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El efecto Kioto

Energías limpias como eólica, solar o biocombustible consolidan un nuevo nicho de negocio y atraen cuantiosas inversiones a Castilla y León, que se posiciona como una potencia en España

Castilla y León mantiene su fuerte apuesta por las llamadas energías limpias, que ofrecen un negocio con un largo recorrido por las exigencias del Protocolo de Kioto y por la creciente demanda de electricidad en nuestro país. La normativa, tanto española como comunitaria, intenta impulsar esta actividad para mantener un desarrollo sostenible. Este tendencia se refleja en los numerosos proyectos abordados en el campo de la energía eólica, la solar y la producción de biocombustibles. El caso más emblemático es el del sector eólico, en el que se han invertido más de 2.000 millones en Castilla y León, con la creación de cerca de 3.000 empleos. Durante el pasado año, los aerogeneradores de nuestra comunidad autónoma produjeron el 10,5% del total de la energía generada en la región, que ascendió 33,32 millones de Mwh. De esta forma, se sitúa muy cerca de la nuclear, pese a que el primer parque eólico data de 1997, es decir, en menos de una década se ha configurado una sólida infraestructura eólica.
Los parques eólicos siguen atrayendo las inversiones y cada vez se ponen más instalaciones en marcha ya que a finales de 2005 había un total de 3.109 megavatios en funcionamiento, construcción y con autorización; mientras que los datos a 31 de agosto de 2006 elevan esa cifra a 4.126 megavatios, según la Asociación de Promotores de Energía Eólica de Castilla y León (Apecyl). Su espectacular desarrollo afecta de forma desigual al territorio de la región, pues Burgos ocupa la primera posición, con 646,15 MW de potencia eólica instalada; seguida de Soria (598,65), Zamora (337,93), Ávila (132,13), Palencia (105,3), León (71,85), Segovia (48,52) y Salamanca (30,6). También existe un parque eólico entre las provincias de Palencia y Burgos (49,3 megavatios) y otro entre las de Segovia y Soria (27,2).

Menos contaminación
Según estimaciones de Apecyl, la energía eólica en funcionamiento en Castilla y León equivale a alrededor de 100.500 árboles, por lo que respecta a su función de reducción de emisiones contaminantes a la atmósfera; evita anualmente la emisión de 5,3 millones de toneladas de C02; y podría abastecer a más de 650.000 familias de la región. Aparte de reducir la contaminación, esta actividad está generando un próspero negocio, tanto de compañías eléctricas como de empresas locales que se han diversificado hacia esta industria, que con sus constantes inversiones están apuntalando el desarrollo económico de las zonas rurales donde se ubican los aerogeneradores.
El sector eólico aspira a tener instalada una potencia de 8.500 megavatios en la región, el doble que en la actualidad. De momento, ya existen otros trece parques en construcción, con una potencia global de 424 megavatios, y otros 22 han obtenido autorización administrativa, con 1.653 megavatios.
Castilla y León también se convertirá en una de las principales potencias en la producción de biocarburantes, donde el primer proyecto ejecutado ha sido la planta de bioetanol de Biocarburantes de Castilla y León, en Babilafuente (Salamanca), controlada al 50% por Ebro Puleva y Abengoa. Esta instalación, dotada del más moderno diseño y tecnología, puede procesar 580.000 toneladas de cereales y tiene una capacidad de producción de 200 millones de litros de bioetanol al año para su uso en mezcla directa con las gasolinas.
Este complejo industrial consta además de una planta de cogeneración de 25 megavatios de potencia que suministra energía eléctrica a la red exterior y se unirá una nueva instalación, aún en fase de construcción, con una capacidad de producción de cinco millones de litros de bioetanol al año a partir de biomasa, una experiencia pionera a nivel mundial que permitirá valorizar determinados residuos agrícolas y forestales. La planta de Babilafuente, cuyas obras comenzaron en 2003, ha supuesto una inversión superior a los€150 millones de euros y ha generado 103 empleos fijos, así como varios cientos de puestos de trabajo indirectos.
Otro proyecto de gran magnitud relacionado con los biocarburantes es el ejecutado por Iberdrola y otros socios para la construcción de la planta de producción de bioetanol en Barcial del Barco (Zamora), para lo que han constituido recientemente la sociedad Ecobarcial, que se encargará de llevar a cabo la promoción y explotación del proyecto. Ecobarcial está participada en un 51% por Encalsa (90% Biovent -de la que Iberdrola posee el 85%- y 10% Ente Regional de la Energía); en un 30% por Green Source (Sniace); en un 14% por Ecoteo; en un 2,5% por Coreccal; y en un 2,5% por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl). La instalación, donde se invertirán cerca de 91 millones de euros, estará concluida en julio de 2008. La producción anual estimada de la planta asciende a 145.152 metros cúbicos de bioetanol, para lo que serán necesarias alrededor de 400.000 toneladas de cereales.