La escalada de tensiones en Oriente Medio tras el conflicto con Irán ha vuelto a situar la energía en el centro de las preocupaciones económicas globales. Aunque el impacto inmediato se está observando en estos precios, las consecuencias pueden extenderse rápidamente a toda la economía.
Ante esta situación, Manuel Velázquez, senior partner de ERA Group, explica que el petróleo sigue siendo una referencia clave para muchos mercados energéticos: cuando el barril sube, aumenta el coste del transporte, de muchas materias primas y de parte de la generación eléctrica, lo que termina trasladándose a los costes operativos de las empresas. Para sectores intensivos en energía o logística, este tipo de repuntes puede presionar directamente los márgenes.
Sectores más expuestos
“Los sectores más expuestos son aquellos con mayor consumo energético o dependencia del transporte, como industria manufacturera, química, metalurgia, alimentación, transporte y logística. También pueden verse afectados sectores agrícolas o de transformación que dependen de fertilizantes, combustibles o costes logísticos”, detalla Velázquez, avanza que este escenario podría trasladarse rápidamente a la factura eléctrica y a los costes industriales, aunque no siempre de forma inmediata: “la energía está muy interconectada y los movimientos en el petróleo o el gas suelen acabar influyendo en el precio mayorista de la electricidad. Cuando la tensión geopolítica se prolonga, el impacto puede trasladarse gradualmente a la factura energética y a los costes industriales”.
Por otra parte, el senior partner de ERA Group alerta de que el transporte marítimo y terrestre es muy sensible al precio del combustible, por lo que si el petróleo se encarece de forma sostenida, aumentan los costes logísticos y se tensionan las cadenas de suministro, “algo que muchas empresas todavía están ajustando tras los shocks de los últimos años”.
A su juicio, existe ese riesgo si los precios energéticos se mantienen elevados durante un período prolongado, ya que la energía es un coste transversal que afecta al transporte, la producción y la distribución, por lo que un repunte sostenido del petróleo puede acabar trasladándose aprecios finales.
Planificación energética
“Las compañías pueden reforzar su planificación energética, revisar contratos de suministro, mejorar la eficiencia operativa y analizar su exposición a costes energéticos y logísticos. En un entorno de volatilidad, tener visibilidad sobre el gasto y flexibilidad en la cadena de suministro se vuelve clave para proteger márgenes”, subraya el senior partner de ERA Group.
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