César Príncipe, un tinto de referencia en Cigales

La bodega de Fuensaldaña completa su gama de vinos con un verdejo
El bodeguero Ignacio Príncipe.
El bodeguero Ignacio Príncipe.

Hablar de César Príncipe en Cigales es mencionar el que probablemente es el tinto más representativo y reconocido de esta denominación de origen vallisoletana, que además se codea en las diferentes guías especializadas nacionales e internacionales con los caldos más prestigiosos. A poco más de seis kilómetros de la Plaza Mayor de Valladolid, en lo alto de un cerro y con una privilegiada vista de Fuensaldaña, se ubica la bodega que da nombre a su vino referente, un proyecto que, como su impulsor, Ignacio Príncipe, basa su filosofía en el apego al terruño, a la tierra que le vio nacer.

Pero la historia de estos caldos hunde sus raíces en varias generaciones atrás. El padre y los abuelos de Ignacio Príncipe tenían una antigua bodega subterránea en Fuensaldaña en la que elaboraban rosados, una parte de los cuales vendían. De hecho, él recuerda haber vivido “siempre en contacto con el viñedo, la vendimia y el vino”. En el año 2000 se produjo el verdadero punto de inflexión en la bodega familiar, ya que fue la primera añada en la que decidieron elaborar tintos y se trasladaron a las nuevas instalaciones. “Me lancé con inconsciencia e inseguridad, pero con muchísima ilusión. Sabíamos que no podía salir mal, porque lo que teníamos aquí era magnífico”, señala Ignacio Príncipe. En total cuentan con más de 40 hectáreas de viñedos viejos, repartidos por distintos pagos, con bajos rendimientos.

Producción

Desde entonces, y con la ayuda del enólogo César Muñoz, Ignacio Príncipe ha situado a César Príncipe, nombre en homenaje a su padre, entre los tintos más reconocidos de nuestro país. Del buque insignia de la bodega vallisoletana elabora una media de 35.000 botellas -la producción varía en función de la calidad de cada añada-, a partir de viñedos con una antigüedad entre 60 y 85 años, de las que se exporta más del 50%. El mercado que mejor funciona en la actualidad, según el bodeguero, es Suiza. Procede de uvas tempranillo y pasa entre 14 y 16 meses en barrica, el 80% francesa y el 20% americana. La mitad de la madera es nueva y el resto de un año.

Otro de sus vinos es Clarete de Luna, el rosado que han elaborado “toda la vida”, con algo de mezcla de tempranillo con verdejo y albillo. En este caso, comercializan 50.000 botellas, en su mayoría en el mercado local.
Posteriormente se incorporó al catálogo de referencias Trece Cántaros Nicolás, “el vino que la bodega y el mercado demandaban”, matiza Príncipe. Se trata de un tinto con ocho meses de barrica, del que salen a la venta casi 70.000 botellas.

Para completar la gama, la bodega lanzará en 2012 un verdejo con el nombre de la hija del propietario: Ana Príncipe. Además, éste señala que necesitan dar “una vuelta de tuerca y realizar una inversión para ampliar la bodega para aumentar la producción, pero siempre con tranquilidad y fundamentado en un concepto familiar”.

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