Recuperemos cuanto antes el dinamismo empresarial

Por: Alberto Cagigas
Empresarios.
Una vez controlada la pandemia, será necesario que las administraciones públicas redoblen sus iniciativas para recuperar el espíritu emprendedor con el fin de regenerar cuanto antes un debilitado tejido empresarial en fase de hibernación a la espera de tiempos mejores.

Otro efecto pernicioso del coronavirus (“¿otro más?”, se preguntará el sufrido lector) es que ha cercenado el dinamismo empresarial como lo demuestra que durante 2020 el número de empresas creadas en Castilla y León se redujo más de un 19% respecto al anterior ejercicio al constituirse sólo 2.238 sociedades mercantiles, con un descenso superior a la media española (-16%). Además, el volumen de negocios en nuestra comunidad autónoma puesto en marcha en el pasado año sólo representa el 2,8% del total nacional, muy por debajo del peso de nuestra economía en España. No sólo se ha enfriado el espíritu emprendedor sino que, como es lógico, también ha caído el capital invertido en estas constituciones al aproximarse a los 125 millones en 2020, con una acusada bajada del 25% respecto a 2019. Esta tendencia ha provocado que nuestra región pierda musculatura empresarial durante el pasado año al contar con un total de 161.407 empresas activas, es decir, alrededor de 1.200 menos que en el ejercicio precedente.

La situación puede ser aún peor si tenemos en cuenta la existencia de numerosas empresas zombies debido a que las políticas de protección del tejido productivo desplegadas durante los últimos meses han evitado una destrucción mucho más intensa ya que los ERTE han posibilitado descargar los costes salariales, la moratoria de concursos de acreedores ha evitado liquidaciones por impagos temporales y los créditos del ICO han permitido inyectar liquidez. Estos apoyos están facilitando que muchas empresas sobrevivan, de momento, sin ser solventes.

De prolongarse el alto nivel de contagios en Castilla y León, lo que conlleva la aplicación de medidas de seguridad sanitaria que afectan a numerosas actividades como bares, restaurantes, centros comerciales, hoteles, organización de eventos o gimnasios, entre otros, muchas empresas terminarán arrojando la toalla en los próximos meses con la sensación de que se ahogan agotadas en la orilla, sin llegar a ver los efectos de las masivas campañas de vacunación.

Desaparición del tejido productivo

La acelerada desaparición del tejido productivo nos llevará a una destrucción del empleo, la pérdida de la recaudación tributaria y el aumento del gasto público por las mayores ayudas y subsidios. En definitiva, nos encaminamos hacia una economía estancada y fuertemente subvencionada.

Como va a ser muy complicado que alguien se anime a montar un negocio en una Castilla y León deprimida al verse afectados por el coronavirus algunos de sus sectores estratégicos (turismo, restauración o automoción, entre otros), una vez controlada la pandemia será necesario que las administraciones públicas (autonómica, provinciales y municipales) redoblen sus iniciativas para recuperar el espíritu emprendedor con el fin de regenerar cuanto antes un debilitado tejido empresarial en fase de hibernación a la espera de tiempos mejores.

Fondos europeos

Para ello, será sobre todo necesario optimizar los fondos europeos Next Generation para que se destinen realmente a proyectos de inversión empresarial y no a gastos estructurales improductivos y, cómo no, aplicar de forma decidida medidas que siempre están en la agenda de nuestros gobernantes, pero que no terminan de desarrollarse completamente, como reducir la burocracia (es alucinante que, como denuncia EFCL, la mitad de sus asociados tiene que destinar más del 20% de su tiempo para cumplir con trámites administrativos), aligerar la presión fiscal, promover el emprendimiento entre los jóvenes, extender la banda ancha a todos los municipios o podar la selva legislativa en un país donde cada año se aprueban 12.000 normas, entre otras.

Una vez embridada la pandemia, la velocidad de la recuperación económica y del empleo dependerá de aquellos hombres y mujeres que aún mantengan intacto su espíritu emprendedor tras la pesadilla del coronavirus. Démosles todas las facilidades, porque las van a necesitar para cuajar su proyecto en una sociedad y en un mercado muy deprimidos.

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