La Asociación de la Empresa Familiar de Madrid (Adefam) celebró este jueves la gala de entrega de sus Premios 2026 en el Auditorio El Beatriz de Madrid, en un acto que reunió a destacadas personalidades del ámbito empresarial e institucional. Entre los asistentes estuvieron Verónica García Castelo, presidenta de Adefam; Rocío Albert López-Ibor, consejera de Economía, Hacienda y Empleo de Madrid; María del Carmen Tejera Gimeno, viceconsejera de Economía y Empleo de la Comunidad de Madrid; e Ignacio Rivera, presidente del Instituto de la Empresa Familiar.
Durante la gala se dieron a conocer los galardonados de esta octava edición en la que la Familia Montoro Alemán del Grupo GMP fue reconocida con el Premio Familia Empresaria del Año 2026. Asimismo, se otorgaron menciones especiales a Cristina Oria, como Mejor Proyecto de Emprendimiento; ECOALF, a la Empresa que lidera el camino hacia negocios sostenibles; Pedro Piqueras, a la Comunicación y difusión del valor de la empresa familiar; Pescaderías Coruñesas, al Mejor comercio centenario de Madrid; y Ágora de IGT Microelectronics, al Proyecto empresarial más innovador.
García Castelo subrayó la importancia de las empresas familiares: “estos premios nos ayudan a mostrar la naturaleza y dimensión de la empresa familiar para que la sociedad la vea como una realidad que debe cuidarse y favorecerse para que pueda cumplir su misión. Y es que representamos alrededor del 90% de las empresas de nuestro país”. “La empresa familiar no responde a lo inmediato, piensa en generaciones. Mantiene un vínculo profundo con su entorno, con sus trabajadores y con el territorio en el que nace y crece. Y por eso su fortaleza es también la fortaleza de Madrid”, añadió.
La esencia de las empresas familiares
Por su parte, el presidente del Instituto de Empresa Familiar centró su discurso en poner en valor la esencia de las empresas familiares, destacando que “somos compañías de impacto positivo. Lo demostramos cada día, no solo por nuestra vocación de permanencia, sino también por la forma en la que entendemos el crecimiento, el arraigo y la sostenibilidad. Las empresas familiares tenemos que hacernos oír con dignidad, sin complejos, porque tenemos mucho que aportar. Además, tenemos que reivindicar el valor de lo que hacemos: crear empleo, generar estabilidad, pensar en el largo plazo y cuidar el legado”.
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