Hotel Abadía Retuerta LeDomaine, el sueño del espíritu

Donde la morada del tiempo y del hombre se entrelazan
Ribera del Duero Hotel Abadía Retuerta LeDomaine El Reflectorio restaurante
Monumental ábside de la iglesia del Hotel Abadía Retuerta LeDomaine.

Existe un lugar mágico en pleno corazón de la Ribera del Duero, donde la armonía habita desnuda y el alma se reconcilia con las quimeras del tiempo; donde las vagas añoranzas encuentran cobijo en el territorio mudo de las piedras; donde el olvido de la memoria afligida reposa en un refugio de sosiego; donde el agobio cotidiano y la crispación heredada se disipan por arte de hechicería ante la quietud perfumada de un universo en paz. A veces, iniciamos grandes periplos para visitar lugares fascinantes que concentran la esencia de nuestros anhelos, de nuestros ideales. Recorremos largas distancias en busca de belleza, bienestar, paz, equilibrio, naturaleza, arte, patrimonio, gastronomía… Huimos de nuestra cotidianidad para explorar nuevas rutas que nos guíen a un tesoro extraviado y al final recabar en uno mismo, en nuestro yo, que es el fin último de todo viaje.

Quizá no sea necesario irse tan lejos para encontrar esas sensaciones que nos transportan a un universo singular. Ese paraíso, que atesora la llave del candado del estrés y por ende la clave para activar el hedonismo en todo su esplendor, se halla aquí al lado. A escasos kilómetros de Valladolid y a poco más de 2 horas de los puntos más distantes de Castilla y León. Se trata de Abadía Retuerta LeDomaine, tal vez el hotel de interior más lujoso de España.

Convento premostratense del siglo XII

Se me puede achacar que no soy objetiva con Abadía Retuerta y no lo niego. Tengo una vinculación especial con este lugar y su filosofía, pero cuando traspasen el umbral del convento premostratense del siglo XII tampoco lo serán ustedes, porque les envolverá una atmósfera de encantamiento de la que no querrán desprenderse. Y al poco de llegar añorarán el retorno de su pronta ausencia.

Y es que los rezos ancestrales sellan de energía los muros milenarios de la Abadía, ubicada en plena milla de oro de la Ribera de Duero, rodeada de vides a modo de un chateau. Según te aproximas, sorprende el paisaje de lomas de arena blanca salpicadas de monte bajo. La silueta perfilada entre viñedos del monasterio atrae como un imán. Nada más traspasar el umbral de sus gruesas paredes de piedra sientes paz, acrecentada por una hospitalaria bienvenida en forma de refresco de vino y toallita caliente. En ese momento ya intuyes que la experiencia será memorable, porque todo está dispuesto para gozar de un lugar mágico, ideal para calmar el alma y disfrutar del placer mundano a partes iguales.
Considerado varias veces por Tripadvisor como el mejor hotel del España y en posiciones muy destacadas también en Europa y en el mundo, en Abadía Retuerta LeDomaine comulgan a la perfección patrimonio histórico, lujo en cada detalle, viticultura de renombre y gastronomía de vanguardia.

Convertido en referente del turismo de interior en España, las habitaciones son espaciosas, luminosas y muy acogedoras. Su decoración sobria en tonos neutros resalta el edificio histórico que las acoge y que fue protagonista de una cuidada restauración de la mano del arquitecto italiano Marco Serra. Minibar, queso, vino y fruta cortesía del hotel y algún grabado de Miró colgado de las paredes ponen los detalles de lujo al espacio. El baño con una distribución alargada que alberga ducha, bañera y un coqueto tocador, permite practicar un baño con sales desde una bañera de Phillippe Starck con vistas al viñedo. Amenities de Anne Simonin y toallas y albornoz de extraordinario algodón egipcio completan el confort.

Desayuno

El desayuno, que se sirve en El Reflectorio (lugar utilizado por los monjes para comer) y que luego acoge al restaurante galardonado con una estrella Michelin y otra verde, es uno de los mayores placeres terrenales que ofrece la Abadía. Comienza con una cesta surtida de panes de masa madre (de trigo, chocolate, chorizo, integral, alemán) y otra de bollería artesanal, acompañadas de mantequilla de Soria y mermeladas caseras; una amplia selección de cafés, chocolates, tés e infusiones con mezclas exóticas, además de apetecibles zumos recién exprimidos. Fruta de temporada, yogures, quesos y embutidos de la tierra, con un nutrido abanico de elaboraciones de huevos, conforman un desayuno tan completo que se parece a un brunch.

La distribución de sus espacios comunes, como el claustro, la iglesia, la escalera, los salones para reuniones de empresas o eventos, el bar, y los dos restaurantes, merecen una visita sosegada. No en vano, el hotel cuenta con una generosa colección de arte de la farmacéutica Novartis, propietaria del establecimiento, que se puede observar caminando por sus amplios pasillos y en otros espacios.

Con categoría de 5 estrellas, LeDomaine se sitúa en una finca donde el Duero hace una retuerta, de ahí su nombre. Integrado en la finca de la Bodega Abadía Retuerta -que ofrece visitas y catas- y rodeado de viñedos, aunque no pertenece a la denominación, es de los pocos hoteles rurales con servicio de mayordomía y tiene el sello de The Leading Hotels of the World. En su jardín se sitúa una piscina exterior para refrescarse en tiempo estival y un huerto ecológico que surte a sus restaurantes.

Spa Santuario

Para completar la experiencia, desde junio de 2015 se puede disfrutar de su magnífico Spa Santuario, con unas instalaciones de ambiente y diseño monacal cuidadas al detalle y regadas de luz natural gracias a su asombrosa arquitectura. Con una amplia carta de masajes, que incluye experiencias muy originales como los cuencos tibetanos y tratamientos de belleza con marcas premium como Natura Bissé y Anne Simonin, para los celosos de su intimidad, ofrece la posibilidad de reservar la suite del Santuario, con bañera de hidromasaje, camillas para parejas, sauna y baño turco para divertirse en soledad.

El hotel cuenta también con gimnasio y sala de yoga. No es necesario alojarse para disfrutar del spa y sus tratamientos, además de las múltiples experiencias que ofrece, que abarcan desde actividades alrededor del mundo del vino como visita a la bodega o cata de grandes pagos de España, pasando por aventuras en la naturaleza como una jornada apícola o un paseo a caballo entre viñedos, hasta otras alrededor de la gastronomía como los Secretos del barman o la Huerta de la Abadía.

La atención del personal del hotel es muy profesional y empática, con el equilibrio justo para no empalagar. Siempre pendientes, incluso de los mínimos detalles que marcan la diferencia, como por ejemplo limpiar el limpiaparabrisas del coche y desinfectar su interior con ozono, antes de iniciar el viaje de un retorno que no deseas hacer.

Sublimar los productos de la tierra

Galardonado con una estrella Michelin desde 2014 y una estrella verde desde 2020 (reconocimiento que la Guía Roja otorga a los restaurantes que tienen un compromiso con la sostenibilidad y aplican prácticas responsables con el medio ambiente), el Reflectorio integrado en el proyecto de Abadía Retuerta LeDomaine posee también un Sol Repsol. Su chef ejecutivo Marc Segarra desde 2016, que ha trabajado con cocineros de renombre como Rodrigo de la Calle, los hermanos Roca, Andoni Luis Aduriz o Jósean Alija, se vuelca en sublimar la materia prima de la tierra.

No en vano, más del 90% de los productos del restaurante son kilómetro 0 de Castilla y León, para poner en valor, y en algunos casos, recuperar la calidad de los alimentos locales y sus productores. La propuesta gastronómica, que combina tradición y creatividad en un vínculo indisoluble, se siente en sus 3 menús denominados Terruño, Legado y Carpe Diem, que permiten además maridaje de vinos.

La experiencia comienza en La Cueva, elección muy acertada para destacar la esencia vitivinícola del hotel y donde se degusta el primer aperitivo con un oloroso -con la finalidad de poner en valor la grandeza de los vinos únicos de Jerez- y dónde se puede ver la colección histórica de los vinos de Abadía Retuerta y joyas de vinos españoles, sobre todo Riojas y Riberas del Duero, como una vertical de Vega Sicilia Único, y tesoros de las zonas más importantes de Francia, Alemania e Italia, además de alguna representación del nuevo mundo.

Posteriormente, se retorna a El Reflectorio para continuar con el resto de aperitivos y entrantes, donde destaca el Tartar de langostinos, por su exotismo -aunque procede de Medina del Campo- y por su sabor picante del rábano. La Perdiz en escabeche de foie, espejo de aceituna negra, escarola y shimeji, magnífica combinación de sabores intensos; y el lujurioso Ravioli de buey (procedente de la Finca de Terrabuey, de la Brasería de Cuéllar) consomé de geleé acidulado y caviar Oscietra.
Antes de los principales, el momento del pan cobra protagonismo propio. Y no es para menos, porque la versión Kamut de masa madre, acompañada de mantequilla de anchoa, aceite y paté de lechazo se convierte en un sacramento para los devotos de la hogaza.

Racial el puerro asado, pil-pil de piñón, ceniza de pino, crème frâiche y botarga; desmesurada la Cuajada de muelas, salsa verde y verduras del huerto; y singularmente versionado el Pincho de lechazo, yogur, berenjena y comino.

Un jardín con ruedas

En los postres, a destacar la Crema de manzanilla helada, áspic de kéfir de oveja y jengibre escarchado. Y para gozar con la sobremesa, el carro de infusiones por su variedad -un jardín con ruedas- y la profusión de hierbas aromáticas procedentes de la propia Abadía.

En la actualidad, a El Reflectorio se puede acudir para almorzar, ya que por las noches está cerrado por motivos del toque de queda.

Como novedad de la nueva propuesta gastronómica, Abadía Retuerta ha incorporado desde abril al sumiller Agustí Peris como restaurant manager, quien será el responsable de la dirección de sala y de su carta de vinos. Tras su desarrollo profesional en El Bulli con Juli Soler, estuvo varios años al frente de la bodega de Etxebarri y ha pasado por otras grandes casas como Berasategui y Mugaritz.

Otras posibilidades que tiene la Abadía son la Vinoteca, con una oferta pensada para compartir como sus tablas o atractivos platos como el Foie mi-cuit laminado, chutney de manzana y tostadas, Canelón de aguacate relleno de ensaladilla o Steak tartar, láminas de pan crujientes y patatas fritas, acompañada de una buena selección de bebidas. Y Calicata Terroir Bar, que ha abierto desde Semana Santa para comer al aire libre en un entorno en plena naturaleza a orillas del Duero y rodeado de viñedos; y una carta ligera perfecta para picar chacinas y quesos, además de variedad de platillos castellanos como Puerros tiernos a la vinagreta de almendra, Cocido frío de perdiz escabechada o Sandwich de pastrami ibérico con mostaza, entre otros.

La ‘Milla de las estrellas’

Cerca de LeDomaine puede disfrutar de ofertas gastronómicas de gran calidad, no en vano la milla de oro de la Ribera del Duero se ha convertido en la milla de las estrellas al concentrar 3 reconocimientos de la Guía Michelin en las bodegas Arzuaga con Taller de Arzuaga bajo la batuta de Víctor Gutiérrez, y Pago de Carraovejas con Ambivium, una apuesta de Pedro Ruiz, consejero delegado de Alma Carraovejas. Otra excepcional opción es La Brasería de Cuéllar, donde además puede visitar su finca Terrabuey, con cerca de 100 bueyes.

Luisa Alcalde

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