La historia del sector agroalimentario castellano y leonés del último siglo no podría escribirse sin tener muy presente al Grupo Octaviano Palomo, una empresa familiar fundada en 1953 en Abades (Segovia). Tras más de 70 años de trayectoria, se ha consolidado como una referencia en esta actividad al estar especializado en la comercialización de cereales, fertilizantes, semillas y materias primas agrícolas, con una importante presencia nacional e internacional.
Con una cifra de negocio en 2025 de 210,5 millones de euros y una plantilla de 65 profesionales, las claves de su éxito a lo largo de estas más de 7 décadas han sido “la cercanía al agricultor, la confianza construida durante décadas, la solvencia financiera y una visión empresarial basada en el largo plazo. La combinación entre arraigo territorial y visión internacional ha permitido al grupo crecer de forma sostenida sin perder su identidad ni su proximidad al cliente”, detalla Pedro Palomo Hernangómez, presidente y CEO de la firma segoviana.
Crecimiento sostenible
La estrategia del grupo, como explica su principal ejecutivo, pasa por seguir creciendo de forma sostenible, reforzar su capacidad logística, impulsar la internacionalización del negocio y continuar invirtiendo en innovación, digitalización y tecnología para mejorar el servicio a sus clientes. Uno de los proyectos más relevantes de 2026 será culminar la integración de la empresa Martínez de la Pera, una adquisición “estratégica” que reforzará la presencia del grupo en el norte de España y ampliará su capacidad logística, comercial y operativa.
Buena parte de su negocio mira más allá de nuestras fronteras. De hecho, las operaciones de comercio exterior representan aproximadamente el 35% de su actividad comercial. Los principales mercados internacionales de Octaviano Palomo se encuentran en Europa, el norte de África y la cuenca mediterránea.
El grupo cuenta con una amplia red de instalaciones de almacenamiento, selección de semillas y logística, principalmente en las provincias de Segovia, Burgos y Ávila, que le permiten ofrecer un servicio “cercano y eficiente” a agricultores e industria agroalimentaria.
Artífice del crecimiento
El artífice del crecimiento, diversificación e internacionalización de la empresa, que ha dado lugar a lo que podría denominarse el Grupo Octaviano Palomo del siglo XXI ha sido su actual presidente. Licenciado en Derecho y letrado asesor de Empresas por la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) y MBA por IESE Business School, ha desarrollado gran parte de su trayectoria profesional en el sector agroalimentario y el comercio internacional de cereales. Antes de incorporarse a la empresa familiar trabajó en Francia y Reino Unido para el Grupo Soufflet. Pedro considera esencial en su modelo de gestión, “rodearse de buenos profesionales, fomentar el trabajo en equipo y mantener siempre una visión estratégica de largo plazo. Las claves son la cercanía, la confianza y el compromiso con las personas”.
Desafíos del sector
Para este empresario, el sector agroalimentario es “estratégico” para la economía y cuenta con un “enorme potencial de futuro. Los principales desafíos pasan por combinar competitividad, sostenibilidad e innovación para responder a las nuevas exigencias de los mercados y los consumidores”. Respecto a los principales retos de Castilla y León para dinamizar su tejido empresarial, apunta a la “atracción y retención de talento, el relevo generacional, la simplificación administrativa y el impulso a la innovación son algunos de los principales retos que afronta la comunidad autónoma para fortalecer su competitividad”. Como ventajas competitivas, indica que Castilla y León dispone de una “posición estratégica, un potente sector agroalimentario, profesionales cualificados y una sólida cultura empresarial orientada al largo plazo”.
Pedro rememora como momentos más complicados al frente de la compañía los períodos de mayor incertidumbre en los mercados internacionales, especialmente aquéllos marcados por crisis geopolíticas, tensiones logísticas o una elevada volatilidad de las materias primas. Y en el extremo opuesto, la satisfacción de comprobar “cómo una empresa familiar fundada hace más de 70 años continúa creciendo, adaptándose a los cambios y generando nuevas oportunidades, incorporando además a las nuevas generaciones al proyecto empresarial”.
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