Verescence asienta su liderazgo en la excelencia operativa, la gestión exigente y el ‘lean manufacturing’

El grupo prevé invertir 100 millones hasta 2034 para electrificar sus procesos industriales y avanzar en su descarbonización
Bruno Portellano, CEO de Verescence.
Bruno Portellano, CEO de Verescence.

Con una trayectoria de más de 30 años en los sectores industrial, automoción, energía y packaging de lujo en países como España, Francia, México, Marruecos, la India e Italia, Bruno Portellano es desde 2019 el CEO de la filial española de la multinacional francesa Verescence, ubicada en La Granja de San Ildefonso (Segovia), donde lidera tanto el negocio de vidrio para perfumería y cosmética como el de aisladores para líneas eléctricas a través de La Granja Insulator, las 2 actividades que desarrolla esta planta.

“Nuestros objetivos estratégicos se centran en seguir siendo líderes en estos 2 ámbitos y alcanzar el reto de la descarbonización de nuestros procesos. Nuestra meta es reducir un 64% las emisiones directas e indirectas, los scopes 1 y 2, en 2034 con una inversión global de 100 millones para la electrificación de todos los procesos industriales”, detalla el CEO de esta compañía que, con una plantilla de cerca de 700 profesionales, facturó 134,35 millones en 2025 y prevé crecer un 7% en el presente ejercicio. Asimismo, apunta que, en el sector de los aisladores, el 97% de las ventas procede de las exportaciones, sobre todo a Arabia Saudí, EE UU, Canadá y Australia, así como otros países europeos; mientras que España es el principal mercado de los envases de vidrio de lujo para perfumería, con el 70% del total, seguido de Polonia, Francia, Grecia y EE UU, en menor medida.

Experiencia internacional

“Mi modelo de gestión se asienta sobre la excelencia operativa, el liderazgo exigente y la implementación de lean manufacturing como cultura empresarial”, señala este ejecutivo que, con una sólida experiencia internacional, destaca por su capacidad para liderar transformaciones industriales y gestionar con éxito situaciones de crisis, combinando disciplina financiera, ejecución rápida y orientación a resultados. Un ejemplo de esta aptitud es la creación desde cero de una planta industrial de Forvia de 50.000 metros cuadrados ubicada en Tarazona (Zaragoza) y destinada a la fabricación componentes del Opel Corsa. “Más allá del reto industrial, lo que marcó la diferencia fue la experiencia humana. La clave del éxito estuvo en el trabajo en equipo, en la capacidad de todos de empujar en la misma dirección para alcanzar un objetivo común”, recuerda.

Portellano desglosa las que, a su juicio, son las claves del liderazgo de Verescence, la primera de las cuales es la excelencia operativa: “en un entorno industrial, la competitividad se construye cada día a través de la eficiencia, la calidad y la mejora continua. Por eso apostamos por modelos como el lean manufacturing, no como una herramienta, sino como una verdadera cultura de empresa”.

Liderazgo

En segundo lugar, menciona el liderazgo y el compromiso de los equipos, ya que “ninguna estrategia funciona sin las personas. Es clave crear confianza, responsabilizar a los equipos y hacerlos partícipes de los objetivos. Cuando la organización está alineada y motivada, los resultados llegan”, comenta el ejecutivo, que incluye también la capacidad de adaptación y transformación: “vivimos en un contexto muy cambiante y las empresas que marcan la diferencia son las que saben anticiparse, reaccionan rápido y convierten los retos en oportunidades”.

Por último, destaca la sostenibilidad, a la que se refiere no sólo como una exigencia regulatoria o de mercado, sino como una convicción estratégica: “para nosotros significa reducir el impacto ambiental, optimizar los recursos y apostar por soluciones industriales más responsables. Es un elemento central de competitividad a medio y largo plazo y una responsabilidad con las generaciones futuras”.

Su trayectoria internacional le da una interesante perspectiva sobre el tejido empresarial castellano y leonés, una región de la que subraya su fuerte base industrial, que facilita el desarrollo de nuevas actividades, y su ubicación estratégica en el centro del país, que permite un acceso eficiente a los principales mercados nacionales: “esta posición ofrece un gran potencial logístico y de proximidad al cliente, que puede reforzarse aún más con el desarrollo de infraestructuras clave, como proyectos de puertos secos, capaces de convertir la región en un centro de operaciones logístico de referencia”.

Asimismo, se refiere a la estabilidad y la calidad del entorno en cuanto a seguridad jurídica, un contexto social estable y una calidad de vida diferencial, “factores cada vez más relevantes tanto para las empresas como para el talento”; y a la disponibilidad de suelo industrial y capacidad de crecimiento, con margen para desarrollar proyectos industriales y logísticos a gran escala frente a otras regiones más saturadas.

Cultura de trabajo

“La región cuenta con una cultura de trabajo sólida y comprometida, así como con una red de formación de calidad, con universidades y centros de Formación Profesional que permiten desarrollar talento local y construir colaboraciones estrechas con la empresa. En conjunto, Castilla y León reúne las condiciones para consolidarse como un polo industrial y logístico de referencia, especialmente si se continúa avanzando en el desarrollo de infraestructuras y en la valorización de su posicionamiento estratégico”, resume Portellano.

Por el contrario, comenta los principales retos que debe hacer frente la región, el primero de los cuales se refiere a la infraestructura eléctrica. En este sentido, el CEO de Verescence apunta que Castilla y León dispone de suelo, capacidad industrial y proyectos pero, en muchos casos, no puede desarrollarlos al ritmo necesario por la falta de acceso suficiente a redes eléctricas robustas. “En un contexto de electrificación y transición energética, disponer de energía no es opcional, es clave para atraer inversión”, argumenta el ejecutivo.

El acceso a la vivienda para los jóvenes, necesario para captar y retener talento, es otro de los retos de la comunidad autónoma para Portellano: “las empresas necesitamos perfiles cualificados en un entorno cada vez más competitivo. Para lograrlo, no basta con ofrecer un buen empleo, es necesario construir un ecosistema atractivo, con oportunidades profesionales, calidad de vida y proyectos industriales ambiciosos”. En este sentido, Verescence desarrolla acuerdos con centros de FP y universidades para la formación y retención de talento en la región. “Es una palanca clave, pero debemos reforzarla para asegurar el futuro industrial”, añade.

Más información en el número de julio de Castilla y León Económica

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