabajadores beneficiados. También se convocaron tres becas dotadas con una cuantía de 1.645 euros al mes para la elaboración de varios programas de prevención de riesgos laborales derivados de la exposición al amianto en Castilla y León, de acción para la prevención del acoso moral en los centros de trabajo de la región, y para evitar la siniestralidad en el sector agrícola de la comunidad autónoma.
Asimismo, se desarrollaron una serie de campañas específicas como la Escuela de Prevención, dirigida a 118.000 escolares de toda la región; y No juegues con tu vida, enfocada a concienciar sobre la importancia de reducir la siniestralidad. Otras acciones destacadas fueron el Congreso bienal de Prevención de Riesgos Laborales, la revista cuatrimestral de prevención, el portal www.prevencioncastillayleon.com, y publicaciones especializadas en la materia. Hay que resaltar que las Unidades de Seguridad y Salud Laboral impartieron formación para 11.000 asistentes, atendieron 8.154 consultas y realizaron 10.099 visitas de control. Otro aspecto fue el apoyo a las actuaciones de los agentes sociales y económicos, con 4.000 visitas a empresas y la puesta en marcha de asesorías laborales en prevención de riesgos laborales en las nueve provincias, para respaldar a pymes, trabajadores y delegados de prevención.
Inspecciones
En materia de Seguridad y Salud Laboral, el número de inspecciones realizadas en Castilla y León durante el pasado ejercicio superó las 41.600, que detectaron 2.362 infracciones sancionadas con casi cinco millones de euros. Los requerimientos sobrepasaron la cifra de 13.500 y las paralizaciones interpuestas fueron cerca de 160. La provincia con mayor número de actuaciones fue Valladolid con 7.891, seguida de Palencia (7.372) y León (7.084). Aunque fue León en la que se detectó un mayor número de infracciones con 481, seguida de Segovia (427); sin embargo Valladolid fue quien acumuló un importe superior en la cuantía de las sanciones, con casi 1,5 millones de euros.
Estas iniciativas se complementan con otras actuaciones estatales. En este sentido, la Asociación de Sociedades de Prevención de las Mutuas de Accidentes de Trabajo (Asprem), constituida a raíz de la aprobación del Real Decreto 688/2005 que obligó a segregar las funciones de servicio de prevención ajeno a las mutuas, confía en que la Estrategia Española en Seguridad y Salud en el Trabajo 2007-2012 sirva para reducir la siniestralidad. Una de las novedades será que permite a las compañías de hasta 50 trabajadores realizar el plan de prevención, la evaluación de riesgos y la planificación preventiva de forma simplificada, potenciando además la disposición en las empresas de recursos preventivos propios. Con esta estrategia se persiguen dos objetivos fundamentales como son la plena integración de la prevención en los sistemas de gestión de la empresa y la existencia de una auténtica cultura preventiva.
Los índices de siniestralidad que tenemos en nuestro país son muy elevados, aunque difícilmente comparables con los del resto de Europa al utilizarse sistemas estadísticos diferentes, lo que no obsta a que las cifras existentes preocupen extraordinariamente a todos los agentes implicados, y supongan un problema de enormes repercusiones, en primer lugar por el drama personal que está detrás de cada uno de los accidentes laborales, al que habría que añadir también los importantes costes económicos que de ellos se desprenden, apuntan los responsables de Asprem.
Asesoramiento
En este sentido, las sociedades de prevención proporcionan a las empresas asesoramiento y apoyo necesarios para crear una conciencia preventiva y promover una colaboración que favorezca su efectiva integración en el sistema general de la organización. Para conseguir este objetivo, es necesario que cada eslabón de la empresa haga suyo este propósito, estableciendo funciones y responsabilidades, así como implantando un sistema de coordinación general, aseguran.
Desde la Asociación consideran que el balance de la segregación es muy positivo, ya que las sociedades de prevención siguen incrementando los conciertos de la actividad preventiva, el número de trabajadores protegidos, los recursos humanos: Entendemos además que la experiencia histórica adquirida en prevención, así como la especial atención que desde siempre se ha prestado a la calidad del servicio ofrecido a las empresas concertadas, es una garantía para contribuir a que mejoren sus sistemas preventivos. No obstante, las sociedades de prevención no son ajenas al mayor problema que en la actualidad existe a la hora de prestar los servicios de prevención al igual que el resto de entidades preventivas acreditadas: la grave carencia de médicos especialistas en Medicina del Trabajo en nuestro país, lo que unido a los estrictos criterios sanitarios de acreditación, está suponiendo un problema adicional para la aplicación idónea de la vigilancia de la salud tal como está regulada en nuestra normativa, lo que nos está exigiendo para su superación un sobreesfuerzo de organización y recursos. Miembro de la CEOE, compuesta por la totalidad de las sociedades de prevención existentes (21) y presidida por Juan José Llona Barrenechea, Asprem se ha marcado entre sus objetivos inmediatos la firma de un convenio colectivo para sus trabajadores.