Las pymes españolas dedicadas a la manufactura que han incorporado robots a su actividad han conseguido mejorar la productividad, sobre todo las menos innovadoras y con menos trabajadores. Sin embargo, esta automatización, por sí sola, no se traduce en una mejora de los niveles de exportación, ya que la presencia en los mercados internacionales está estrechamente vinculada a las economías de localización en el territorio.
Es la principal conclusión de un trabajo pionero elaborado por investigadores de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que, por primera vez, han analizado el impacto de la adopción de estas tecnologías en las pymes, empresas con una plantilla de entre 10 y 200 trabajadores, que representan la mayor parte del tejido empresarial español.
Grado de innovación
«Cuanto más pequeña es la industria, más beneficiosamente afecta la implantación de los robots a la productividad. En cambio, en las empresas con más trabajadores, este incremento no es tan significativo», señala Carles Méndez, coautor del trabajo, publicado en la revista Journal of the Knowledge Economy, y miembro del grupo de investigación interdisciplinaria sobre las TIC I2TIC-IA Lab, adscrito al centro UOC-DIGIT.
Aparte del tamaño de la empresa, el estudio muestra que otro factor clave que influye sobre el impacto es el grado de innovación de las industrias. «Aunque la implementación de robots es positiva en todos los casos, en aquellas industrias más innovadoras, la incorporación de esta tecnología no supone un cambio tan significativo», resalta Méndez.
Análisis de 5.000 empresas
Los investigadores han analizado la información de cerca de 5.000 empresas en el periodo 1990-2016, a partir de una de las bases de datos más completas sobre empresas industriales de España, elaborada por la Fundación SEPI, y se han centrado en evaluar el caso de las pymes, que generan dos terceras partes del valor añadido y emplean a más de la mitad de la población activa española.
«Los trabajadores de la industria tienen mejor calidad de trabajo y están mejor remunerados. Se ha demostrado que es un sector que tiene futuro, que genera empleo de calidad, en contraposición a otros, como el turismo o los servicios», apunta el catedrático Joan Torrent, director de UOC-DIGIT.
El territorio, factor clave
Además de la productividad, el análisis también ha valorado si la adopción de robots potenciaba la capacidad exportadora de las empresas, y, en este sentido, los investigadores de la UOC no han encontrado que robotizar la actividad se traduzca directamente en una mayor actividad comercial internacional. Para que eso ocurra, según recogen en el estudio, el territorio resulta un factor clave.
«Encontramos una relación positiva significativa entre la presencia de empresas del mismo sector, o de sectores afines, en la misma provincia que estábamos analizando y la capacidad exportadora de las pymes», afirma Méndez, que destaca el rol fundamental que desempeña un entorno especializado para que pueda existir un flujo de conocimiento, de trabajadores y de know-how en el territorio.
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