Renault Mégane RS: Pista o carretera, a elegir

Esta nueva generación del Mégane RS, fabricado de forma exclusiva en Palencia para todo el mundo, se apoya sobre varias claves
Renault Mégane RS.
Renault Mégane RS.

Renault Sport (RS) quiere decir que nuestro protagonista recibe todo el saber hacer del departamento de competición de la firma del rombo. Esta nueva generación del Mégane RS, fabricado de forma exclusiva en Palencia para todo el mundo, se apoya sobre varias claves. La primera es el motor, el 4 cilindros 1.8 Turbo del Alpine A110 con 280 CV, que han de mover 1.407 kilos en el RS, y 1.430 kgs con el cambio EDC. La segunda es el 4Control y, tercera clave, los trenes rodantes. Las vías son más anchas, lo que ha obligado a incrementar las aletas  61 mm delante y 40 mm detrás.

Para probar a fondo sus cualidades, tomamos camino hacia Jerez de la Frontera para una doble prueba: la versión Sport con cambio de doble embrague EDC y la Cup con cambio manual. Sobre el papel ambas configuraciones ofrecen las mismas prestaciones pero son caracteres diferentes. En primer lugar rodamos por carretera con la combinación más tranquila: chasis Sport y cambio  EDC.

Sentados en el interior apenas hay diferencias con el GT, a parte algunos detalles de Alcantara, carbono y costuras en rojo. Ahora bien, lo que interesa está ahí: unos asientos sport con una buena sujeción del cuerpo que permiten una posición de conducción perfecta.

Sobre un asfalto degradado, el RS Mégane muestra una calidad de amortiguación notable. El RS absorbe todas las deformaciones sin desviarse de su trayectoria.  Evidentemente también colabora en esto el sistema 4control de cuatro ruedas directrices. A baja velocidad las ruedas traseras tuercen en sentido opuesto a las delanteras para optimizar la agilidad. Por encima de 60 km/h las cuatro ruedas de este modelo tienen la misma orientación para optimizar la estabilidad.

Y ahora toca ponernos al volante de la versión Cup: 2 milímetros menos de altura, una amortiguación endurecida en un 10% y un diferencial mecánico en el tren delantero. Para descubrir su potencial el marco lógico es un circuito, en este caso el rápido trazado de Jerez. Con nuestro Cup de pruebas, el cambio EDC y las levas tras el volante dejan paso a una caja manual de seis velocidades.

Optamos por el modo Race para desactivar todas las ayudas electrónicas.

Primera curva, primera información: el comportamiento de este RS es muy diferente al de la anterior generación. Por debajo de 100 km/h, las ruedas posteriores tuercen en sentido inverso a las delanteras. En la práctica esto reduce el ángulo que es necesario dar al volante, pero a cambio nos exige un pilotaje más fino. 

Hay que decir que la adherencia al asfalto delante es excepcional, sobre todo cuando atacamos, por encima de 100 km/h,  cuando las ruedas traseras tuercen paralelamente a las delanteras.

Renault ha dado un paso más en cuanto a hacer un RS más homogéneo y prestacional que el anterior. Y es de alabar que nos ofrezca dos versiones diferentes en cuanto a planteamiento: un Sport para el día a día y un Cup para los puristas.

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