Gonzalo Antón, el paradigma de empresario hecho a sí mismo

El emprendedor mirandés, que dejó los estudios con 14 años para trabajar de botones y camarero, se consolida como un referente de los sectores hostelero y vinícola en España
Gonzalo Antón
El empresario mirandés Gonzalo Antón es una referencia en España del sector hostelero.

Quizá pueda parecer una locura, o una equivocación, pero nuestra historia comienza en el mítico Westfalenstadion (actualmente denominado Signal Iduna Park) de Dortmund (Alemania), el 16 de mayo de 2001. Allí, un modesto club de fútbol español, el Deportivo Alavés, disputó, contra todo pronóstico, la final de la, a la sazón, denominada Copa de la UEFA (hoy Europa League), una de las competiciones de mayor prestigio del Viejo Continente, frente al todopoderoso Liverpool inglés, uno de los grandes del fútbol europeo.

Todo hacía prever que el choque sería un paseo para el conjunto británico, pero los vitorianos rozaron la gesta en uno de los mejores partidos que se recuerdan de la historia reciente del fútbol europeo. Tras llegar al término del tiempo reglamentario con empate a cuatro, el deportivo Alavés encajó un gol en la prórroga y perdió la final por 5-4.

De tercera división a la élite continental

Muchísimos aficionados recuerdan aquella noche, pero no tantos que al frente de aquel equipo que tocó la gloria europea con la punta de los dedos estaba como presidente Gonzalo Antón (Miranda de Ebro, 1950), un empresario castellano y leonés que unos años atrás tomó las riendas del club vitoriano con el equipo en tercera división y en 8 campañas lo llevó a la élite continental.

A estas alturas habrá lectores que se estén preguntando si tienen entre sus manos una revista económica o un diario deportivo, pero esta anécdota plasma a la perfección la trayectoria de nuestro protagonista: la definición impecable de empresario hecho a sí mismo. Y, si creen que es una frase hecha, sigan leyendo.

Años de sacrificio

El que hoy es uno de los empresarios más importantes de España del sector hostelero, si bien tiene negocios en otras actividades, como bodegas -también tuvo un estudio de arquitectura-, se vio obligado a dejar los estudios de forma prematura con 14 años por el fallecimiento de su padre. Gonzalo comenzó a trabajar de botones en la Azucarera de Miranda de Ebro. Poco después, “y para no ser una carga para mi madre”, como él mismo rememora, puso rumbo a Vitoria, donde empezó su actividad como camarero.

Fueron años de mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio hasta que se le presentó la oportunidad y, con 20 años, se hizo cargo de la restauración de un afamado club de tenis de Vitoria y poco a poco este empresario, que se autodefine como “muy tenaz y perfeccionista”, se fue haciendo un hueco en el panorama hostelero vitoriano, hasta que en 1984 abrió sus puertas el restaurante Zaldiarán, uno de los principales templos de la cocina de la capital alavesa, cuya importancia trasciende la mera trayectoria del negocio, como explica Gonzalo. “Fue en Zaldiarán donde a mediados de la década de los 80, yo mismo, junto con el crítico gastronómico Rafael García Santos, impulsamos el Congreso Nacional de Cocina de Autor. Vitoria se convirtió en el epicentro gastronómico y revolucionamos la cocina de nuestro país. Por Zaldiarán han pasado todos los grandes: Adriá, Robuchon, Berasategui o Roca. Pero no para impartir conferencias, sino para cocinar en sus fogones”.

El empresario mirandés, condecorado con el Premio Nacional de Gastronomía, admite que quizá ése haya sido el principal logro de su trayectoria y reconoce que las claves del éxito han sido “esfuerzo, sacrificio y estar muy pendiente del día a día”.

Vinculación con Miranda de Ebro

A pesar de haber desarrollado casi toda su trayectoria empresarial en tierras alavesas, nunca ha perdido su vinculación con Miranda, donde confiesa que conserva muchos amigos y visita la ciudad cada semana; ni con Castilla y León. De hecho, al margen de sus bodegas en las provincias de Valladolid y Zamora, en su currículum como dirigente deportivo, además de la presidencia del Alavés, está haber formado parte de la directiva del Burgos CF junto a un grupo de empresarios locales en fechas recientes.

Bodegas en Rioja, Ribera y Toro

La figura de Gonzalo Antón trasciende el mundo de la restauración. Es presidente del Grupo Artevino, formado por 4 bodegas, 2 de ellas en Castilla y León. En 1987 fue artífice de la puesta en marcha de Izadi (Rioja Alavesa), a la que se unieron en 2004 Finca Villacreces (Ribera del Duero), en 2006 Vetus (Denominación de Origen Toro) y en 2007 Orben (Rioja Alavesa-Laguardia).

Al frente del negocio bodeguero, que factura unos 15 millones de euros -con un 40% de exportación- y cuenta con una plantilla de 70 empleados, se sitúa su hijo mayor, Gonzalo Antón. Destaca en este ámbito su importante actividad enoturística, con más 10.000 visitas anuales. Y en la actualidad también cuenta con el único hotel de cuatro estrellas de Miranda de Ebro, el Ciudad de Miranda.

Proyectos

La edad que marca el DNI deja de tener relevancia cuando el protagonista confiesa que cada fin de semana le gusta estar en su restaurante para tomar comandas a los clientes, “aunque tengo un gran equipo que se encarga de ello, pero no quiero dejarlo”, admite.

Un gran proyecto que capitanea y verá la luz este mismo año y ya tiene nombre y apellidos: Palacio de Foronda, una iniciativa “potente”, según el propio Gonzalo, vinculada a la celebración de eventos y congresos, que se ubicará junto al aeropuerto, próximo a la capital vitoriana. En este mismo punto se localizará el que podría ser su último gran proyecto empresarial, aunque viniendo de un emprendedor no habría que descartar utilizar siempre el término penúltimo, por si acaso. Se trata de una residencia de la tercera edad con 235 plazas que se encuentra en fase de anteproyecto.

Un día en la vida de Gonzalo Antón

Gonzalo Antón comienza su jornada cada día a las 8,00 horas de la mañana y prolonga su jornada laboral hasta las dos de la tarde. Suele almorzar con compromisos y después vuelve a su oficina hasta las siete de la tarde. Los fines de semana no deja de pasar por su restaurante, pero no como comensal, sino como trabajador. Entre sus aficiones cita el monte y el deporte. Y, como no puede ser de otro modo, sigue de cerca las trayectorias del Alavés y el Mirandés.

Más información en el número de junio de la revista Castilla y León Económica

1 comentario

  1. MUY ACERTADO Y REAL LA TRAYECTORIA DE ESTE EMPRENDEDOR Y BUEN EMPRESARIO , QUE HA SABIDO A BASE DE TRABAJO Y ESFUERZO , MARCAR UN BONITO HORIZONTE PARA CUALQUIER AUTÓNOMO QUE QUIERA DESARROLLAR UN NEGOCIO A BASE DE DEDICACIÓN Y ESFUERZO . PERSONAS ASÍ SE MERECEN TODO RESPETO Y SUERTE EN LA VIDA.

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