Cajamar presentó el Observatorio del sector agroalimentario español en el contexto europeo. Informe 2025, elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), en un acto que reunió a representantes institucionales, expertos y agentes del sector. El documento, en su novena edición, ofrece una visión sistematizada y comparada de la posición del sector agroalimentario español en el ámbito de la Unión Europea, cubriendo los 3 eslabones de la cadena de valor.
Eduardo Baamonde, presidente de Cajamar, expuso las conclusiones, poniendo el foco en el papel estratégico del sector agroalimentario. «Los datos que presenta este informe nos muestran un sector agroalimentario español con una fortaleza real: nueve de cada cien euros de valor añadido que genera nuestra economía provienen de esta cadena, las exportaciones superan por primera vez los 79.000 millones de euros y el empleo sigue creciendo. Son cifras que nos enorgullecen, porque reflejan el trabajo de los productores, cooperativas y empresas a las que Cajamar acompaña cada día. Ponen en valor el peso y relevancia del sector en nuestra economía«, apuntó. Asimismo, puntualizó: «el informe también nos señala dónde está el trabajo pendiente: la brecha de productividad con los socios europeos más avanzados no se cierra, ni tampoco lo hace la existente en inversión en I+D+i, al tiempo que el relevo generacional en las explotaciones sigue siendo una asignatura sin resolver. Conocer bien estos retos es el primer paso para afrontarlos, y ahí reside el valor del observatorio».
El documento confirma que el sector agroalimentario español mantiene una elevada relevancia en la economía nacional. En 2025, su valor añadido bruto (VAB) alcanza los 137.387 millones de euros, lo que representa el 9% del total y sitúa a España con un mayor grado de especialización que la media de la UE-27 (6,2%).
Este posicionamiento responde al comportamiento de toda la cadena de valor, donde destaca el peso de la comercialización, que concentra una parte significativa de la actividad (el 41% en términos de VAB y el 50% en el caso del empleo). En 2025, es de destacar el crecimiento de la industria de transformación, cuyo VAB real ha aumentado un 4,5%, muy por encima del sector primario y la comercialización.
España se mantiene, además, como una de las grandes potencias agroalimentarias europeas, con una aportación del 13 % del VAB del sector en la UE-27 y ocupa la cuarta posición por tamaño dentro del conjunto comunitario. En los tres subsectores, el peso en el VAB total es mayor en España, con una mayor diferencia en la comercialización (3,7 % del VAB total en España y 2,5 % en la UE-27).
El sector agroalimentario continúa siendo un pilar fundamental del empleo en España, con más de 2,6 millones de personas ocupadas, lo que supone el 11,5% del total del empleo nacional, por encima del 9,8% de la UE-27.
Esta elevada capacidad de generación de empleo sitúa a España entre las principales economías europeas en términos de ocupación en el sector (la tercera en tamaño, al aportar el 11,6% del empleo del sector de la UE-27), reforzando su papel como elemento clave de cohesión territorial, especialmente en el medio rural.
A su vez, el informe identifica importantes desafíos en este ámbito. Entre ellos destacan el envejecimiento de la población activa y las dificultades para garantizar el relevo generacional, así como la menor presencia de mujeres en determinadas actividades productivas. Estos factores ponen de relieve la necesidad de atraer talento joven, mejorar las condiciones laborales y avanzar hacia un sector más inclusivo y equilibrado desde el punto de vista social.
Herramienta «muy útil»
La clausura fue realizada por Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, quien destacó que el Observatorio «es un trabajo encomiable y resulta una herramienta muy útil porque ayuda a entender la realidad del sector y para apoyar a profesionales, empresas y administraciones en la toma de decisiones». Asimismo, añadió que el informe constata la fortaleza de los datos del sector agroalimentario, que es uno de los pilares principales de la economía española, y que tiene el valor de que más allá de las macromagnitudes ofrece un análisis sectorial y territorial pormenorizado que pone de relieve que existen también segmentos o explotaciones que atraviesan situaciones de dificultad, lo que permite orientar esa toma de decisiones.
El ministro subrayó que la fortaleza de los datos «no debe llevar a la autocomplacencia, porque el sector afronta importantes desafíos, principalmente los derivados de la incertidumbre geopolítica y del cambio climático, y también por la necesidad del relevo generacional«. Para afrontarlos consideró «un imperativo apostar por la innovación y la digitalización para impulsar herramientas que nos ayuden a producir más utilizando menos recursos naturales, como la agricultura de precisión, el regadío más eficiente o las nuevas técnicas genómicas». El ministro también se refirió a la colaboración entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y Cajamar, de la que son fruto este observatorio y también el de la digitalización del sector agroalimentario, presentado hace 2 semanas, y que ha dado pie al lanzamiento de un mapa de soluciones digitales para las empresas agroalimentarias.
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