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Absentismo laboral o la ‘fábrica fantasma’

Por: Alberto Cagigas, director de Castilla y León Económica
Empresa.
el absentismo laboral se ha disparado un 66% en los últimos 5 años.

Converso con el principal ejecutivo de una de las más grandes multinacionales con presencia en Castilla y León y le pregunto cuál es el mayor reto que debe afrontar teniendo en cuenta que compite no sólo contra otras marcas del sector, sino también, y tal vez sobre todo, contra otras factorías de su propio grupo en Europa, Asia y América para conseguir mejores ratios de productividad, eficiencia y rentabilidad. Le enumeré: “¿es la transformación digital, la aplicación de la Inteligencia Artificial, el desarrollo de medidas de sostenibilidad medioambiental, la innovación o el fuerte alza de los costes de producción?” Para mi sorpresa, respondió: “eso son milongas, el principal problema que tenemos es el alto absentismo”.

Esta aseveración, que refleja una amenaza silenciosa de la que apenas se habla pese a restar competitividad a nuestra economía en los mercados internacionales, viene avalada por los datos. A saber, el absentismo laboral se ha disparado un 66% en los últimos 5 años y las estimaciones de las mutuas para el cierre de 2023 indican que se tramitarán más de 8 millones de bajas laborales con un coste de alrededor de 142.000 millones. Más cifras: sólo un 12% de los trabajadores concentra el 60% de las bajas laborales por enfermedades comunes y accidentes no laborales; las bajas superiores a un año han pasado de 34.000 en 2019 a más de 100.000 durante el pasado ejercicio; y en Castilla y León, el equivalente a 63.817 trabajadores no ha acudido ni un día a trabajar en 2022.

Prestaciones de las mutuas

Para mitigar el problema, que afecta de lleno a las empresas de nuestra comunidad autónoma pues registramos una de las mayores tasas de absentismo en España, las mutuas piden “poder prestar asistencia sanitaria y emitir altas médicas en las bajas laborales derivadas de enfermedades comunes o accidentes no laborales, especialmente en patologías traumatológicas, lo que redundaría en una mejora de la competitividad para las empresas, que son quienes financian las prestaciones y, por ende, para las cuentas de la Seguridad Social y la economía española, así como una mejora para la salud de los trabajadores en particular, acortando sus períodos de baja laboral, y a la ciudadanía en general, ayudando a reducir las listas de espera del Sistema Nacional de Salud”. Y es que en Castilla y León más de 53.000 trabajadores de baja laboral por enfermedad común o accidente no laboral diagnosticado como patología traumatológica tardan un mes de más en recuperar su salud y poder reincorporarse a sus puestos de trabajo al no poder recibir la asistencia sanitaria integral de las mutuas.

Según el citado sector, cuando un trabajador con una patología traumática fruto de una contingencia profesional es atendido por estas entidades, el afectado está de baja un promedio de 39,49 días, mientras que si la misma patología es tratada como contingencia común y lo hace la Sanidad pública, la duración de la baja se dispara a 68,64 días, debido, entre otras causas, al colapso del sistema sanitario público y a una burocracia enmarañada en la que intervienen los médicos de cabecera, los de las mutuas, el Sacyl y el Instituto Nacional de la Seguridad Social. Según la patronal Amat, de poder actuar las mutuas generarían el siguiente ahorro en Castilla y León: 38 días en recuperar la salud del trabajador, con un total de más de 2 millones de días; casi 79 millones en prestaciones económicas de la Seguridad Social a cargo de las mutuas; más de 40 millones en costes directos a las empresas; y reducir la carga asistencial en nuestros centros de salud y hospitales. Para atajar esta problemática, reclaman alcanzar un acuerdo con la Junta, como el rubricado en Andalucía.

Motivos del absentismo

Según los expertos, los abultados datos del absentismo laboral también están motivados por el envejecimiento de la población, el cambio de mentalidad de muchas personas tras la pandemia al valorar más el tiempo libre que la carrera profesional, el aumento de patologías psíquicas y el menor compromiso con los proyectos empresariales, entre otros.

En algunas compañías con más de 1.000 trabajadores, puede que en alguna jornada más de 100 operarios estén de baja laboral, un fenómeno que se conoce como la fábrica fantasma.

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