Súper Héroes

Por: Eduardo Estévez
Pantallazo-2

En una de las tardes de este verano, mi hija me preguntó si podía encender la tele para ver una de estas series que ahora están de moda, por nombre Super Hero Squad. Me quedé un rato sentado en el sofá junto a ella para enterarme de qué iba. Poco a poco comenzaron a aparecer personajes mucho más extraños que los que yo estaba acostumbrado a ver en Mazinger Z o Comando G; pero con el mismo fondo: había “buenos” y había “malos”.

¿A qué viene este regreso a la infancia? Bien sencillo. Durante el rato que pasé viendo esta serie, el subconsciente me llevó a adaptar la trama de la serie a la trama real de la economía. En esta época de crisis económica, estoy convencido de que los empresarios (los del largo plazo) son los “buenos”, aquéllos que se disfrazan todos los días para cumplir con sus compromisos, rescatando a muchas personas que tienen a su lado y defendiéndose de las múltiples e innecesarias dificultades de un entorno hostil. En aquel capítulo de Super Hero Squad había que defenderse de muchas balas y misiles; el empresario tiene que defenderse ante la maraña de normativas que le acechan sin cesar (¡más de 25.000 en España!). En la serie había personajes que hacían la vida imposible a los súper héroes, con nombres difícilmente pronunciables y con un aspecto que verdaderamente aterrorizaban; el empresario también tiene que luchar con muchos otros personajes cuya misión parece ser la de intentar que fracasen en su empeño de la creación de empleo y riqueza (no me atrevo a nombrarles, quedan a la imaginación de cada uno). En la serie, además de los buenos y los malos, había otros que no se enteraban de lo que realmente pasaba; lo mismo sucede en la economía de hoy, en la que muy pocos en la sociedad se enteran de lo que está sucediendo en el mundo de la empresa y viven ajenos a la realidad. Los personajes del capítulo tenían nombres propios: Hulk, Falcon, Iron Man o Thor; en la realidad empresarial también hay nombres propios como Javi, Manolo, Sebastián, Alfredo, etc. Porque no pensemos que sólo es empresa las que llenan de noticias la prensa salmón; empresa es, como dice mi amigo y profesor de inglés Jhon, la que tenemos todos en la vida. Y las empresas con más corazón son las que tienen nombre y apellidos.

Lo que pasó al final del capítulo fue lo de siempre: que ganó el bueno. Mi hija me preguntó: “Papá, ¿siempre ganan los buenos?”. Con la boca pequeña yo le respondí “Sí, pequeña, en estas series sí”. Cuando sea mayor ya entenderá que no siempre es así en la vida real. Es lo que sucede -por ejemplo- con el tema de la crisis, que están pagando los buenos empresarios, lo que otros hicieron mal. En un entorno como el que estamos viviendo, tan amenazador para los buenos empresarios, no hay duda de que los que aún luchan y sobreviven son como los de esta serie: unos súper héroes, que pelean con todas sus fuerzas por lograr sus sueños a pesar de que nadie les ayuda, y a pasar de muchos que se ganan la vida por hacer lo que tienen que hacer y no lo hacen. Vaya con estas líneas mi homenaje para todos ellos, para los buenos.

10 comentarios

    1. Gracias por tu comentario!!! Sólo escribo lo que vivo en mi día a día con empresarios que se parten la cara por sacar sus empresa y familia adelante.

  1. Yo también me sumo a este homenaje y comparto contigo que los buenos empresarios hacemos un esfuerzo sobrehumano diario para mantener nuestras compañías a flote pese al sinfín de obstáculos. No sé si somos súper-héroes, pero cada vez nos parecemos más a estos personajes de ficción.

    1. Los que sabemos de vuestro esfuerzo, lo mínimo que podemos hacer es contarlo, que la sociedad diferencie entre los empresarios “reales” y los otros, que nos han contagiado la crisis.

  2. Muy divertido Eduardo! Pensemos que antes o después siempre ganan los buenos, aunque sea en honradez e integridad.

  3. Eduardo, ¡¡enhorabuena!!

    He estado sonriendo todo el rato mientras leía tu artículo, aunque el episodio de los “super héroes” de la vida real, por desgracia, no es tan agradable.

    Comparto plenamente tu homenaje a los buenos. Necesitamos que sobrevivan a esta crisis y, no sé si seguimos en “horario infantil”, que se reproduzcan.

    Un fuerte abrazo, desde otro de los remos de este barco.
    Prudencio Herrero

    1. Prudencio, gracias por tu comentario. Me alegra compartir esta aventura del blog en Castilla y León Económica. Ya sabes que en estas cosas aprendo mucho de ti. Un abrazo. Eduardo

  4. Qué buen símil y qué sencillo lo explicas, Eduardo. Quizás debería tomarse como ejemplo en algunas clases para explicarles a los alumnos.

    Un abrazo,

    L

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