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Somaén, un ejemplo de turismo rural con promociones inmobiliarias de lujo

El arquitecto Manuel de la Torre Álvarez convierte las casonas abandonadas de la localidad soriana en viviendas de alto standing para los amantes de la naturaleza, el golf y los deportes de aventura

Vista de Somaén (Soria) con el castillo árabe y alguna de las casas rehabilitadas.
Un nuevo nicho de negocio unido al atractivo del turismo rural da sus primeros pasos en el municipio soriano de Somaén. La idea la ha puesto en práctica el arquitecto Manuel de la Torre Álvarez, conocido sobre todo por sus obras de restauración del patrimonio histórico español. De la Torre Álvarez recaló en esta zona hace más de 30 años y se enamoró perdidamente de este pueblo de apenas 20 habitantes en pleno desfiladero del río Jalón sobre el que sobrevuelan los buitres en sus anaranjados atardeceres. El flechazo le llevó a comprar su castillo de origen árabe (siglo XI) en 1976 en subasta pública por 14.600 de las antiguas pesetas. Con varios intentos fallidos de conseguir ayudas de la administración para su restauración y tras el derrumbe de una de las dos torres con que contaba la fortaleza, ya irrecuperable, en 1983 Manuel de la Torre decide emprender su rehabilitación, que ha concluido recientemente con la incorporación de sus cuatro habitaciones para su uso hotelero a las nueve ya existentes de la Posada Real de Santa Quiteria -también propiedad del citado arquitecto-, que era una casona del siglo XVIII en la que se cobraba el portazgo, arancel que permitía el paso de las tierras de Castilla a las de Aragón.
Pero el cariño por Somaén le hizo ir más allá y extendió las obras de rehabilitación a una docena de casas que iban siendo abandonadas por los habitantes, que se unían a la sangría poblacional que afecta a los pueblos de Castilla y León o que simplemente morían. Tal es el caso de un anciano de alrededor de cien años, propietario de uno de los corrales del Barrio Alto, con el que hubo que citar al notario de Almazán en la residencia de mayores de Arcos del Jalón para que firmara la escritura de compraventa. “El notario dijo que había sido su cliente de más edad y el hombre falleció a los pocos días de haber firmado”, cuenta el propio Manuel de la Torre en su libro Somaén, historia de un castillo.

Combinar elementos
La tarea del arquitecto y de su empresa Consolidaciones y Contratas ha sido la de convencer a un grupo de amigos y allegados para comprar estas casas casi en estado de ruina para ejecutar unas viviendas de lujo. Los argumentos han sido de peso. Una rehabilitación basada en la combinación de la autenticidad de los elementos tradicionales con arquitectura de vanguardia, la tecnología más avanzada en la construcción de casas como la domótica, los proyectos de interiorismo realizados con gusto, el esmero con el mestizaje de antigüedades con elementos modernos como principal protagonista y el diseño de los cuidados jardines. A lo que hay que añadir la ubicación de las viviendas en un pueblo tranquilo de Soria -apenas 20 habitantes-, en pleno desfiladero del río Jalón en un paraje casi virgen de belleza impresionante y gran riqueza ecológica -cuenta con una nutrida colonia de buitres-, y donde se pueden practicar deportes de aventura y golf en sus dos campos cercanos, a menos de 30 minutos en coche, y su proximidad a Madrid (a una hora y cuarto) y Barcelona (a tres horas).
El resultado ha sido la reconstrucción de la parte más alta del pueblo. El éxito de estas obras queda demostrado en lista de espera para la construcción de más casas. En las nuevas viviendas se han utilizado materiales castellanos, como por ejemplo mampostería en las plantas bajas y ladrillo visto de tejar artesano entremezclado con entramados de madera en las plantas altas. El equipo de De la Torre realizó una verdadera investigación para localizar materiales auténticos parecidos a los de la época, como la sillería abujardada de caliza de Silos de Burgos. De “tarea de romanos” califica Manuel de la Torre las obras hechas en las casas, debido a su gran complejidad. En la rehabilitación se juega con la mezcla de materiales tradicionales con modernos como perfiles de hierro, barandillas de acero, peldaños de rejillas de tramex o el vidrio estructural.

Castillo árabe
Aparte de estas viviendas para particulares, el gran protagonista de Somaén es su castillo árabe restaurado. Lo primero fue construir un acceso donde sólo había sendas. Completamente en ruinas, requirió de un acondicionamiento global, del que se consiguieron obtener cinco plantas. En su cubierta pende un pendolón central suspendido en el aire, con la complejidad aumentada de sus cinco faldones, al ser la fortaleza de planta pentagonal. La madera empleada procede del Palacio de los Duques de Pastrana, en Guadalajara; la fachada barroca del dormitorio principal, de Quijas (Cantabria); la chimenea del comedor posee un dintel de piedra granítica de finales del siglo XV con cinco escudos heráldicos y procede de Cadalso de los Vidrios, en Madrid. Los baños cuentan con azulejos pintados a mano o procedentes de la Bisbal (Gerona). Su decoración se basa en antigüedades, como alguna pieza de arte románico, puertas de confesionario o puerta mudéjar de lacería policromada.