Página principal
Volver portada 94

1
Quiénes somos

-Conózcanos
-Suscripciones
-Contacte con nosotros
1
Secciones

-Sibaritas
-Quién es quién
-Nueva Economía
-Empresa familiar
-Informes
-Ránking mayores empresas
-Subvenciones
-Calendario de ferias
-Opinión
-Mejores Web para hacer negocios
1
Enlaces

-Administración
-Agroalimentación
-Derecho
-Economía
-Formación
-Libros
-Motor
-Turismo
-Trabajo
1
Más información

-Números atrasados
-Portadas
-Índice de empresas

1

El negocio del ladrillo no toca techo

Los constructores de la región confían en mantener su fuerte ritmo de crecimiento

El resto de los países de la Eurozona mira de reojo los datos de la evolución de la economía española, que en 2003 creció un 2,4%, cuatro décimas por encima del anterior ejercicio y dos puntos más que la media de los Doce. Mientras que algunas de las principales potencias europeas se encuentran el borde de la recesión, nuestro país presenta unas tasas elevadas que suscitan envidia al otro lado de nuestras fronteras. ¿Y cuál ha sido la fórmula mágica que permite a la economía española ampliar su diferencial de crecimiento respecto a sus vecinos comunitarios? Pues según el Banco de España, la expansión del consumo y sobre todo la inversión en construcción, que han apuntalado el actual dinamismo económico. Esta tesis viene además avalada por los datos de Seopan sobre la evolución del sector, que ya representa el 60% de la inversión total del país y aporta más del 10% del valor añadido generado en España.
Castilla y León se ha contagiado de esta euforia en el negocio del ladrillo por el aumento de la licitación de obra pública, tanto de la Administración central como regional, que permitió que el sector no sólo mantuviera la fortaleza de anteriores ejercicios, sino que creciera con tasas más elevadas. A esta situación hay que añadir que la demanda del mercado inmobiliario superó, en muchos momentos, la oferta de viviendas. En este sentido, Tomás Rivilla, presidente de la Confederación Castellano Leonesa de la Construcción (CCLC) y de la Fundación Laboral de la Construcción, comenta: “el precio de los pisos aumentó en nuestra región de forma similar a como lo hizo en otras zonas. El momento económico positivo que vivimos, los bajos tipos de interés, la flexibilización de las entidades bancarias para captar clientes ofreciendo mayores plazos para las hipotecas y la caída del mercado bursátil, entre otros factores, provocan que la demanda crezca. Esto, unido a la escasez de la oferta, tiene como resultado que el propio mercado incremente los precios, tanto entre empresas como entre particulares”.
Durante 2003, la licitación oficial de las distintas administraciones en Castilla y León creció alrededor del 73%, mientras que la Junta contrató un 20% más que en 2002. Estos datos ponen de manifiesto el buen momento que atraviesa el sector en la región y las excelentes perspectivas que los constructores auguran para 2004. “Los planes viarios traen a la región una importante cantidad de inversiones en infraestructuras, por lo que esperamos que este ejercicio sea de mantenimiento de las inversiones públicas y, por lo tanto, un buen momento para el sector. En cuanto a la obra civil, entendemos que, aun cuando haya un pequeño retroceso de la demanda, será un año positivo, toda vez que la economía, tanto nacional como regional, se encuentra en un momento de fortaleza”, analiza Tomás Rivilla.

Formación
Sin embargo, algunos de los problemas más importantes que afectan al sector permanecen a lo largo del tiempo. Uno de ellos es la escasez de mano de obra, por lo que los empresarios deben contratar a trabajadores extranjeros para cubrir buena parte de los 118.000 empleos generados en el negocio del ladrillo durante el pasado ejercicio. En este sentido, destaca la escasa especialización de los trabajadores, un aspecto que trata de solucionar la Fundación Laboral de la Construcción mediante la formación de los empleados. Asimismo, Rivilla destaca la escasa profesionalización de algunos empresarios: “en nuestro sector entra cualquiera, tanto a construir como a promover y a invertir. Sería conveniente que se regulase la profesión para lograr mayor seriedad y una competencia adecuada. Todos los agentes intervinientes tenemos muy claro que la formación de los trabajadores y empresarios es fundamental para reducir los índices de siniestralidad laboral”.