Señor presidente, otra Castilla y León sí es posible

Por: Alberto Cagigas
un Gobierno regional sí pueden ser determinantes para el desarrollo, o el colap
Las actuaciones de un Gobierno regional sí pueden ser determinantes para el desarrollo, o el colapso, de su tierra.

Escribo estas líneas sin saber la composición del nuevo Gobierno que regirá los destinos de Castilla y León, esa región vaciada de habitantes y con unos servicios públicos con un alto coste para las arcas públicas por la dispersión geográfica y la elevada edad media de su población. Este amenazante panorama no es consecuencia de una maldición bíblica ni de una condena de los dioses, sino que en nuestras manos está revertir la situación, en una España donde el reino de Taifas regulatorio y la inflación normativa ha provocado que unas comunidades autónomas sean más atractivas que otras para generar actividad empresarial.

El indiscutible ejemplo de que en nuestro país el marco para que las empresas puedan competir es muy diferente de una zona a otra lo tenemos en el caso de Cataluña y Madrid. La primera está a punto de ser superada por la segunda como la mayor economía regional ya que el PIB de la Comunidad de Madrid alcanzó los 230.018 millones de euros en 2018, mientras que el de Cataluña se situó en 231.277 millones, con una escasa diferencia del 0,54%. Estos datos eran impensables hace una década, cuando la locomotora catalana parecía imposible de alcanzar. Sin embargo, las aspiraciones independentistas, el exceso de producción normativa, la inestabilidad política de sus gobiernos y la mayor presión fiscal, entre otros factores, han desencadenado una fuga de empresas y la pérdida de atractivo para la inversión extranjera. Por el contrario, Madrid ha situado su desarrollo económico como eje central de su agenda política con el resultado de liderar el crecimiento en nuestro país, con más de un punto (3,7%) por encima de la media española en el pasado ejercicio.

Las actuaciones de un Gobierno regional son determinantes

Con este ejemplo se demuestra que las actuaciones de un Gobierno regional sí pueden ser determinantes para el desarrollo, o el colapso, de su tierra. Por eso, de la política económica del nuevo Ejecutivo de Castilla y León para los próximos 4 años dependerá que sigamos mareando la perdiz con temas como la despoblación, la emigración de los jóvenes o la necesidad de una mayor industrialización, o por el contrario se fijen las bases para un despegue sostenido.

A la hora de afrontar este apasionante reto, está todo inventado. Si la nueva administración autonómica aspira a dinamizar esta paralizada comunidad autónoma, deberá apostar con decisión por reducir la presión fiscal, eliminar la burocracia para agilizar los trámites para implantar una actividad empresarial, podar la selva de normativas, disminuir las inspecciones de la Agencia Tributaria que están produciendo una deslocalización fiscal de las mayores compañías a Madrid, exigir a las universidades que estén más atentas a las reales demandas del mercado laboral, apostar por la FP Dual, ofrecer seguridad jurídica, tener unas consejerías más cercanas a los empresarios, dar estabilidad a las políticas económicas con planes plurianuales, racionalizar las inversiones en infraestructuras (¿siguen siendo necesarios 4 aeropuertos y ninguno competitivo?), mejorar el acceso a Internet en las zonas rurales, aligerar la Administración B, aprovechar la cercanía de Madrid para atraer inversión, poner en valor la oferta de suelo industrial, intensificar los apoyos a las empresas para abordar los mercados exteriores, mantener una relación fluida con los centros de decisión de las multinacionales asentadas en nuestro territorio, respaldar tanto a los emprendedores como a las compañías consolidadas, diseñar una presencia institucional en la capital de España para proyectar la imagen de la región en el ámbito nacional o coordinar las políticas de los sectores estratégicos (turismo, agroalimentación y patrimonio) para optimizar sus sinergias.

De la eficacia en la gestión del próximo inquilino del Colegio de la Asunción dependerá que Castilla y León se convierta en una región pujante en unos mercados globalizados o que, por contra, se mantenga la abúlica decadencia de unos pagos en los que cada vez quedan menos castellanos y leoneses; y además descreídos de su futuro.

3 comentarios

  1. Increíble artículo.
    Enhorabuena!
    Plasma de forma detallada, clara y ordenada todo el batiburrillo de ideas y conceptos que me rondan la cabeza.

  2. Y si queremos que familias jóvenes con hijos se queden en los pueblos, porque se cierran los centros de salud y muchos de ellos no tienen pediatras?.

    Porque hay enormes zonas de Castilla y León donde no es posible una conexión buena y fluida a Internet? Están muy bien esas cosas, pero hay que empezar por lo elemental.

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