En su primer discurso como nuevo presidente de Empresa Familiar de Castilla y León (EFCL), Andrés Hernando apuntó un problema que afecta a todo el tejido empresarial y que va en aumento: “En mi vida profesional yo tengo la suerte de no competir con ninguna de vuestras empresas, no tengo ningún competidor ni en Castilla y León ni en España ni casi en Europa. No compito por los clientes, pero sí que compito por el talento: aquí todos competimos contra todos”. El también CEO y presidente de Hiperbaric tiene razón, pues su compañía, con sede en Burgos y líder mundial en equipos industriales de tecnologías de altas presiones para alimentos y bebidas, apenas tiene competencia, pero donde sí rivaliza es en la captación y retención de recursos humanos para poder seguir creciendo gracias al éxito de sus productos en todo el mundo, en una comunidad autónoma donde los puestos de trabajo sin cubrir se han duplicado en apenas ocho años al alcanzar la alarmante cifra de 10.000 vacantes a finales de 2025, según un reciente informe del Consejo Económico y Social (CES) de Castilla y León, una cifra que otras fuentes especializadas elevan a entre 30.000 y 40.000 vacantes.
A los pocos días de pronunciar este discurso, en una conversación distendida sobre los retos de las compañías en la actual coyuntura, un empresario que es un referente en nuestra comunidad autónoma me confiesa, entre disgustado y sorprendido, que otra compañía castellana y leonesa que no pertenece a su sector le acababa de hacer una oferta laboral a uno de sus ejecutivos, que es clave en su organigrama. Este caso refleja muy bien la reflexión de Hernando, todos compiten contra todos por fichar a los mejores profesionales en un fenómeno en el que se corre el riesgo de aumentar sin límites los costes salariales y descapitalizar de cerebros a las empresas más débiles.
Esta situación también ocurre, tal como me ha advertido más de un empresario local, cada vez que una gran multinacional anuncia su implantación o la ampliación de sus instalaciones en nuestra comunidad autónoma, porque acto seguido se registra una opa hostil sobre las plantillas de las empresas ubicadas en ese territorio.
Conciliación
Por eso, la capacidad de una empresa para seguir creciendo dependerá también de cómo afronta las nuevas expectativas de los profesionales. En un mercado laboral cada vez más competitivo, hay que tener en cuenta que aspectos como la igualdad, la conciliación o el bienestar emocional han dejado de ser elementos secundarios para convertirse en factores determinantes a la hora de atraer, motivar y retener talento. Según los expertos, la conciliación se ha consolidado como uno de los elementos más valorados por los trabajadores a la hora de elegir una empresa. En este ámbito, las pymes cuentan con una ventaja competitiva vinculada a su cercanía y su capacidad de adaptación, aunque también afrontan limitaciones para aplicar determinadas medidas y, sobre todo, poseen una tesorería más ajustada para poder pagar salarios más altos que una multinacional. Otros retos de las pymes pasan por incorporar políticas que permitan cuidar la salud mental y mejorar la experiencia del trabajador.
Desde hace tiempo, en Castilla y León Económica aconsejamos a las pymes a que desarrollen una estrategia de comunicación más activa, no sólo con el fin de promocionar sus productos o servicios para ganar cuota de mercado, sino también para que la marca sea conocida por los jóvenes universitarios y de FP y por los profesionales, ya que de esa manera les resultará más fácil ampliar su plantilla.
Nos encontramos en una coyuntura donde el principal reto de las empresas, sobre todo las pymes, ya no es vender más, buscar financiación o seguir el ritmo de las innovaciones tecnológicas, sino mejorar su atractivo para poder captar talento y aplicar medidas para intentar la satisfacción de la plantilla con el fin de evitar la descapitalización de su equipo humano y garantizar su compromiso con la organización.