Así afrontan las empresas familiares un mapamundi convulso por los conflictos bélicos (I)

Las compañías adaptan sus estrategias a la incertidumbre internacional, alzas de costes, tensión financiera, rotura de stocks y problemas de logística

La guerra contra Irán iniciada el pasado mes de febrero por EE UU e Israel ha hecho tambalearse otra vez los mercados internacionales debido al bloqueo marítimo del estrecho de Ormuz y el importante impacto económico que esta situación, que va más allá de la subida de los carburantes y otras materias primas procedentes del petróleo, ha provocado en la economía. El conflicto agudiza la incertidumbre en el tablero internacional ya convulso por la invasión de Ucrania por parte de Rusia, la guerra de los aranceles de la Administración Trump y la definitiva irrupción de China como potencia mundial ante una dubitativa y debilitada UE.

Las empresas familiares de Castilla y León aplican su experiencia en anteriores crisis, su resilencia y su visión a largo plazo para afrontar esta situación.

Avícola Galocha

La inestabilidad geopolítica global y la guerra de Irán están generando un entorno de mayor incertidumbre también en el sector agroalimentario. En Avícola Galocha, el impacto se manifiesta principalmente en la volatilidad de los costes de producción, especialmente en materias primas para la alimentación animal, y en energía, así como en una mayor dificultad para planificar operaciones de exportación a medio plazo. Los mercados exteriores, especialmente en determinadas zonas de Europa y en destinos de exportación, muestran una demanda más volátil y condiciones logísticas más complejas.

“Tratamos de gestionar esta incertidumbre apoyándonos en la solidez de nuestra integración, que abarca desde las granjas hasta la sala de despiece, lo que nos da un mayor control sobre costes y calidad. Paralelamente, trabajamos en la diversificación de nuestra cartera de clientes y mercados y mantenemos una política de gestión prudente tanto en compras como en compromisos de venta a largo plazo, priorizando la estabilidad de las relaciones comerciales ya consolidadas”, explica Maite Galocha, CEO de la empresa.

Maite Galocha, CEO de Avícola Galocha.

Blasgon

El impacto del actual conflicto bélico en Oriente Medio es principalmente indirecto, pero relevante en el caso de Blasgon. Aunque la compañía desarrolla su actividad en el ámbito regional, la globalización de las cadenas de suministro hace que cualquier tensión geopolítica termine trasladándose a su sector. “Estamos viendo, sobre todo, tres efectos. En primer lugar, una elevada volatilidad en los precios de materiales clave como el acero, los productos derivados del cemento y los combustibles, lo que tensiona los márgenes en proyectos previamente contratados. En segundo, ciertas disrupciones logísticas y mayores plazos en componentes específicos, que afectan a la planificación de obra. Y tercero, un entorno financiero más exigente, con tipos de interés elevados que encarecen tanto nuestra financiación como la de nuestros clientes”, comenta María Isabel de Blas, CEO de la empresa.

Adicionalmente, algunos clientes industriales han adoptado una posición más prudente en sus inversiones, lo que ralentiza decisiones en determinados proyectos. “No obstante, nuestra fuerte implantación en la Ribera del Duero y en Castilla y León, con foco en sectores sólidos como el agroalimentario, infraestructuras y edificación industrial, nos aporta un nivel de estabilidad superior al de empresas más expuestas al exterior. Nuestra respuesta se basa en anticipación, disciplina financiera y cercanía al mercado local”, precisa, al tiempo que recuerda: “nuestra estrategia es clara y pasa por reforzar nuestra posición como socio de confianza en Castilla y León, capaz de ejecutar proyectos complejos con solvencia, incluso en entornos volátiles. La inversión en el territorio continúa siendo necesaria y queremos seguir siendo parte activa de ese desarrollo”.

María Isabel de Blas, CEO de Blasgon.

Bodegas De Alberto

Aunque para Bodegas De Alberto Oriente Medio no es un mercado prioritario, ya que el consumo de vino en estos países no es relevante y, por tanto, el conflicto no le afecta tanto de manera directa a nivel ventas, “todo lo que implique inestabilidad en mercados internacionales sí tiene un impacto global que afecta a muchos otros mercados. Por otro lado, lo que sí tiene una relevancia y un impacto enorme son las tensiones geopolíticas derivadas del cierre del Estrecho de Ormuz, ya que eso dispara costes logísticos y energéticos a nivel mundial, y por supuesto, genera una tensión internacional que no sólo afecta a los países del Golfo o de Oriente Medio sino que tiene un impacto a mucha mayor escala”, explica Carmen San Martín, CEO de Bodegas De Alberto.

Ante esta coyuntura, San Martín señala que reina la incertidumbre, ya que son situaciones “que no podemos controlar, pero cuyas repercusiones sí nos impactan de una manera más directa. Todo lo que suponga inestabilidad a nivel global es siempre una mala noticia. Ante esa tesitura no nos queda otra que esperar a que se solucione el conflicto cuanto antes y vuelva la estabilidad a la región, ya que nos jugamos mucho, y mientras tanto, seguir apostando por mercados menos tensionados donde sí podemos seguir operando con cierta estabilidad”.

Carmen San Martín, CEO de Bodegas De Alberto.

Cantalapiedra

A la empresa vallisoletana Cantalapiedra, que comercializa cerámicas, sanitarios y mobiliario entre otros productos de proveedores nacionales y fabricación nacional del Grupo Porcelanosa, el conflicto le está afectando “de forma moderada, de momento”, como explica Valentín Cantalapiedra, su administrador y director general. “Principalmente por los incrementos de costes de los derivados del petróleo, dado que en el caso de la cerámica, tanto en baldosas como en sanitarios, uno de los principales costes de fabricación es el gas. A su vez los transportes se han encarecido, con subidas tanto en el pasado mes de marzo por las citadas subidas de combustibles, como en abril, y en el caso de los pavimentos y revestimientos cerámicos es sensible debido a su peso”, apunta.

El empresario detalla que la “tensión de precios está muy presente en las negociaciones, y aunque aún no se ha trasladado al consumidor final por ajustes de márgenes en toda la cadena, no se descarta que sea inevitable en un futuro no muy lejano si la situación del precio del petróleo no vuelve a los precios previos al conflicto”. Además, señala que en las fábricas se está intensificando la exploración de otras posibles energías o combustibles “para no ser tan dependientes del gas en el futuro”.

Valentín Cantalapiedra, administrador y director general de Cantalapiedra.

CGB Informática

“Aunque el impacto no es directo, sí estamos notando efectos en la cadena de suministro tecnológica. La inestabilidad internacional está generando retrasos en la llegada de ciertos componentes y servicios, además de una mayor volatilidad en los precios. Para una pyme como la nuestra, que depende de proveedores globales tanto de hardware como de servicios cloud, estos cambios obligan a replantear calendarios y a trabajar con más previsión de la habitual”, explica Carlos González Blanco, director general de CGB Informática.

El empresario detalla que no hablamos de un problema crítico, “pero sí de un entorno que exige más prudencia y flexibilidad. La incertidumbre en los mercados exteriores afecta a la planificación y obliga a tomar decisiones más conservadoras. En un sector tan dinámico como el tecnológico, cualquier tensión internacional acaba repercutiendo, aunque sea de forma indirecta, en los ritmos y costes de los proyectos”.

La respuesta de CGB Informática ante esta coyuntura es una estrategia basada “en la anticipación y la diversificación. Hemos ampliado nuestra red de proveedores, reforzado acuerdos con partners europeos y priorizado soluciones que reduzcan la dependencia de mercados especialmente sensibles a la inestabilidad. Esto nos permite mantener la continuidad del servicio y minimizar el impacto en nuestros clientes, incluso en un contexto global incierto. Al mismo tiempo, estamos aprovechando la situación para mejorar nuestra eficiencia interna. Revisamos procesos, optimizamos recursos y apostamos por una gestión más flexible que nos permita adaptarnos rápidamente a cualquier cambio. La agilidad es una de las fortalezas de una pyme tecnológica y, en momentos como éste, se convierte en un factor clave para mantener estabilidad y competitividad”, precisa González Blanco.

Carlos González Blanco, director general de CGB Informática.

Comercial Ulsa

Javier Gómez Salamanca, director general de Comercial Ulsa, afirma que la situación actual del mercado les esta afectando “de manera importante, no tanto en la disponibilidad de materiales, sino sobre todo en el incremento de los costes. Prácticamente todos nuestros fabricantes están subiendo sus tarifas desde abril de este año por el cierre del Estrecho de Ormuz, que ha implicado el incremento de costes de las materias primas, en algunos casos con subidas superiores al 25%. Algunos fabricantes han aplicado subidas lineales en sus tarifas, y otros han diferenciado por tipo de producto, siendo más notable en aquellos cuyas materias son el nitrilo, caucho o petróleo. La subida del combustible también esta implicando incremento en los costes de transporte”.

En Comercial Ulsa consideran que la situación es coyuntural y que estos incrementos en costes son temporales, de ahí que hayan decidido “reforzar nuestros stocks a coste antiguo para intentar repercutir lo menos posible a nuestros clientes y, salvo casos excepcionales y siempre justificados, tratamos de que la situación perjudique en la menor medida a nuestros clientes, garantizando el servicio con aumento de stocks y tratando de mantener los precios”.

Javier Gómez, director general de Comercial Ulsa.

Contratas y Obras San Gregorio

“En el sector de la construcción el impacto que se está produciendo es muy grave, por el incremento del precio de los combustibles, lo que aumenta el coste de transporte y maquinaria y por el alza en los derivados del petróleo, como por ejemplo los betunes, lo que produce un crecimiento de coste muy significativo (hasta un 50% en algunos casos), que está produciendo una paralización de los trabajos y una renegociación de los mismos”. Así explica Álvaro Olivier, CEO de Contratas y Obras San Gregorio, cómo viven en su empresa la actual coyuntura internacional y sus derivadas económicas.

Por otro lado, Olivier lamenta que el sector de la construcción “ha estado en continua crisis desde el año 2007, por lo que las empresas que hemos sobrevivido a ello nos hemos convertido en compañías tremendamente resilientes. Afrontamos la crisis como un reto, pero estamos preparados y sin duda saldremos más fuertes de nuevo”.

Álvaro Olivier, CEO de Contratas y Obras San Gregorio.

Dulca

Como empresa de pastelería industrial que exporta la mayor parte de su producción a Europa, Dulca nota los efectos del conflicto en Oriente Medio de forma indirecta. “No tenemos problemas de suministro de materias primas, porque trabajamos básicamente con proveedores nacionales y europeos, pero sí vemos cómo la incertidumbre internacional se refleja en mayores costes de transporte, en más cautela por parte de algunos clientes y en una planificación de pedidos algo más conservadora”, apunta Noelia Serna, directora corporativa de Dulca, que aclara que, al mover el 80% de su producción fuera de España, cualquier tensión en los mercados se nota en los tiempos de entrega, en el coste de los envíos y en la forma en la que sus clientes europeos planifican sus campañas. “Eso nos obliga a ser más prudentes, a hablar más con ellos y a ajustar muy bien la producción para no perder eficiencia”, puntualiza.

Para la ejecutiva, la forma de responder a esta situación se basa en “seguir haciendo bien lo que sabemos hacer y estar más cerca que nunca de nuestros clientes” y enfatiza en la apuesta de esta compañía salmantina por consolidar y cuidar sus mercados en la UE y reforzar la relación con distribuidores y cadenas, “que valoran la calidad constante, la seriedad en los plazos y la flexibilidad de una empresa familiar como la nuestra”.

En estas circunstancias, la compañía también revisa con más frecuencia las condiciones logísticas y de cobro, diversifica rutas y operadores cuando es necesario y planifica con más antelación. “Internamente, seguimos invirtiendo en eficiencia, automatización e innovación en los productos para poder absorber mejor los aumentos de costes externos y mantener precios competitivos sin renunciar a la calidad que nos ha permitido crecer durante dos generaciones”, añade la directora corporativa de Dulca.

Noelia Serna, directora corporativa de Dulca.

Dulces El Toro

Álvaro García, director comercial y de Marketing de Dulces El Toro, explica que esta empresa de Tordesillas (Valladolid) no ha notado cambios grandes cambios, aunque afronta la situación con incertidumbre y evaluando cualquier escenario: “es cierto que la subida del precio de los combustibles sí ha producido un aumento de los costes, pero no ha supuesto todavía una crecida significativa. Si el conflicto se alarga en el tiempo, empezará a afectar seriamente en los diferentes costes y tendremos que repercutirlo incrementando los precios”.

Álvaro Galicia, director comercial y de Marketing de Dulces El Toro.

Electricidad Eufón

Para Eduardo y Guillermo Pérez, presidente y consejero delegado de Electricidad Eufón, respectivamente, el conflicto en Oriente Medio y la actual inestabilidad en los mercados exteriores están generando “un impacto significativo en nuestra actividad, especialmente a través del encarecimiento de los costes energéticos, las tensiones en las cadenas de suministro y la incertidumbre en la demanda internacional”. Asimismo, señalan que la volatilidad de los mercados financieros y las dificultades logísticas han afectado tanto a la planificación operativa como a los márgenes de rentabilidad de esta empresa con sede Cuéllar (Segovia).

“Ante esta situación, nuestra empresa ha adoptado una estrategia basada en la diversificación de proveedores y mercados, el refuerzo de la eficiencia operativa y una gestión prudente de riesgos”, subrayan.

De izquierda a derecha, Guillermo y Eduardo Pérez, consejero delegado y presidente de Electricidad Eufón, respectivamente.

Grupo Alimentario Copese

También en el Grupo Alimentario Copese las principales consecuencias del conflicto en Oriente Medio se plasman en los costes energéticos, sobre todo en el gas y el gasóleo, y en menor medida, en la electricidad. “En cuanto a las materias primas, sufrimos un impacto en una primera fase, aunque poco significativo, pero estos mercados ya han vuelto a la normalidad”, aclara José Muñoz Llorente, consejero delegado de la compañía, que añade que en el ámbito internacional no están notando un gran impacto, más allá del incremento en el coste de los transportes.

También nos afecta el precio del dinero, que está al alza, mientras que en el mercado interior las subidas del IPC está reduciendo el consumo y afectando directamente a nuestros precios de venta de alimentación”, comenta Llorente, que destaca la incertidumbre a la que hace frente la empresa, por la posible falta de combustibles y el empeoramiento de la inflación, factores que repercuten directamente en los precios.

José Muñoz Llorente, consejero delegado de Grupo Alimentario Copese.

Grupo Andrés

Guillermo Blanco, director adjunto y responsable de Exportación de Grupo Andrés, reconoce que el impacto del conflicto en Oriente Medio y la inestabilidad en los mercados exteriores se percibe de forma indirecta en esta compañía salmantina, principalmente a través del encarecimiento de los costes logísticos y energéticos, así como de una mayor volatilidad en la demanda y en los flujos comerciales.

“Este tipo de contextos los afrontamos con una visión de largo plazo, apoyada en la experiencia acumulada y en el compromiso de un equipo altamente especializado de 24 profesionales en el Departamento de Comercio Exterior que, a lo largo de los años, ha desarrollado un profundo conocimiento del mercado internacional mediante formación continua, cercanía al cliente, visitas comerciales y presencia en ferias internacionales”, apunta Blanco.

El Grupo Andrés cuenta con una estrategia bien definida desde la creación de este Departamento hace más de doce años, lo que le ha permitido adaptarse a distintas crisis sin comprometer su crecimiento. “La diversificación de mercados y proveedores, junto con una clara apuesta por la tecnología, la automatización de procesos, la ciberseguridad y el uso avanzado de la analítica de datos, refuerzan nuestra capacidad de respuesta en un entorno europeo altamente regulado y cambiante”, subraya el director adjunto y responsable de Exportación de esta compañía, que recuerda que esta estrategia se sustenta en una posición de liderazgo -está situada entre las cinco primeras de Europa en su sector-, lo que permite minimizar riesgos y mantener un enfoque competitivo y resiliente.

Guillermo Blanco, director adjunto y responsable de Exportación de Grupo Andrés.

Grupo Aspasia

Aunque su actividad está centrada principalmente en el ámbito de la formación y, por tanto, menos expuesta de forma directa a los mercados internacionales, “sí percibimos un impacto indirecto derivado de la incertidumbre económica global. Esta situación influye en la toma de decisiones de empresas y administraciones, especialmente en lo relativo a inversión en talento y desarrollo profesional. Asimismo, sectores clave con los que colaboramos se ven afectados, lo que repercute en la planificación de sus necesidades formativas”, precisa Lorenzo Alonso, CEO de Grupo Aspasia.

La empresa de formación afronta este contexto con una estrategia basada “en la anticipación y la adaptación. Apostamos por reforzar la formación en competencias clave, especialmente aquellas vinculadas a la digitalización, la resiliencia empresarial y la empleabilidad en entornos cambiantes. Además, mantenemos una estrecha colaboración con empresas e instituciones para ajustar nuestra oferta formativa a las necesidades reales del mercado, contribuyendo así a mejorar la competitividad del tejido empresarial en un escenario de incertidumbre”, señala.

Lorenzo Alonso, CEO de Grupo Aspasia.

Grupo Hermi

El conflicto en Oriente Medio afecta en gran medida a todas las empresas y consumidores. Si bien la carne de conejo española no puede venderse en los países de Oriente Medio, pues dichos mercados no están abiertos aún y, por tanto, no hay consecuencia derivadas de la falta de venta directa en dichos mercados, “sí que sufrimos las consecuencias de los bloqueos del estrecho de Ormuz con el incremento del precio del gasoil y la subida de las materias primas. Absolutamente todos los transportes nos han incrementado la cláusula de gasoil entre el 8% y el 10% en el mes de marzo, con un incremento previsto del 20% para el mes de abril. Por otro lado, las empresas proveedoras de plásticos y embalajes también han aplicado una subida de precios derivada de la falta de suministros. Dichas subidas que nos han sido repercutidas de manera inmediata, prevemos que se contagien al resto de costes via inflación, sobrevenida por la continuidad del conflicto en el tiempo”, señalan en Grupo Hermi.

Para hacer frente a dicha situación, por un lado, “tratamos de hablar y negociar con los proveedores, para además de apoyarles, intentar minimizar el impacto. Asimismo, estamos en constantes conversaciones con el cliente trasladándoles la idea de que estamos en época donde prima la disponibilidad de producto y evitar la falta de suministro a la revisión de los precios”.

Familia Miguel Casado, propietaria del Grupo Hermi.

Grupo Hosteleón

Como a tantas otras empresas, esta coyuntura está afectando también al Grupo Hosteleón, principalmente por el lado de los costes, “con incrementos sostenidos en energía, transporte y materias primas que presionan directamente los márgenes en hoteles, restauración y catering. Al mismo tiempo, detectamos un cambio claro en el comportamiento del cliente, con una demanda que se mantiene, pero que se gestiona de forma más prudente, con reservas más tardías, mayor control del gasto y más sensibilidad al precio. En paralelo, España sigue posicionándose como un destino seguro y competitivo, lo que nos permite compensar parcialmente este contexto con una demanda internacional más estable”, explica Julio César Álvarez Alonso, CEO de la compañía.

El Grupo Hosteleón afronta esta situación con un enfoque “muy centrado en la gestión y el control. Por un lado, reforzamos la eficiencia operativa y la revisión continua de costes para proteger márgenes en un entorno de presión inflacionista. Al mismo tiempo, estamos adaptando nuestra propuesta comercial a un cliente más exigente y sensible al precio, con mayor flexibilidad y capacidad de ajuste. También estamos equilibrando el peso del negocio, reforzando segmentos más estables como el cliente nacional, los eventos y las estancias medias, lo que nos permite mantener una base de ingresos más predecible”, argumenta Álvarez Alonso.

Julio César Álvarez Alonso, CEO del Grupo Hosteleón.

Grupo Limcasa

Diego García, director general del Grupo Limcasa, explica que en su empresa perciben que el conflicto en Oriente Medio está generando “un contexto de incertidumbre que impacta directamente en nuestra planificación y en nuestros costes operativos. En concreto, estamos viendo una subida del precio de materias primas y transporte, lo que afecta a productos esenciales para nuestro trabajo diario, como detergentes, desinfectantes y consumibles, así como a la logística de distribución. Esta situación nos obliga a revisar continuamente presupuestos y márgenes, ya que los costes son más volátiles de lo habitual”.

Para afrontar esta situación, en la empresa salmantina están “optimizando rutas y procesos internos para contener el impacto del aumento del transporte. Además, estamos apostando por la adquisición de productos al por mayor y negociando mejores condiciones con proveedores, con el objetivo de amortiguar la subida del precio, en la medida de lo posible, de los productos que utilizamos diariamente, sin comprometer la calidad del servicio que ofrecemos a nuestros clientes”.

Diego García, director general del Grupo Limcasa.

Más información en el número de junio de Castilla y León Económica

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