Cuando el comensal se sienta a la mesa del Restaurante Desde 1911, uno de los más prestigiosos de Madrid con una lista de espera de varios meses en la afiebrada restauración de la capital de España que vive su época de mayor esplendor, recibe un cuadernillo donde se explica el origen de esta empresa familiar, que enlaza con los arrieros maragatos, quienes allá por el siglo XIX, y antes de la llegada del ferrocarril, en carros tirados por mulas llevaban pescado y marisco desde los puertos del Cantábrico a la gran urbe. Pero esa apasionante historia la dejamos para más adelante, ahora vamos a plasmar el futuro de un grupo que abarca Pescaderías Coruñesas y los restaurantes O’Pazo, El Pescador, Filandón (palabra de origen leonés que significa reunión vecinal, invernal y nocturna, en la que las mujeres hilaban y los hombres hacían trabajos manuales, mientras se contaban historias), Lhardy y el citado Desde 1911. Si usted frecuenta la ciudad del oso y el madroño y es aficionado a la buena mesa, ya conoce la enorme fama, y bien merecida, de estos establecimientos.
Al frente del conglomerado empresarial se encuentra la cuarta generación con Marta, Paloma y Diego García Azpíroz. Este último es la cara visible del holding y quien se ha implicado personalmente en un proyecto hortícola y vinícola en la zona de El Bierzo con una inversión cercana a los diez millones de euros.
Granja de los Monjes
En 2020, la empresa compró Granja de los Monjes en la denominada Tebaida Berciana, pegada al Valle del Silencio, a unos 11 kilómetros al sur de Ponferrada. “Conozco esa zona desde niño, porque íbamos allí de turismo”, recuerda Diego. En este enclave ha puesto en marcha una huerta de 3 hectáreas, que recupera su uso hortícola del siglo XVII, donde cultiva alcachofas, espárragos verdes y blancos, piparras, lechugas, tomate moruno y corazón de buey, patatas, borraja, fresitas, cardo y, cómo no, pimientos. Para rescatar antiguos sabores, se ha realizado una selección genética para obtener los mejores clones. Toda la producción se destina a los restaurantes del grupo, con lo que garantiza la trazabilidad de su oferta gastronómica ante un consumidor exigente que cada vez demanda más el concepto de la huerta a la mesa.
Pero sin lugar a dudas, el proyecto más ambicioso en Granja de los Monjes es la futura bodega “con la que aspiro a elaborar el mejor vino blanco de España”. La finca también abarca otras 60 hectáreas, de las cuales 38 son de viñedo, de las que 28 son de viejas viñas. “Tenemos todas las mimbres para elaborar el mejor blanco de nuestro país utilizando la variedad godello”, apunta con orgullo Diego, en una iniciativa que cuenta con la colaboración del berciano Raúl Pérez, considerado uno de los enólogos y bodegueros más aclamados del mundo. “A Raúl le conocía a través de amigos comunes de León y cuando le expliqué nuestro proyecto vinícola, le gustó y se implicó”, recuerda Diego, quien destaca: “es muy sencillo trabajar con él y un lujo poder tenerle a nuestro lado”.
La bodega más antigua de España
La bodega, que estará ubicada en un edificio de piedra donde se hace vino ininterrumpidamente desde el siglo XVI, por lo que Diego la considera la “más antigua de España”, ya lleva 3 años de pruebas con el objetivo de alcanzar una producción de más de 150.000 botellas de dos blancos godello, uno exclusivo de producción limitada con la etiqueta Batallo y otro con más unidades para el segmento alto denominado Fuera de Lobos, en alusión a la ermita-torre del mismo nombre asentada en estos pagos y que servía de refugio ante los hambrientos cánidos que en aquel tiempo acechaban por este territorio, que para San Valerio, cenobita, escritor y ermitaño que vivió retirado en la comarca de Valdueza en el siglo VII, era “un lugar parecido al Edén y tan apto como él para el recogimiento, la soledad y el recreo de los sentidos”.
A la par, Pescaderías Coruñesas está desarrollando otro proyecto vinícola al comprar la Bodega Margón en Pajares de los Oteros, en el corazón de la Denominación de Origen León. Con las variedades prieto picudo y albarín, Diego quiere elaborar alrededor de 100.000 botellas de rosado de gama alta. Con un total de 75 parcelas en 19 hectáreas, Margón es la única bodega que elabora exclusivamente con viñedo viejo de entre 90 y más de 120 años.
“Queremos situar nuestro rosado Trapera como el mejor de España y dar el prestigio que se merecen este tipo de vinos”, indica Diego, quien confiesa que aborda ambos proyectos “porque se ubican en la provincia de León, donde tenemos unos fuertes vínculos familiares desde mis antepasados. No lo habría hecho en ninguna otra parte de España. De hecho, cuando puedo voy a Combarros en la comarca de la Maragatería, donde nació mi padre Evaristo, y siempre asisto a sus fiestas patronales en agosto. Allí tenemos buenos amigos y apoyamos a una asociación cultural”.
Su vínculo con Castilla y León también se refleja en los productos que ofrece en sus restaurantes, donde en la carta hay presencia de “cecina, pimiento de El Bierzo, morcilla, ibéricos de Salamanca o referencias de prestigiosas bodegas”.
Diego, cuya empresa recibió recientemente el premio Mejor Comercio Centenario de Madrid 2026 de la Asociación de la Empresa Familiar de Madrid (Adefam), está al frente de un grupo con una facturación de alrededor de 90 millones de euros, una plantilla de 600 empleados y presencia en la distribución mayorista y minorista de pescado y marisco, pescadería propia, venta online, restaurantes, catering y negocio inmobiliario. Cada día, distribuye cerca de 6.000 kilos de pescado y marisco procedentes de puertos de todas las costas españolas.
Valores de empresa familiar
Como consejero delegado de una compañía familiar, Diego señala que aplica los valores que le enseñaron sus progenitores, como “el trabajo bien hecho, la palabra dada, intentar ser siempre el mejor en lo que haces y sentirte orgulloso de servir al cliente”.
Por envergadura, el mayor proyecto que acomete la empresa en la actualidad es Madrid Teatro, un hotel de lujo con teatro incluido y un gran espacio gastronómico ubicado en la Plaza Canalejas dirección Carrera de San Jerónimo y surgido de la integración de 3 inmuebles históricos, colindantes al Four Seasons y JW Marriott. Con una apertura prevista para 2028, este complejo está llamado a convertirse en una de las nuevas joyas turísticas de la dinámica Madrid.
Estirpes de empresarios
Los hermanos García Azpíroz son la cuarta generación de 2 estirpes de empresarios. Por parte de su madre, proceden de los fundadores de Angulas Aguinaga y, por parte del padre, de los maragatos arrieros que se hicieron con la distribución del pescado y marisco en Madrid. A Diego, Marta y Paloma -y a su hermano Noberto fallecido prematuramente- les tocó no sólo mantener el legado, sino acrecentarlo al actualizar los restaurantes O’Pazo y El Pescador, fundar Filandón y Desde 1911 (nombre en honor al año en que se constituyó Pescaderías Coruñesas), adquirir Lhardy y desarrollar los actuales proyectos de Madrid Teatro y Granja de los Monjes.
Los arrieros maragatos
Diego García Azpíroz, CEO del Grupo Pescaderías Coruñesas, procede por parte paterna de una estirpe de arrieros maragatos que eran los encargados de transportar el pescado y marisco del Cantábrico al Reino de Castilla, utilizando para ello carros tirados por mulas. Como el viaje era largo, duro y peligroso, para conservar las mercancías utilizaban pozos que llenaban con la nieve caída en invierno. La llegada del ferrocarril dejó sin sentido este sacrificado oficio. Unos emigraron a Galicia o a las tierras de Ultramar y otros se establecieron en Madrid para asentarse como pescaderos. Ése fue el caso del bisabuelo de Diego, quien llegó a la capital de la Corte española en 1890. Originarios de Combarros, un pequeño pueblo de apenas 50 vecinos ubicado a 9 kilómetros de Astorga (León) en la comarca de la Maragatería, la familia se ganaba la vida repartiendo pescado y marisco cargando a las espaldas un cesto con los productos durante jornadas de 16 horas.
En 1956, Noberto García, abuelo de Diego, compra Pescaderías Coruñesas, que se había fundado con un capital social de 10 millones de pesetas, una auténtica fortuna en aquella época, para intentar hacerse con los pequeños negocios de los maragatos. Pero el final fue justo al revés. Los García se hicieron con la compañía que pretendía acabar con su sustento. El padre de Diego, Evaristo, fue puesto al frente de esta mítica tienda con apenas 20 años pese a ser el menor de 7 hermanos. Algo vio el primogenitor para tomar esta decisión tan arriesgada.
Y surgió el amor
Evaristo encontró en Angulas Aguinaga su mejor proveedor de estos exquisitos y delicados alevines. A través de los pedidos telefónicos, contactó con la hija del fundador de la compañía angulera vasca, María Juliana Azpíroz, a quien conoció posteriormente en un viaje a Madrid, donde decidieron unir sus destinos y casarse en San Sebastián. Hoy sus vástagos expanden este conglomerado empresarial basado en el profundo respeto al mar y la excelencia.
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