El 92,8% de las empresas de la Comunidad de Madrid son familiares, un porcentaje que supera incluso la media nacional del 92,4%, y su presencia no ha dejado de crecer en la última década. Así lo acredita el primer estudio con datos regionalizados sobre la empresa familiar en Madrid, presentado por la Asociación de la Empresa Familiar de Madrid (Adefam) y elaborado por Safer a partir del informe El futuro de la Empresa Familiar. Sus retos y contribución diferencial en 2025 del Instituto de la Empresa Familiar (IEF).
Concretamente, entre 2015 y 2024 estas empresas pasaron de representar el 85,6% al 92,8% del total de compañías de la región; su contribución al empleo ha crecido del 54,9% al 58,9%, y su aportación al Valor Añadido Bruto (VAB), del 39,2% al 46,2%. En términos absolutos, las 235.000 empresas familiares madrileñas sostienen 1,5 millones de puestos de trabajo y generan más de 130.000 millones de euros de valor añadido para la región. Estos datos confirman que su aportación no se limita al crecimiento económico, sino que se traduce también en estabilidad, cohesión territorial y compromiso con el empleo de calidad.
El perfil de la empresa familiar madrileña es predominantemente joven, ya que casi dos tercios tienen menos de 25 años de vida, con un 18,3% en fase emprendedora y un 47,3% aún en desarrollo. El 32,4% ya puede considerarse consolidada, y sólo el 2% supera el medio siglo de trayectoria. Este último dato sitúa a Madrid por encima de la media nacional, donde las empresas familiares longevas apenas representan el 1,3% del total. Así, aproximadamente 1 de cada 3 empresas familiares ha superado ya algún relevo generacional, lo que evidencia la importancia de anticipar la sucesión, profesionalizar la gestión y preparar a las nuevas generaciones para garantizar la continuidad de estos proyectos empresariales.
Verónica García Castelo, presidenta de Adefam, aseguró que este estudio “nos permite poner el foco en unas empresas esenciales para el desarrollo económico y social de Madrid. Son compañías que comparten el propósito de perdurar, de generar empleo estable, de impulsar el desarrollo de su entorno y de dejar una huella positiva en la sociedad generación tras generación. Desde la asociación creemos que esta realidad debe cuidarse y favorecerse, porque las empresas familiares apuestan por un modelo empresarial comprometido con el legado, las personas y la construcción de futuro. Y por eso, creemos que fortalecer a la empresa familiar es también fortalecer el futuro”.
Solidez financiera
Pese a un carácter predominantemente joven y a un menor tamaño, el estudio revela que la empresa familiar madrileña compite en mejores condiciones económicas que la no familiar. Con una facturación media próxima a los 477.000 euros y alrededor de 5 empleados por empresa —frente a más de 2 millones y 13 empleados en las no familiares—, logra sin embargo una rentabilidad económica del 4,2%, superior al 3,1% de las empresas no familiares. La rentabilidad financiera también ha mejorado de forma sostenida, de manera que el diferencial frente a las no familiares ha pasado de 0,36 puntos en 2014 a 2 puntos en 2024.
La solidez financiera refuerza también esa coyuntura. En este sentido, las empresas familiares de Madrid presentan un ratio de solvencia de 1,99 frente al 1,74 de las no familiares, y un ratio de liquidez de 1,69 frente a 1,54. Su nivel de endeudamiento también es inferior -44% frente al 47,3%- y esta variable ha caído de forma más pronunciada a lo largo de la última década, lo que las sitúa en mejor posición para resistir entornos de incertidumbre económica y aprovechar oportunidades de inversión.
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