Un total de 5.307 empresas trasladó su sede social a otra comunidad autónoma durante el año 2025 en España, lo que supone un ligero aumento del 1% respecto al año anterior (5.254), según el Estudio sobre Cambios de Domicilio publicado por Informa D&B. Por su parte, Castilla y León perdió 10 compañías en el último ejercicio, unos datos que mejoran el registro del año anterior, cuando el saldo negativo alcanzó los 48 negocios.
A lo largo de los últimos 10 años, Castilla y León perdió negocios en todos los ejercicios, hasta alcanzar un saldo negativo total de 547 negocios en la última década, con especial incidencia en 2019 (-102 compañías) y 2020 y 2021 (-82 empresas, en cada caso).
De hecho, la comunidad autónoma y Cataluña son las únicas que reflejan pérdidas de empresas en todos los años analizados; mientras que Baleares mantuvo siempre un saldo positivo y Madrid sólo registró una cifra negativa en 2025.
Acumulado nacional
A nivel nacional, los cambios de domicilio experimentaron un importante crecimiento en 2017 como consecuencia de referéndum independentista en Cataluña, y llegaron hasta 6.276 en el acumulado de 2018. Tras descender en 2019 y 2020, superan los 5.000 en los últimos 5 años, con 2025 como la tercera cifra más elevada desde 2016.
Según Nathalie Gianese, directora de Estudios de Informa D&B: “2025 ha terminado con un número de traslados de sedes de empresas entre comunidades autónomas muy similar al año anterior, en el que destacan Madrid, Cataluña y Andalucía como las comunidades con más movimientos”.
Los mayores saldos positivos entre entradas y salidas en el 2025 son para Canarias, que suma 79; Andalucía, que añade 76; y Baleares, con 65 más. Asturias, Cantabria, País Vasco, Murcia, Navarra, Comunidad Valenciana y Melilla consiguen también saldo positivo.
Al contrario, Cataluña lidera los saldos negativos con 115 sociedades menos: Madrid, por primera vez en esta década, le sigue con 70, Extremadura resta 42, y Aragón 40.
Castilla y León Económica
Muchos cambios de domicilio motivados por las malas prácticas y excesos de limites hacia las empresas por parte de la Delegación de la Agencia Tributaria en Castilla y León.
Algunas empresas originarias de Castilla y León no han tenido más remedio que buscar asilo en otras comunidades donde las delegaciones territoriales de Hacienda no hostigan de forma tan deliberada a las empresas.