Modulacción, socia de Aeice, produce en Palencia baños terminados y listos para instalar, un modelo que descentraliza la actividad industrial, reduce residuos e incorpora más mujeres y talento joven a un sector envejecido. “La construcción española arrastra una contradicción difícil de sostener: cada vez se necesitan más viviendas y cada vez resulta más complicado terminarlas al ritmo que exige la demanda. Según el Observatorio de la Vivienda, en 2025 se crearon en España 226.279 nuevos hogares mientras se finalizaban 91.896 viviendas. La distancia entre ambas cifras no es coyuntural, sino estructural, y apunta a un problema de método más que de esfuerzo”, explican los responsables de la compañía, que fue la primera empresa reconocida con el Premio Industria del Hábitat de los Premios de la Industria en España.
En ese contexto, la industrialización de la construcción, fabricar partes del edificio en una planta, en condiciones controladas, y montarlas después en obra, se ha convertido en una de las vías que el sector explora para ganar productividad, calidad y previsibilidad. El concepto de hábitat va más allá de la vivienda: abarca el lugar de trabajo, los espacios donde se desarrolla la vida y las condiciones que determinan el bienestar de quienes los habitan. “Su calidad sostiene este enfoque, no depende solo del diseño o de los materiales, sino del sistema que permite producirlos, desde la extracción de materias primas hasta la ejecución y el ciclo de vida del edificio”, indican.
Bajo esa premisa, Modulacción ha centrado su trabajo en el baño, el elemento de mayor densidad de instalaciones y coordinación de oficios de un edificio: fontanería, saneamiento, electricidad, ventilación, alicatado y acabados concentrados en pocos metros cuadrados. En la obra tradicional, esa complejidad lo convierte con frecuencia en un cuello de botella. Resolverlo en fábrica y entregarlo terminado y listo para conectar lo transforma en una pieza industrial de precisión, con cada variable, materiales, tiempos, calidad, trazabilidad y coste, medida desde el origen.
Industria fuera de la gran ciudad
Uno de los rasgos del modelo es la separación entre el lugar de producción y el lugar de construcción. Modulacción fabrica en Dueñas (Palencia), en una planta de más de 10.000 metros cuadrados con capacidad para 1.060 módulos anuales, y da servicio a los grandes polos urbanos. Esta descentralización genera empleo estable, fija población en el medio rural y muestra que la industria avanzada no necesita concentrarse en las grandes ciudades para ser competitiva. La compañía ha definido una hoja de ruta de crecimiento, apoyada en automatización progresiva, para superar las 5.600 unidades anuales en un único turno.
El perfil de las plantillas industriales es otro de los frentes donde el modelo introduce diferencias medibles. En Modulacción, el empleo femenino fijo alcanza el 20%, frente al 11% de media del sector; la plantilla menor de 30 años supone el 25%, frente al 10%; y la edad media se sitúa en 37 años, frente a los 45 del conjunto del sector. Son indicadores que apuntan a la incorporación de la mujer y al relevo generacional en una actividad tradicionalmente masculinizada y de edad elevada.
Menos residuos desde el origen
La construcción tradicional genera el 35% del total de residuos de la Unión Europea. La fabricación en entorno controlado permite segregar el 100% de los materiales y optimizar el uso de recursos desde el inicio del proceso, lo que contribuye de forma directa a reducir la huella de carbono de la construcción. A ello se suma el efecto sobre el entorno urbano: entregar el módulo terminado reduce el tráfico de camiones, el ruido, el polvo y la presencia continua de gremios en la obra.
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