La dificultad de las empresas para aumentar sus plantillas

Por: Alberto Cagigas
Para los empresarios afectados por la dificultad de encontrar profesionales adap
Para los empresarios afectados por la dificultad de encontrar profesionales adaptados a las necesidades de su negocio, es una sangrante contradicción que las listas del paro vayan aumentando paulatinamente con la desaceleración económica, mientras que a la vez existen empresas con complicaciones para incrementar su plantilla.

En los últimos encuentros que hemos mantenido en el marco de Diálogos Castilla y León Económica en Abadía Retuerta LeDomaine con el presidente y vicepresidente de la Junta y varios consejeros del Gobierno regional, los prestigiosos empresarios y directivos invitados a este exclusivo evento casi siempre sacan a colación 2 temas que afectan a la competitividad de sus compañías: por un lado, la elevada presión inspectora de la Agencia Tributaria que soportan las sociedades mercantiles en nuestra comunidad autónoma en comparación con otras regiones de España, lo que está provocando una creciente deslocalización fiscal; y por otro, la dificultad para encontrar profesionales adaptados a las necesidades reales de las empresas, sobre todo en sectores como transporte o primario y en las industrias ubicadas en el ámbito rural, lo que pone en peligro el crecimiento de esos negocios.

Para los empresarios afectados por este último problema, es una sangrante contradicción que las listas del paro vayan aumentando paulatinamente con la desaceleración económica, mientras que a la vez existen empresas con complicaciones para incrementar su plantilla. En su opinión, dos factores determinantes provocan esta situación. Por una parte, la vergonzosa desconexión que existe entre la formación impartida por el sistema educativo y universitario español y la demanda real de las empresas; y en segundo lugar, la acomodaticia actitud de algunos jóvenes y parados, que debido a una educación protectora descartan empleos que consideran inadecuados para su cualificación.

Para aquéllos que en nuestra juventud hemos trabajado de camarero en restaurantes, repartidor de productos congelados, ayudante de cocina en chiringuitos, becario en periódicos de provincias e incluso desvicerador de calamares, entre otros modestos oficios, sorprende la dificultad de las empresas para cubrir los puestos de trabajo.

220.000 vacantes

Esta abúlica conducta laboral de una parte de los españoles tiene como consecuencias que, según un conocido portal de empleo, existan más de 220.000 vacantes para trabajar en España, de las que cerca de 9.000 se registran en Castilla y León; y que más de la mitad de los puestos de trabajo creados en el último año fuesen ocupados por extranjeros; y si se le suman los nuevos empleados con doble nacionalidad, de todo el empleo generado en el último ejercicio ese dato se dispara hasta el 72%. Y no es que los foráneos quiten a los nacionales el empleo, sencillamente es que los segundos no quieren trabajar en sectores como servicios (siendo España una potencia mundial en turismo), ni en agricultura (con el peso que tiene el sector primario en la economía de Castilla y León), ni en transporte y logística (cuya demanda laboral se dispara por el auge del comercio electrónico) ni en compañías ubicadas fuera de las ciudades (para que luego nos quejemos de la España vaciada).

Introducirse en el mercado laboral

En vez de estar pendientes de los subsidios públicos y de vivir de la generosidad de las familias, alguien tendrá que explicar a una parte de nuestros jóvenes, y también a un porcentaje de los parados, que lo importante es introducirse en el mercado laboral y a partir de ahí labrarse una carrera profesional mejorando la formación y demostrando tu responsabilidad y compromiso con la empresa, porque sólo así puede que entres a trabajar de aprendiz y acabes siendo el director general de la compañía.

Conozco varios casos de personas, tanto en multinacionales como en empresas locales, que empezaron trabajando en puestos de escasa cualificación y que en la actualidad son los máximos ejecutivos de esas compañías, incluso a nivel internacional. En su día, no rechazaron empleos humildes, porque sabían que lo importante era estar dentro del mercado laboral y luego, con mucha fe en sí mismos y altas dosis de sacrificio y trabajo, ascender profesionalmente hasta alcanzar la cúpula directiva de esas empresas. Y eso, desde el cómodo y caliente salón del hogar familiar, no se consigue.

1 comentario

  1. Estimado Alberto:

    Gracias por tu reflexión de un tema de actualidad al que, si me permites, me gustaría contribuir al debate.

    Decía Don Santiago López González, cofundador de la mayor empresa de Castilla y León: FASA (desde 2000 RENAULT España), que el éxito profesional requiere ‘mucho esfuerzo, algo de talento y también contar con la suerte’. Excelentes consejos.

    En mi modesta opinión no considero que la gran mayoría de jóvenes y desempleados rechacen empleos distintos a su perfil, ni que prefieran percibir un subsidio a incorporarse al mercado laboral. El tema es mucho más complejo: Modelo de sistema productivo basado en sectores intensivos en mano de obra que se resienten en épocas de desaceleración (construcción, automoción y turismo), la rigidez del mercado laboral, los modelos de contratación, la diferencia en innovación frente a otros países, la no vinculación de los salarios a la productividad, los sistemas de recolocación, la desconexión entre el sistema educativo y lo que demandan las empresas, etc.

    Según un estudio del año 2018 elaborado por la consultora Lee Hecht Harrison el 75% de las vacantes no son visibles en los portales de empleo. Y esto es aún mayor para puestos cualificados que llega al 85%.

    Por tanto, honestamente creo que no es un problema de actitud, sino de dedicación, preparación y oportunidad.

    Soy un profesional en búsqueda de empleo, y considero que la formación continua, los contactos empresariales y aportar ideas son la vía necesaria para reincorporarme al mercado laboral, con ilusión y determinación. Lo digo con la misma convicción y humildad ahora que estoy en proceso de inserción laboral como cuando tuve el honor de ser el gerente de la Red Española de Ciudades del Automóvil. La única diferencia gráfica es que ‘mi teléfono ha dejado de sonar’.

    Creo que merece la pena contar una anécdota que viví en primera persona: Con ocasión de un Foro empresarial celebrado en Valladolid asistí como desempleado, pues la actitud y ganas de aprender son básicas. Sin pudor, al llegar el turno de preguntas me puse en pie, levanté la mano y me presenté como técnico sin empleo. Inmediatamente las cabezas de los empresarios allí presentes giraron atónitas hacia la última fila, donde yo me encontraba. En ese momento formulé la pregunta: “¿Señor Presidente, cómo cree usted que se puede aprovechar el talento, ideas y ganas de trabajar de jóvenes y desempleados, que estamos dispuestos a dar valor añadido a las empresas?”. Su respuesta fue la siguiente: “No le puedo contestar a eso, solo decirle que se me acumulan los CV’s en mi despacho”. Para la reflexión.

    Estoy completamente de acuerdo Alberto en que hay que aceptar entrar en una empresa desde abajo, creo que es la única forma de conocer realmente la cultura y forma de trabajar en una compañía para poder sumar. No es ningún secreto señalar que el Director de la principal multinacional con presencia en nuestra región comenzó en la misma de aprendiz y, gracias a su talento y esfuerzo, ha llegado a la cúspide de la compañía. Seguramente estableciendo sistemas de becas y colaboración con empresas de nuestro entorno, jóvenes y desempleados estaríamos en mejores condiciones de poner en práctica el talento.

    Por último una reflexión respecto a los emprendedores: Prefiero seguir utilizando la palabra trabajadores autónomos, desligada de un cierto concepto romántico que integra la palabra emprender. Sin duda su esfuerzo es encomiable, como la de tantos empresarios y empresarias que generan empleo, fijan población y contribuyen al desarrollo económico y social. Hoy, 9 de enero de 2020, la Junta de Castilla y León ha publicado que durante 2019 un total de 2.535 autónomos cesaron su actividad.

    ‘Castilla y León Económica’, a través de Ediciones La Meseta, constituís un fantástico equipo y ejemplo de una idea que, con mucho esfuerzo y dedicación, habéis logrado consolidar, diversificado vuestra actividad y organizado diferentes jornadas a lo largo del año. Mi reconocimiento y deseo que las conclusiones que se plasman en los citados encuentros sirvan para el crecimiento de la economía regional y el empleo.

    P.D. Seguiremos con ilusión y determinación para demostrar nuestro talento, jóvenes y desempleados, sin lugar a dudas. El empleo va a llegar por preparación, actitud y experiencia. La esencia es hacerlo en equipo. Como dice mi lema: ¿Sumamos Juntos?

    Atentamente,

    Fernando Villafruela Espinel
    -Profesional en inserción laboral-

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