Ojeda, casi un siglo de restauración en Burgos

La empresa levanta 20 apartamentos de lujo para ejecutivos y ampliará este año dos plantas del Hotel Almirante Bonifaz

“La I+D de la hostelería es la formación del personal”. Así explica Luis Carcedo Ojeda, director gerente del grupo burgalés Ojeda, uno de los principales problemas con los que se encuentra el sector en Castilla y León, ya que, si el reto para la industria es avanzar en la investigación y desarrollo de nuevos productos y procesos, para la restauración lo es encontrar profesionales preparados adecuadamente para desempeñar sus funciones.
En este sentido, Luis Carcedo, que siempre ha estado muy involucrado en la defensa de este negocio, ya que ha participado en la creación de asociaciones a nivel provincial y regional y representó los intereses de los hosteleros de la comunidad autónoma en el ámbito nacional, recuerda la necesidad de crear una escuela de hostelería de prestigio en Castilla y León. Un centro de estas características representaría una salida laboral para la juventud y además formaría mejores profesionales, que es lo más necesario en estos momentos. “También es importante la promoción turística, no sólo de la capital, sino también de la provincia y la mejora de las infraestructuras”, señala el propietario del Restaurante Ojeda.
Luis Carcedo Ojeda es la cabeza visible de un grupo familiar que comenzó su andadura en 1912, cuando los abuelos de la actual dirección abrieron una taberna en Burgos. Tres hijos del matrimonio continuaron con el negocio, hasta que en 1966 los primos Luis y Leonardo transformaron la antigua taberna en el actual restaurante, ubicado en una zona céntrica de la capital del Cid. Desde entonces, la empresa ha diversificado paulatinamente su negocio para abarcar diferentes segmentos, en muchos casos complementarios, y ofrecer un servicio global a los clientes. Uno de los primeros pasos de esta transformación fue la compra en 1976 del Hotel Almirante Bonifaz, un establecimiento de cuatro estrellas y 79 habitaciones ubicado en el centro de Burgos.

Tienda y cervecería
En 1987 abrieron sus puertas la tienda de delicatessen y la cervecería situadas en los bajos del edificio Ojeda, a escasos metros del hotel y cuya primera planta está dedicada al restaurante. En este sentido, destaca que la mayoría de los productos de gourmet se comercializan con la marca Ojeda, aunque sólo los platos preparados y la pastelería y panadería están fabricados por el grupo. Ante la demanda del mercado y el aumento del interés por la enología, hace unos meses se inauguró una sección dedicada a los vinos, donde se pueden encontrar caldos de varias denominaciones de origen, tanto castellanas y leonesas como de otras zonas de España.
Asimismo, la firma familiar posee en la capital burgalesa dos bingos (uno situado en los bajos de hotel y otro en la zona de Gamonal), una bocatería en el centro histórico denominada Fast Factory, una cafetería en frente del Almirante Bonifaz y un obrador de panadería y pastelería, con más de 500 metros cuadrados, para abastecer en exclusiva a las otras ramas del negocio. La última aventura en la que, por el momento, se ha embarcado el Grupo Ojeda ha sido la rehabilitación de las tres plantas del edificio que lleva su nombre y que está situado cerca de la famosa Casa del Cordón, para la construcción de 20 apartamentos de lujo destinados a ejecutivos que, por cuestiones de trabajo, deben pasar temporadas en la capital del Arlanzón. Estas instalaciones han supuesto dos años de trabajo y una inversión aproximada de cuatro millones de euros.

Ampliación del Hotel Almirante Bonifaz
“También rehabilitamos completamente el hotel y en 2003 lo ampliaremos con dos plantas más, para lo que destinaremos más de 1,8 millones de euros”, explica el director gerente de la firma, que prevé facturar en el presente ejercicio diez millones de euros, de los que aproximadamente el 50% proviene del conocido restaurante de la capital burgalesa.
“En total somos 220 personas trabajando en la empresa. Esto, por una parte, es un orgullo, porque supone mantener y hacer crecer un proyecto que comenzaron nuestros abuelos, pero también es una gran responsabilidad ya que son muchas las familias que dependen de este negocio”, comenta Luis Carcedo Ojeda.