Gabriela González-Valdés, directora general del Instituto de Auditores Internos de España, apuntó que el 25% de sus socios trabajan en negocios con apellido, en la jornada Gobernar con confianza en la empresa familiar organizada este jueves en Valladolid por Castilla y León Económica con el patrocinio de esta entidad con el fin de incrementar la competitividad de este tipo de negocios. Además, aprovechó este marco para presentar un documento de su centro de conocimiento Fábrica de Pensamiento, un estudio que refleja el estado actual de la función de esta figura en este tipo de compañías. «El 87% lleva más de 3 años en la organización», indicó la ejecutiva, al tiempo que subrayó el alto nivel de madurez y adopción de estándares profesionales al estar su labor mayoritariamente consolidada.
Al respecto, afirmó que la auditoría interna proporciona apoyo independiente a la propiedad y la dirección al ayudar a crear valor, proteger y fortalecer el negocio mejorando el gobierno, que se refiere a la distribución de funciones y responsabilidades entre las partes interesadas, el consejo y la dirección; los riesgos y oportunidades, es decir, la cultura, capacidades y prácticas que brindan una expectativa razonable de poder lograr la estrategia global; y el control, que es el proceso de la dirección y el resto de personal para dar seguridad en la consecución de objetivos.
En el primero de los casos, la auditoría interna aporta soluciones que refuerzan la claridad en la definición de roles y responsabilidades, el alineamiento entre estructuras de gobierno y metas estratégicas y la cultura ética y transparente en la organización; mientras que en el segundo, contribuye a la gestión de riesgos y oportunidades de los objetivos y la estrategia empresarial, el tratamiento de situaciones específicas de sucesión, dinámica o cultura familiar y la fiabilidad de la información disponible para la toma de decisiones. Por último, en el apartado de control, fortalece la mejora continua de los procesos, el seguimiento de proyectos e iniciativas estratégicas y la cohesión familiar al aportar un enfoque neutral y constructivo ante distintos escenarios. De este modo, se obtienen beneficios como una mayor garantía de cumplimiento normativo y fiabilidad de la información y generación de confianza y mayor reputación y credibilidad, entre otros.
González-Valdés reconoció que entre las características diferenciales de los negocios con apellido figuran «el fuerte sentido de la identidad y pertenencia, la toma de decisiones centralizada en la familia, el énfasis en la tradición y la continuidad, las relaciones personales cercanas y el enfoque a largo plazo y la visión de legado». Asimismo, como factores que impulsan el desarrollo de una auditoría interna destacó el crecimiento y la expansión de la empresa, el relevo generacional y la separación propiedad-gestión, la búsqueda de financiación externa o la salida a Bolsa, la necesidad de profesionalizar la gestión, la complejidad normativa y el mayor escrutinio de grupos de interés, la detección y prevención de fraudes o errores y la continuidad del legado familiar.
Mesa redonda
Junto a González-Valdés, intervinieron en una mesa redonda moderada por Alberto Cagigas, director de Castilla y León Económica, Eduardo Estévez, director de la Empresa Familiar de Castilla y León (EFCL); Fernando Doral, project leader, director de Programas adscrito a la Cátedra de Empresa Familiar y profesor de Empresa e Innovación en Cornell, UEMC Business School y Universidad Europea Miguel de Cervantes; y Alberto Guijarro, CEO de Granalu.
Por su parte, el director de EFCL incidió en que la tendencia es clara a la profesionalización en la empresa familiar: «nuestra asociación está integrada por compañías de cierto tamaño, lo que les obliga a ser modernas en la gestión e intentar ser competitivas, más que cuando empezaban. Más de la mitad tiene un CEO o director general que no es de la familia. Debemos encontrar a la mejor persona a nivel profesional, de lo que hablamos es de meritocracia».
En este sentido, reconoció que la empresa familiar no desaparece porque lo haga mal a nivel de gestión, sino por temas internos, “porque no lo sabemos hacer bien: luchas de poder, sucesión, conflictos familiares,… lo que está en nuestra mano es saber gestionar esas cuestiones que van a venir y es ahí donde el auditor interno puede ayudar. Aunque a nivel estratégico los propietarios tienen que tenerlo claro también”.
Retos
Asimismo, Doral destacó que los retos de las empresas familiares son los de cualquier otro negocio, «hay que obsesionarse con lo que le aporta valor a los clientes, investigar muy bien, acercarte a tu grupo de consumidores». A su juicio, este perfil de compañía tiene una particularidad y es que piensa a largo plazo, «tienen que ser hormigas, pero para estar en el largo plazo también hay que estar en el corto para no quebrar».
En su intervención señaló que con «un buen protocolo» se pueden solucionar los futuros conflictos, entre los que señaló como ejemplo en qué figuras se puede incorporar a personas ajenas o qué pasa con la familia política. «Debe estar todo estructurado, pues hay que prepararse para el peor escenario para saber cómo proceder, porque eso sirve de referencia para todos», apostilló.
Por último, el CEO de Granalu aseguró que en la empresa familiar «hay un componente que si se pone de manera ordenada, que es la ilusión, el alma, surgen cosas completamente diferentes. El problema es cuando aparece el ego, de ahí que la figura del auditor interno sea esencial».
«Es fundamental el largo plazo. En los procesos de transición se debe de ir generando el caldo de cultivo, la cultura y la estructura en la organización para no poner a tu hijo o a tu sobrino si no está capacitado», añadió Guijarro.
Cagigas apuntó que el tema es de gran interés «si tenemos en cuenta que las empresas familiares representan el 92,4% de los negocios en España, generan el 70% del empleo privado, con más de 10 millones de trabajadores, suponen el 57,8% del Valor Añadido Bruto privado y el porcentaje de compañías familiares ha crecido 3,6 puntos en los últimos 10 años hasta superar el millón de sociedades».
A su juicio, como las empresas familiares se distinguen por la estrecha vinculación entre la propiedad y la gestión, «el auditor interno puede ser una figura imprescindible para garantizar la gobernanza de la compañía».
El Instituto de Auditores Internos de España busca contribuir al éxito de las compañías al impulsar el crecimiento profesional de sus socios mediante oportunidades de formación, información y encuentro sobre los aspectos relacionados con el trabajo del auditor interno. De esta forma, difunde en España las Normas Globales de Auditoría Interna emitidas por el Global Institute of Internal Auditors.
Más de 4.200 auditores internos
En concreto, representa a más de 4.200 auditores internos procedentes de las principales empresas e instituciones de todos los sectores. En la actualidad, está considerado entre los 10 institutos más importantes del mundo de la red Global IIA, formada por los institutos de auditores internos de 170 países y más de 250.000 profesionales.
En concreto, el auditor interno desarrolla su profesión desde un código ético basado en la integridad, objetividad, competencia, debido cuidado profesional y confidencialidad. Con el objetivo de mejorar y proteger el valor de las organizaciones, proporciona aseguramiento objetivo, asesoría y conocimiento basado en riesgos y, para cumplir con ello, se posiciona como un ejemplo de comportamiento ético dentro de ella.
Generar confianza, ser honesto y ejemplar en sus actuaciones y en su actitud, honrado e imparcial en sus análisis e interpretaciones, respetar a los demás y buscar la excelencia en sus compromisos y en el cumplimiento normativo son algunas de sus cualidades.
Castilla y León Económica