Realidades paralelas en tiempos de pandemia

Por: Alberto Cagigas
Covid-19.
Cuando dentro de unos años evoquemos esta crisis sanitaria, económica y social, desde luego que el recuerdo será muy diferente según el bando donde uno haya estado.

La historia demuestra que los pueblos salen más fortalecidos cuando se unen para afrontar un desafío crucial, pero, desde luego, ése no es nuestro caso. Lejos de cohesionarnos como país, la pandemia del coronavirus ha resucitado en España nuestra atávica tendencia hacia la picaresca, hasta configurar una nación de realidades paralelas. Veamos.

Frente a los miles de trabajadores afectados por los ERTE o directamente despedidos ante el desplome de los mercados y el cierre de negocios, las mastodónticas plantillas de las estructuras públicas y chiringuitos de la Administración B permanecen inmunes a los ajustes tan necesarios en épocas de aguda crisis.

Dentro de los propios funcionarios, frente a la carga de trabajo soportada por unos pocos (especialmente los sanitarios), ingentes huestes de personal público han disfrutado de unas cuasivacaciones avaladas con la excusa de evitar contagios y enmascaradas con el teletrabajo, tal como me ha confesado más de uno en conversaciones domésticas que jamás se atreverían a exponer en público.

Frente a una casta política que no sólo no ha visto peligrar su sueldo o reducir sus emolumentos, sino que en algunos casos se han subido las nóminas pagadas con los impuestos de una exprimida sociedad española, los millones de trabajadores con los salarios congelados o ajustados para poder sacar adelante la empresa que les mantiene dentro de un exangüe mercado laboral.

Jóvenes

Frente a los miles de jóvenes obligados al exilio ante la falta de una salida profesional por el fuerte alza del desempleo, asistimos a la masiva y descontrolada llegada de inmigrantes ilegales acogidos con rapidez pese a que tampoco sabemos proporcionarles un futuro digno, como no sea el de vivir de los subsidios.

Frente a la consolidación de una ralea de vividores de ayudas públicas sostenidas por un déficit público desbocado, abandonamos a miles de autónomos que han perdido los ahorros conseguidos tras años de abnegado trabajo.

Frente al tropel de okupas auspiciado con el anuncio de leyes antidesahucios, tenemos a atemorizados pequeños ahorradores, muchos de ellos trabajadores, que con su esfuerzo durante toda una vida consiguieron comprar un inmueble para alquilar con el lícito objetivo de garantizarse un futuro económico más seguro.

Frente a las constantes ayudas para comprar las voluntades de los paniaguados improductivos, aumentamos la presión fiscal sobre las clases medias, autónomos y empresas, desmotivando de paso a los profesionales más competitivos.

Leguleyos con paroxismo regulador

Frente a los leguleyos con paroxismo regulador sin experiencia vital en la realidad de la economía productiva, capaces de redactar numerosas normativas susceptibles de diferentes interpretaciones, afianzamos en la inseguridad jurídica a los atónitos administrados incapaces de traducir y entender la enmarañada y esperpéntica literatura legal que puede provocar, y provoca, la ruina de muchos negocios.

Cuando dentro de unos años evoquemos esta crisis sanitaria, económica y social, desde luego que el recuerdo será muy diferente según el bando donde uno haya estado. Frente al dolor de los que perdieron a sus seres queridos, se quedaron sin trabajo, cerraron sus negocios o se arruinaron, estarán los que rememoren estos meses como un período anecdótico en el que durante un breve tiempo no pudieron tomarse unas cañas en su bar favorito; e incluso algunos se acordarán, con lógica satisfacción, de que aprovecharon estos peligrosos tiempos para vivir del cuento de forma vitalicia.

4 comentarios

  1. Hola Alberto el Covid no ha llevado a una nueva Economía, pero de las instituciones y Funcionarios no esperamos nada ya que no aportan nada al tejido empresarial es duro
    pero cierto.

  2. Alberto el título de tu artículo “Realidades paralelas…” es bastante acertado, ya que suele ser normal que para una misma situación, las personas tengamos puntos de vista diferentes. En el caso que tu describes, en un intento de buscar responsables de lo que está sucediendo, discrepo en algunos puntos de tu exposición, y te doy mi punto de vista: Sobre las “mastodónticas plantillas públicas”,la realidad es que España a este aspecto dedica sobre un 0,7% de PIB menos que la media de la UE, podríamos discutir sobre como organizarlas, etc. Sobre el teletrabajo de los funcionarios, yo no puedo afirmar que esto provoque unas cuasi-vacaciones, es más, lo que no tiene ningún sentido es el viaje que todos los días hacen a Madrid algunos empleados públicos, que podrían hacer lo mismo desde su casa, el teletrabajo ha llegado para quedarse. La relación directa que haces de la problemática laboral de los jóvenes con la “llegada masiva de inmigrantes”, ¿en que datos empíricos se sustenta?, yo no conozco ninguna relación de lo uno con lo otro. Para finalizar hay dos asuntos que podemos tener un visión parecida: Cuando hablas de los “vividores de las ayudas públicas”, supongo que te refieres a los de triste recuerdo de la anterior crisis de 2008, principalmente la economía especulativa que tuvo toda la ayuda del “papá estado”; y para finalizar, en lo que estoy completamente de acuerdo es con lo que dices al inicio del artículo, en que situaciones como la actual los pueblos salen más fortalecidos, para ello siempre es necesario un proyecto común donde todos tengan cabida, un proyecto donde unos vayan contra otros o haya grandes bolsas de exclusión, no suele ser la solución.

  3. Estoy de acuerdo con todo lo expuesto, mi enhorabuena por ello, pero me pregunto, los políticos y clase funcionaria con poder, no leen nada de esto, por que alguno podía darse por aludido e intentar poner soluciones, que por malas que estas sean, algo avanzaríamos.

  4. Hola, siendo una persona que le enseñaron des de su base a vivir con el sudor de su frente,(que no es lo mismo que vivir con el sudor de el de enfrente) y viendo la progresión de este pais hasta este siglo y como a sido desde primeros de el, en mi circulo cercano cuando yo decía aya por el 2010, que lo mejor que nos podía pasar seria que nos intembendrian como pais desde el exterior, (no por que sean mas inteligentes los de afuera que los de España sino por que la mano dura solamente se puede poner desde fuera de casa cuando aquí no ahí quien lo haga) por que aquí no ahí quien quite a tanto bago ya que políticamente se les apoya y públicamente se les ve como inteligentes y alguien a quien seguir. Yo fui un asalariado, después me comberti en autónomo ycespues de 14 años me hice autónomo con asalariados trabajando 14 horas diarias, 6 días a la semana y intentando retribuir a mis empleados según su balia y dedicación. Con el paso del tiempo esto se

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