Flexibilidad para esquivar la embestida del elefante en la sala

Por: Alberto Cagigas
En Castilla y León hemos tenido ejemplares casos de cómo revertir complicadas si
En Castilla y León hemos tenido ejemplares casos de cómo revertir complicadas situaciones industriales cuando se han implicado los directivos de las compañías, los trabajadores y las administraciones públicas. Recordemos cómo Renault no sólo mantuvo sino que potenció la factoría de Valladolid pese a que llegó a estar sentenciada a muerte.

Con apenas 72 horas de diferencia, el pasado mes de septiembre se comunicó que 3 de las principales multinacionales asentadas en Castilla y León, a saber, Renault, Michelin e Iveco, reajustarán sus plantillas ante la caída de la demanda. Estas medidas afectarán a cientos de trabajadores de Valladolid y Palencia, con la lógica preocupación que ha causado en ambas ciudades por su impacto en el mercado laboral y en sus economías domésticas. Esas informaciones, que provocan un gran desasosiego en la sociedad, hay que empezar a encajarlas con serenidad porque entran en la lógica de lo que el historiador británico sir Ian Kersahw denomina turbocapitalismo, en el que las fuerzas del mercado se aceleran a una velocidad nunca vista antes por los efectos de la globalización y de las nuevas tecnologías.

Hoy en día, la demanda de un producto puede desplomarse o dispararse a una celeridad impensable hace años. Los gráficos sobre la evolución de las ventas de una referencia ya no dibujan suaves subidas o bajadas, sino pronunciados dientes de sierra, y para hacer frente a estas oscilaciones sólo existe una alternativa: la flexibilidad de los recursos humanos y de las cadenas de producción.

Mecanismos de flexibilidad

En un mercado internacional hipercompetitivo, una compañía no puede tener ociosos ni sus bienes, ni su plantilla, ni su capital ni tampoco acumular stocks a la espera de que se reactiven los pedidos. Por eso, es tan importante introducir mecanismos de flexibilidad para adaptarse a las fluctuaciones. Quien no aplique estas herramientas se verá obligado a cerrar sus puertas.

En Castilla y León hemos tenido ejemplares casos de cómo revertir complicadas situaciones industriales cuando se han implicado los directivos de las compañías, los trabajadores y las administraciones públicas. Recordemos cómo Renault no sólo mantuvo sino que potenció la factoría de Valladolid pese a que llegó a estar sentenciada a muerte, cómo Nissan continúa en Ávila al cambiar totalmente el producto fabricado (de ensamblar camiones a elaborar piezas para automóviles), el mismo caso que acomete Iveco en la capital del Pisuerga (que junto a las furgonetas empezó a fabricar piezas de camión). Una vez más, la flexibilidad fue la clave para mantener la actividad de esas grandes factorías.

Competitivos, eficientes y productivos

Las multinacionales planifican sus estrategias en un tablero mundial donde aquellos territorios que demuestren ser más competitivos, eficientes y productivos están mejor situados para no sólo evitar reestructuraciones en sus plantas, sino atraer inversiones de otros países más ineficaces. Ocurrió en la pasada crisis, donde algunas de las filiales de esas corporaciones internacionales ubicadas en Castilla y León, tanto del sector industrial como del farmacéutico, consiguieron hacerse con la producción de otras factorías hermanas de Europa. Y para alcanzar este objetivo, las claves son productividad y eficiencia, para lo que es necesario la flexibilidad, en un país como España que parte con desventajas para las empresas como el alto coste energético, las elevadas cargas fiscales, la jungla burocrática y legal o el excesivo gasto logístico al estar situada en la periferia de los grandes mercados de Europa.

Cuanto antes nos demos cuenta de las nuevas reglas de juego de los mercados internacionales, mejor para la industria de la automoción castellana y leonesa, que contribuye al 25% del PIB regional y representa alrededor del 56% de nuestras exportaciones. Así evitamos debates estériles para centrarnos en hacer más competitiva nuestra comunidad autónoma; y de paso esquivamos la embestida del elefante en la sala, término en inglés empleado para describir un problema visible para todo el mundo, pero que sin embargo nadie quiere abordar.

1 comentario

  1. Fenomenal artículo, como de costumbre, plasmando de forma clara y ordenada un popurrí de conceptos desperdigados.

    Complicado será aguantar el tirón de las factorías de Europa del Este y de África si no aumentamos la flexibilidad y ponemos en valor el conocimiento técnico y experiencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información sobre la protección de datos:
· Responsable de los datos: Ediciones La Meseta, S.L.
· Finalidad: Enviar un comentario
· Derechos: Tienes derecho a acceder, rectificar o suprimir los datos, así como otros derechos como es explica en la política de privacidad.
· Información adicional: Puedes consultar la información adicional y detallada sobre la protección de datos aquí.

Noticias relacionadas

Leer más

Una coyuntura crucial

Por: Alberto Cagigas
Uno tiene la sensación de que nos encontramos en un punto de inflexión tanto histórico como económico que…
Camino empedrado.
Leer más

Más piedras en el camino

Por: Alberto Cagigas
Llega el último cuatrimestre de 2021, y aunque la amenaza de la pandemia remite con mayor lentitud de…
Ir al contenido