Con los años, empiezo a tener más amigos y conocidos jubilados o prejubilados, tanto trabajadores como directivos, que en un alto porcentaje, sobre todo los segundos, poseen intactas sus cualidades profesionales. Algunos pertenecen a grandes compañías o a entidades financieras en las que pasar del umbral de los 55 años te expulsa del mercado laboral.
El edadismo en la gestión de los recursos humanos, que según algunos estudios provoca que el 44% de los trabajadores sufran discriminación por edad, lleva camino de convertirse en un problema económico de primera magnitud para garantizar el crecimiento de territorios como Castilla y León, que en 2025 registró el mayor nivel de envejecimiento de su historia al alcanzar el 230,7%; es decir, se contabilizan casi 231 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, según un informe de Adecco, con un porcentaje que casi duplica a la media española. La situación ya es dramática en provincias como Zamora, que lidera el ranking de envejecimiento en nuestro país, con un índice del 340,9%, o sea, hay más del triple de personas mayores de 64 años que menores de 16.
Marginación de profesionales séniors
Por eso, la marginación de profesionales séniors impedirá a las empresas castellanas y leonesas cubrir sus ofertas laborales para abordar su expansión, aunque apuesten por atraer y fidelizar talento de otras regiones o países, un proceso que suele ser más lento y costoso. La realidad social es muy tozuda y nos encontramos en una comunidad autónoma donde los séniors constituyen el mayor grupo poblacional.
El citado estudio advierte que en la próxima década en Castilla y León habrá una diferencia entre las alrededor de 301.500 personas de 55 años o más que dejarán de trabajar y los casi 69.000 jóvenes que previsiblemente se incorporarán a la población activa, lo que se traduce en una brecha de relevo generacional de aproximadamente 233.000 personas. Este fenómeno, evidentemente, pondrá en peligro la competitividad de nuestro tejido empresarial.
Potencial de trabajadores mayores de 50
Pese al reto de las empresas para contratar a profesionales, la cultura del edadismo imperante en numerosos departamentos de recursos humanos provoca que se ignore el potencial de los trabajadores que superan los 50 años, cuando pueden ser la solución más rápida para complementar las plantillas. A los séniors se les suele ver como un colectivo con obsolescencia profesional, menor dinamismo, demandas salariales más altas y salud más precaria, cuando lo cierto es que aportan experiencia, talento, compromiso con la empresa y capacidad productiva. Y tampoco debemos olvidar que hoy en día una persona de más de 50 años tiene una salud propia de alguien mucho más joven que en el siglo pasado.
Otro informe asegura que en España han aumentado en más de un millón los séniors en disposición de trabajar en los últimos 5 años, así que se trata de una fuerza laboral que no conviene obviar, aunque en la actualidad 1 de cada 3 empresas no se plantea contratar a trabajadores de esa franja de edad.
Responsabilidad social y estrategia
Para los expertos de Adecco, en comunidades autónomas con una población envejecida, las empresas que sepan aprovechar la experiencia, el conocimiento y la capacidad de adaptación de los profesionales séniors estarán mejor preparadas para afrontar los retos de competitividad, productividad y transformación que exige el contexto actual; y subrayan que apostar por el talento sénior no es sólo una cuestión de responsabilidad social, sino una decisión estratégica para garantizar la sostenibilidad del tejido empresarial y del mercado laboral en el largo plazo. Así que ya pueden eliminar de sus empresas el filtro de la edad en los procesos de selección de personal si quieren sobrevivir en el mercado.
Escribo estas palabras después de una distendida reunión, y que sin saberlo entonces sería la última, con un experimentado directivo de una gran empresa de Castilla y León, quien me acaba de comunicar que le jubilan, no por incumplir los objetivos estratégicos de la compañía, sino por su edad.