El envejecimiento de la población está transformando de forma profunda la economía y la sociedad. En España, la población mayor de 55 años tiene cada vez mayor peso demográfico, económico y social y se consolida como uno de los motores de consumo, ahorro e inversión del país. Actualmente, representan el 34% de la población española, más de 16,7 millones, y su consumo privado medio supera al del conjunto de la población, con el 40%.
Estas son algunas de las conclusiones del informe Sénior Economy Tracker, un indicador holístico y cuantitativo desarrollado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, a través de un equipo de investigación de la Universidad Pontificia Comillas, que permite medir y comparar el grado de desarrollo de la economía sénior en los países europeos. Se construye a partir de dimensiones sociales, institucionales, macroeconómicas e individuales de la población mayor de 55 años.
El documento destaca también que la evolución de la economía de la longevidad en España sigue una trayectoria de mejora gradual, con un crecimiento del 21% entre 2015 y 2023. No obstante, todavía se mantiene en posiciones intermedias dentro del conjunto europeo (posición 13 de 27, con 30,73 puntos sobre 100), reflejando un avance moderado en comparación con los países líderes. Por su parte, las regiones del norte y oeste de Europa se sitúan de forma consistente como las más avanzadas en el desarrollo de la economía sénior -Países Bajos lidera el índice con 45,74 puntos-, mientras que los países del sur y del este presentan valores y trayectorias de mejora, con Rumanía en última posición (17,25 puntos).
El indicador también muestra que los países con mejores resultados combinan mayores tasas de empleo sénior, mejores condiciones de bienestar y una mayor participación social de las personas mayores. En el caso de España, presenta niveles más elevados en el ámbito social, pero se sitúa en posiciones intermedias en dimensiones como la macroeconómica o la individual, lo que destaca la importancia de factores como el mercado laboral, la seguridad financiera o la participación social en el desarrollo de la economía de la longevidad.
Economía financiera
La generación sénior tiene un peso económico muy relevante en España. De hecho, se trata del grupo de edad con mayor capacidad adquisitiva media del conjunto de la población, tal y como muestra el informe La economía sénior en las cuentas de los hogares españoles, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics, en colaboración con la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).
Los mayores de 55 años concentran el 38,7% de los recursos totales de los hogares, una cifra muy similar a la del grupo central de edad activa (30-54 años), que alcanza el 39,6%. En términos de renta, los mayores de 55 años son el grupo de edad con mayor capacidad de gasto del conjunto de la población española, y alcanzan 36.816 euros de recursos medios por persona (teniendo en cuenta ingresos laborales, rentas del capital y prestaciones públicas, entre otros factores). Estos datos reflejan el papel clave que desempeña esta generación en la sostenibilidad económica de los hogares y en el conjunto de la economía. De hecho, el colectivo sénior contribuye a financiar el consumo de otros miembros de sus hogares.
El estudio también destaca su importante contribución al ahorro y al patrimonio de los hogares, así como su creciente protagonismo en la toma de decisiones financieras. Además, son un motor económico clave: el consumo privado de los mayores de 55 años representa un 39,3% del total, superando al del grupo principal de 30-54 años (36,9%), y en gasto turístico (vacaciones y ocio) este colectivo acapara el 33,7% del total.
Características del consumidor sénior
El cambio demográfico está transformando el perfil del consumo en España. La población mayor de 55 años se ha convertido en uno de los segmentos con mayor capacidad económica y protagonismo en la demanda de bienes y servicios. Se trata de un colectivo activo y vital: son ahorradores (51%), apoyan económicamente a su entorno (52%), tienen vivienda en propiedad (85%) -muchas veces sin cargas (69%)-, priorizan el gasto en alimentación (95%), vivienda (61%) y ocio (30%), siguen una buena alimentación (75%) y mantienen una vida activa (57%).
En este sentido, Iñaki Ortega, consejero asesor del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, destacó: “la sociedad califica como mayores a los sénior mucho antes de que ellos se sientan así”. No obstante, los mayores de 55 años son hoy una generación cada vez más activa, formada y digitalizada. De hecho, el estudio muestra que 13,3 millones de sénior en España (82%) son ya usuarios activos de internet, utilizando con frecuencia servicios digitales como banca online, plataformas audiovisuales o redes sociales. Asimismo, ha indicado cómo este grupo muestra patrones de consumo propios, con especial protagonismo en ámbitos como el ocio, el turismo, la salud, la vivienda o los servicios financieros. “La combinación de mayor longevidad, estabilidad económica y cambios en el estilo de vida está configurando una nueva realidad de consumo que ya tiene un impacto significativo en múltiples sectores productivos”, añadió.
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