Lamonarracha, la marca de restauración japonesa fusión impulsada por el leonés Carlos Rojo Seco y su socia Alejandra Santos, acaba de abrir un nuevo restaurante en Valencia, que se suma a los 4 que ya posee en Madrid. Esta ubicación marca el comienzo de una nueva etapa para la compañía y supone el primer paso de su plan de expansión nacional, que contempla también Castilla y León en el corto y medio plazo.
La apertura llega después de 6 años de crecimiento y consolidación en la capital de España, durante los que Lamonarracha ha conseguido hacerse un hueco en la restauración de la ciudad. “Desde sus inicios, la marca ha buscado acercar la gastronomía japonesa desde una perspectiva propia, combinando tradición y fusión en una propuesta en la que conviven producto, ambiente y servicio, manteniendo siempre una relación calidad precio excepcional, uno de los pilares”, explican sus responsables.
En los últimos meses, la compañía ha llevado a cabo un proceso de reestructuración y profesionalización de sus operaciones que le ha llevado a revisar procesos, responsabilidades, sistemas de control y estándares con el fin de preparar la organización para poder crecer fuera de su mercado de origen “sin comprometer aquello que la ha llevado hasta aquí” y con el reto de “trasladar a una nueva ciudad no sólo la propuesta gastronómica, sino también la forma de trabajar, el servicio, el ambiente y la cultura que han definido a Lamonarracha durante estos primeros 6 años”.
Nuevos platos
La marca ha aprovechado esta nueva etapa para incorporar nuevos platos con los que busca elevar la experiencia al poner especial atención en el apartado de Selectos de Japón, que reúne aquellas propuestas pensadas para comenzar y compartir.
El objetivo es dar un mayor protagonismo a esta parte de la carta y situarla a la altura de uno de los grandes pilares de Lamonarracha desde sus inicios: el sushi. Una propuesta ya consolidada como una de las fortalezas de la marca y en la que elaboraciones propias, como la soja casera o el vinagre con el que se adereza el arroz, también preparados en sus cocinas, se han convertido en parte esencial de su identidad.
Entre las nuevas incorporaciones destacan las Gyozas de chuleta de vaca vieja con caldo de tuétano y soja densa, las Gyozas de gamba roja y jengibre con una salsa cítrica, el katsu sando de pollo crujiente o una renovación del pan de sus baos, que pasan a elaborarse con un pan artesanal de masa madre de mayor gramaje.
“Estamos muy ilusionados con la evolución del proyecto y queremos seguir formando parte de cada paso de su crecimiento, asegurándonos de que crecer no signifique perder aquello que nos ha traído hasta aquí”, aseguran los responsables de la firma.
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