San Gregorio, especialización, equipo humano y gestión financiera como pilares del éxito

La constructora zamorana dispara un 40% su facturación en 2025 hasta los 39 millones
Álvaro Olivier Cornacchia, CEO de San Gregorio.
Álvaro Olivier Cornacchia, CEO de San Gregorio.

Especialización, equipo humano y gestión financiera. Esas son las 3 claves del éxito de Contratas y Obras San Gregorio, una empresa que en 2025 cumplió 40 años de trayectoria con una vocación clara: ser una empresa de construcción de referencia en el ámbito regional, especializada en obra civil y edificación, señala Álvaro Olivier Cornacchia, su CEO. A este respecto, el ejecutivo detalla: “No somos una empresa que aspira a hacerlo todo, nos hemos concentrado en aquellos segmentos donde podemos aportar valor diferencial, y eso nos da una reputación muy sólida ante los organismos licitadores. Respecto al equipo humano, una obra se gana con la ingeniería de la oferta, pero se ejecuta con las personas. Tenemos jefes de obra de primer nivel, y eso es un activo que no se puede comprar ni copiar de la noche a la mañana. Y la tercera es la gestión financiera rigurosa. Una empresa constructora puede tener mucha facturación y aun así tener problemas si no gestiona bien el circulante y los avales. En San Gregorio hemos priorizado siempre el equilibrio entre crecimiento y solvencia”.

Desde sus inicios, la compañía ha crecido de forma sólida y sostenida, afrontando con solvencia las diferentes etapas del sector -incluida la dura crisis de 2008-2019- y consolidando una presencia destacada en la contratación pública. La empresa ha sabido adaptarse a las exigencias del mercado manteniendo siempre los valores que la fundaron: rigor técnico, cumplimiento de plazos y cercanía con sus clientes, principalmente administraciones públicas. La facturación en 2025 creció un 40% respecto al ejercicio precedente hasta alcanzar los 39 millones. Y para 2026 la previsión es positiva, ya que espera los 40 millones de euros apoyados en la cartera ya firmada. Su plantilla alcanza los 125 trabajadores.

Plantas de biometano

La empresa ejecuta en la actualidad obras de acondicionamiento de carreteras estatales, autonómicas y locales, polígonos industriales, edificación pública (colegios, centros de salud, edificios administrativos), obras hidráulicas y depuradoras y, en los últimos años, proyectos de rehabilitación energética de edificios residenciales y equipamientos públicos.

“El proyecto más destacado que actualmente tenemos es el desarrollo de plantas de biometano, que nos permitan generar energía a partir de los residuos que generamos en nuestra propia agricultura y ganadería, dándoles un valor añadido importante con el metano obtenido, generando posteriormente con ellos fertilizantes y, por tanto, reingresando lo que eran unos residuos inicialmente a la cadena de valor de nuevo, generando una verdadera economía circular”, explica Olivier Cornacchia.

Otros proyectos recientes son la mejora de eficiencia energética de las viviendas del Campus Científico-Tecnológico de la Universidad de Alcalá y del Colegio de la Merced en Valladolid, los polígonos industriales de Monfarracinos y Puerta del Noroeste, en la provincia de Zamora, el asfaltado de la VA-20 en Valladolid, así como diversas obras licitadas por la Junta de Castilla y León.

El plan estratégico de San Gregorio, como explica su principal ejecutivo, se articula sobre 3 ejes fundamentales. “El primero es la diversificación controlada. Queremos crecer en el segmento de la generación de energía limpia en base al biometano e hidrógeno, que están recibiendo un impulso importante y nos pueden dotar de cierto grado de independencia energética. El segundo eje es la industrialización que creemos que va a ser esencial para poder dar respuesta a los problemas de vivienda que estamos teniendo, con acortamiento de plazos de ejecución de los proyectos y control de los costes de los mismos. Y el tercer eje es la sostenibilidad. Queremos que San Gregorio sea una empresa referente en construcción sostenible en Castilla y León, tanto en la gestión de residuos de obra como en la huella de carbono de nuestros proyectos y en las soluciones que ofrecemos a nuestros clientes”.

Su sede central se encuentra en Zamora, desde donde gestionan todas las operaciones de la compañía. Dispone de instalaciones propias de áridos, plantas y parque de maquinaria en Fresno de la Ribera y Villardeciervos en Zamora y en Cubillas de Santa Marta en Valladolid. Además tiene delegación en Valladolid. “Esta presencia física en la región nos permite responder con rapidez a cualquier licitación o incidencia en obra, y mantener un equipo técnico estable y arraigado al territorio”, enfatiza Olivier Cornacchia.

El ejecutivo señala que el sector de la construcción en España vive un momento “de transformación profunda. Por un lado, la demanda de obra pública que se había empezado a recuperar, ahora se está estancando o reduciendo ligeramente, existiendo graves problemas en infraestructuras por años de infrainversión, lo que tiene que implicar un incremento decidido e importante en los presupuestos de las administraciones públicas. Por otro, la industria se enfrenta a retos estructurales como la escasez de mano de obra cualificada, imposibilidad de sustituir al personal especializado que se jubila, incremento de costes de materiales y una presión creciente sobre la sostenibilidad ambiental”.

Retos

Como retos a los que se enfrenta Castilla y León, cita la despoblación, la financiación y el relevo generacional en el tejido empresarial. La región tiene ventajas muy reales que a veces no se comunican bien. La primera es la ubicación, ya que es el corazón logístico de la Península Ibérica. La segunda es el coste de vida y el coste empresarial. Los suelos industriales, los alquileres y el coste de la mano de obra son significativamente más competitivos que en las grandes ciudades. Y la tercera es la calidad de vida.

Respecto a su modelo de gestión, Olivier apunta la proximidad. “Intento mantener una relación directa con los jefes de obra y los clientes. En una empresa de nuestro tamaño, la dirección no puede ser un ente alejado de la realidad del negocio. El segundo es la cultura de la responsabilidad. Cada persona de San Gregorio sabe qué se espera de ella, tiene los medios para hacerlo y rinde cuentas de sus resultados. No somos una empresa burocrática: preferimos la agilidad y la confianza mutua. Y el tercero es la visión a largo plazo. El sector de la construcción tiene una tendencia natural al cortoplacismo que hay que combatir activamente. Nosotros dedicamos tiempo y recursos a pensar en el futuro: qué mercados queremos abordar, qué capacidades necesitamos desarrollar y cómo queremos que nos vean nuestros clientes dentro de 10 años”, concluye.

Más información en el número de julio de Castilla y León Económica

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