Agropal es una de las 10 mayores cooperativas de España -la cuarta de las de primer grado- y un referente socioeconómico en Castilla y León y Cantabria. Su grupo está formado por más de 8.000 familias de agricultores y ganaderos y su modelo de negocio abarca toda la cadena alimentaria: desde la producción de semillas, la provisión de materias primas y la fabricación de piensos, hasta la transformación alimentaria y la comercialización.
Por su fuerte arraigo local, esta cooperativa desempeña un papel crucial en el desarrollo rural al operar con 45 almacenes y diez fábricas que dinamizan estas zonas y están dedicadas a sectores tan diferentes como fertilizantes, semillas, deshidratación de alfalfa y forrajes, nutrición animal, envasado de legumbres, sala de despiece de carne, producción de quesos y, más recientemente, fábrica de copos, harina y salvado de avena para consumo humano. Su actividad no se limita al mercado nacional pues tiene una proyección internacional creciente con exportaciones de productos como queso, alfalfa y forrajes y, próximamente, copos de avena a mercados de Europa, América y Asia.
Una figura fundamental en la evolución de esta sociedad con sede en Palencia es César Reales, un segoviano natural de Montejo de Arévalo, que llegó a la Gerencia de Agropal en 1989. En sus casi 4 décadas de gestión, la entidad ha pasado de ser una pequeña cooperativa con 800 socios y cinco almacenes en Palencia a situarse entre las principales de España. Con la idea básica de cooperativa integral que cubre todas las necesidades de los socios, ha logrado una importante diversificación territorial y de actividades: durante su gestión se ha multiplicado por diez el número de socios y la facturación ha pasado de los siete millones iniciales a más de 450 millones de euros en 2025, con una plantilla cercana al millar de empleados.
Momentos complicados
De estos años al frente de Agropal, Reales recuerda momentos complicados, como la falta de cosecha en 1992 por una sequía extrema, dificultades a la hora de conseguir financiación, incendios en las deshidratadoras o la pandemia de Covid. Sin embargo, el ejecutivo señala como lo más frustrante en su trayectoria “la falta de apoyo institucional real acorde a nuestra dimensión, a la posición que ocupamos a nivel regional y nacional y a lo que aportamos a la sociedad desde el punto de vista de estructuración del sector primario, de generación de oportunidades de futuro, de prestación de servicios básicos en zonas rurales, de mantenimiento y creación de empleo, de contribuir de manera decisiva a mejorar la vida de miles de familias y de producir algo tan necesario como son los alimentos”.
Por el contrario, subraya su satisfacción al comprobar que su trabajo, ideas y proyectos contribuyen a mejorar la vida de miles de familias. “Al final, se trata de un esfuerzo colectivo: socios y empleados trabajando cada día, cada uno en su ámbito, para conseguir un futuro mejor para todos”, señala Reales.
Gestión prudente
Entre las claves del éxito de esta cooperativa se encuentra lo que Reales define como “una gestión prudente y una estrategia que equilibra la dimensión empresarial con el arraigo social y territorial”. Su modelo De la semilla a tu mesa le permite controlar íntegramente la cadena alimentaria; mientras que la apuesta por la innovación constante refuerza su competitividad. “Todo este engranaje industrial mantiene un firme compromiso con la España Vaciada, donde la cooperativa actúa como un motor económico a través de la creación de empleo, la prestación de servicios básicos y sostenimiento de infraestructuras críticas en el medio rural”, añade el ejecutivo.
Plan Estratégico
El Plan Estratégico de Agropal tiene como objetivo aportar valor a socios y clientes mediante la integración total de la cadena alimentaria y contempla cuatro pilares, el primero de los cuales se centra en la industrialización y generación de valor añadido mediante la transformación de las materias primas (cereales, legumbres, carne y leche) en productos finales de consumo humano. El segundo lugar se encuentra el fortalecimiento de la red logística con la apertura de nuevos almacenes para reducir los costes y facilitar la entrega de las cosechas de los socios.
El tercer pilar hace referencia a la sostenibilidad y la energía circular, con una apuesta destacada por las renovables, como las instalaciones solares fotovoltaicas, las calderas de biomasa y el aprovechamiento de subproductos industriales para generar energía térmica; mientras que el último se encarga de garantizar el relevo generacional, para lo que busca ofrecer estabilidad y profesionalidad a los agricultores jóvenes.
“Entendemos que el campo no es sólo una tradición, sino una pieza clave para fijar población y generar empleo frente al reto demográfico”, apunta el gerente de Agropal, la cooperativa que más empleo genera en la región.
Reales subraya que, ante las incertidumbres de los mercados internacionales y tratados como el de Mercosur, “reivindicamos la seguridad y excelencia de nuestras producciones, que cumplen con las normativas más estrictas del mundo, mientras seguimos fortaleciendo nuestra capacidad exportadora para llevar los productos alimentarios de la cooperativa también a los mercados internacionales. Necesitamos crear aquí actividad económica y puestos de trabajo atractivos para que Castilla y León tenga futuro. Creemos que el camino es la profesionalización y la unión. Nuestra mirada está puesta en el exterior para exportar nuestra calidad, pero nuestro corazón y la actividad económica deben quedarse aquí para que el medio rural de la región tenga futuro ligado a una actividad económica real”.
A su juicio, para que Castilla y León sea un escenario atractivo para la actividad agroindustrial, es preciso “un respaldo real, tangible, con menos trabas burocráticas y ayudas que lleguen al tejido productivo y no queden en mera propaganda”. El gerente de Agropal destaca que la comunidad autónoma tiene talento, productos y una ubicación privilegiada, “lo que nos falta es que administraciones públicas y empresas rememos juntos para crear futuro en nuestra tierra y que los jóvenes no tengan la necesidad de emigrar. Sólo así podremos planificar inversiones a largo plazo bajo un marco de seguridad jurídica real y una colaboración que no se limite a las buenas palabras, que incluya una actitud de apoyo a quienes se esfuerzan y arriesgan cada día para sacar su empresa adelante y pagar las nóminas”.
Más información en el número de julio de Castilla y León Económica