Cabero Edificaciones traslada a la restauración del patrimonio su experiencia de 4 generaciones

La compañía apuesta por la capacitación continua de los trabajadores y la colaboración con centros de formación para incorporar jóvenes al sector
Javier Cabero García, administrador de Cabero Edificaciones.
Javier Cabero García, administrador de Cabero Edificaciones.

Aunque el primer dato que se conoce de la familia en el sector de la construcción se remonta a 1908, la empresa Cabero Edificaciones se fundó en 1987 y, en la actualidad, la cuarta generación de esta empresa familiar vallisoletana está integrada en el negocio. Javier Cabero García, administrador de la compañía, explica que esta sólida trayectoria es una de sus ventajas competitivas: “hemos construido una historia basada en el compromiso, la dedicación y el conocimiento transmitido de forma constante en estos años. Este legado familiar nos permite combinar este saber hacer con una visión actualizada y adaptada a las exigencias del mercado”.

Cabero García subraya también que otro factor determinante en la trayectoria de la constructora vallisoletana, que facturó siete millones en 2025, es su equipo, formado por 40 profesionales, que son “el pilar fundamental sobre el que se construye cada proyecto, cada solución y cada logro” y de los que destaca “su talento, cercanía y capacidad de adaptación para ofrecer un servicio de calidad, personalizado y orientado a las necesidades reales de nuestros clientes”.

Modernización

Asimismo, hace hincapié en la progresiva modernización de los sistemas de gestión, que atribuyen a cada persona “funciones muy marcadas y ámbitos de desarrollo con importante progresión”; y resalta que hace más de 25 años que las mujeres se integraron en todas las áreas de la compañía, desde el personal de obra, a mandos intermedios y los puestos de gerencia.

La actividad de Cabero Edificaciones ha evolucionado a lo largo de los años: mientras que la construcción fue uno de los pilares sobre los que se desarrolló su crecimiento en sus inicios, las reformas y rehabilitaciones constituyen últimamente un área de gran expansión gracias a la creciente demanda de modernización de espacios y mejora de la eficiencia de los edificios.

Sin embargo, la restauración del patrimonio histórico ocupa el lugar más destacado de sus proyectos en las últimas dos décadas, ya que aporta valor a trabajos que requieren precisión, respeto histórico y técnicas especializadas, lo que convierte a la compañía en un referente a nivel nacional. “Este equilibrio nos permite ofrecer una respuesta versátil y sólida, adaptada a cada cliente, con la experiencia necesaria para abordar tanto grandes proyectos públicos como intervenciones específicas en el sector privado”, aclara Cabero García.

Restauraciones

Entre sus obras de restauración más destacadas en Castilla y León, el empresario nombra las realizadas en las catedrales de Ávila, Segovia, Palencia y Salamanca; sin olvidar el Ayuntamiento, el Teatro Lope de Vega y el Monasterio de las Catalinas, la fachada de la Facultad de Derecho y la Iglesia de San Martín, en Valladolid; la Iglesia de Santo Domingo, en Soria; la Torre de San Isidoro, en León; y el Monasterio de las Huelgas Reales y la Cartuja de Miraflores, en Burgos.

Además, a nivel nacional sobresalen, entre otros, los trabajos realizados en las murallas de Cádiz y Ronda (Málaga); las catedrales de Vitoria (Álava) y Mondoñedo (Lugo); el Castillo de San Felipe de Ferrol (La Coruña); la Iglesia de Santa María de Castro Urdiales (Cantabria); los palacios de Balsera, en Avilés (Asturias) y el Palacio Munoa, de Barakaldo (Vizcaya); el Banco de España y la Embajada de Italia en Madrid; el Monasterio de San Millán de Yuso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja); el Monasterio de Guadalupe, en esta localidad de Cáceres; y el Ayuntamiento y la Alcazaba de Badajoz.

Falta de talento

Como el resto de las compañías de su sector, Cabero Edificaciones se enfrenta a la escasez de mano de obra cualificada. “La incorporación insuficiente de nuevos profesionales, el relevo generacional limitado y la alta demanda de personal especializado han generado una situación que afecta de forma directa a los plazos, la productividad y la competitividad de las empresas”, señala Cabero García.

Para afrontar este escenario, el empresario considera imprescindible adoptar una estrategia integral que combine la formación, la retención del talento y la atracción de nuevos perfiles. “Apostar por la capacitación continua de los trabajadores, así como colaborar con centros de Formación Profesional, universidades y escuelas técnicas, permite impulsar la incorporación de jóvenes y asegurar la transmisión del conocimiento”, añade, al tiempo que subraya la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo, fomentar la estabilidad laboral y ofrecer oportunidades de crecimiento, que son factores clave para fidelizar a los profesionales con experiencia. “La inversión en nuevas tecnologías y en métodos constructivos más eficientes también contribuye a optimizar recursos y reducir el impacto de la falta de personal en los proyectos”, concluye el administrador de Cabero Edificaciones.

Más información en el número de enero de Castilla y León Económica

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