El elevado coste de vida se ha convertido en la principal preocupación para más de la mitad de la población perteneciente a la GenZ y Millennials (52% y 51%, respectivamente), denominados Zillennials, por encima de otros elementos como la incertidumbre económica, el cambio climático o el desempleo, según los datos del último estudio de Deloitte.
Esta realidad tan compleja tiene como consecuencia la búsqueda de soluciones para paliar la “ansiedad financiera” que sienten los jóvenes de entre 25 y 40 años, lo que impulsa el nacimiento del denominado Money Wellness, es decir, la gestión óptima y con criterio de las finanzas personales.
Los datos facilitados por Laura Núñez-Letamendia para el Estudio sobre las Finanzas de los nativos digitales y Millennials españoles, asegura que un 70% de ellos ahorra pese a que un 40% afirma no tener ingresos suficientes.
Recursos para aumentar ingresos
“Los Zillennials buscan fórmulas para abordar el gasto, tener un mayor control financiero e incluso ahorrar u optimizar sus compras. De hecho, son muchos los recursos que utiliza esta generación para incrementar sus ingresos. Desde encontrar trabajos secundarios, usar sistemas tecnológicos para controlar su economía o abrir cuentas en neobancos que generen intereses a sus ahorros, hasta realizar compras de un modo más inteligente, buscando fórmulas de recuperación de dinero en gastos habituales, como el cashback”, revela Paula Rodríguez, Business Development senior director Webloyalty.
Las redes sociales han potenciado esta tendencia de Money Wellness. Plataformas como TikTok e Instagram se han convertido en fuente de información financiera, y los conocidos como influencers financieros ofrecen consejos de ahorro, inversión o sobre cómo aprovechar la capacidad financiera personal al máximo. De hecho, desde el Washington Post apuntan que el 61% de los jóvenes toma decisiones financieras en base a los consejos ofrecidos por estos creadores de tendencia.
Efectos adversos
Sin embargo, las redes sociales mal utilizadas pueden tener efectos adversos también desde el punto de vista financiero. Según un estudio de Credit Karma, aunque muchos miembros de la Gen Z y de los Millennials consiguen ahorrar, tienen una percepción negativa de la situación, derivando en una “dismorfia financiera”. Hasta tal punto, que el 48% de la Gen Z y el 59% de los Millennials siente que, en términos de finanzas personales, están por detrás de quienes les rodean.
Para los Zillennials, cada euro cuenta. En este contexto, las nuevas generaciones reinventan las tendencias de consumo, así como las fórmulas de pago, con el objetivo de conseguir flexibilidad y rentabilidad financiera.
“El money wellness no es una moda pasajera, sino un cambio profundo en la mentalidad del consumidor actual. Herramientas como el cashback, o programas de reembolsos, empoderan a la Gen Z y a los Millennials a la hora de sentir un retorno económico real por sus gastos habituales, aliviando su presión financiera”, asegura la Business Development senior director Webloyalty.
Castilla y León Económica