Jaguar entra en el segmento de los SUV con el ‘F-Pace’

Con transmisión integral AWD, suma el saber hacer de Land Rover
Jaguar F-Pace.
Jaguar F-Pace.

El Jaguar F-Pace es un SUV de 4,73 metros de largo, 1,93 metros de ancho y 1,66 metros de alto: apenas 5 centímetros más largo que un Porsche Macan. Su chasis de arquitectura de aluminio permite reducir más de 400 kilos para ofrecer un comportamiento dinámico de primer orden. Fabricado en Solihull, utiliza una estructura con un 80% de aluminio del que un 33% proviene del reciclaje. Además, tiene un reparto de pesos ideal de 50:50. Sólo así se consigue que, por ejemplo, la variante diésel básica de 180 CV declare ante la báscula un peso de 1.665 kilos.

En gasolina, el Jaguar F-Pace cuenta con un único motor, el 3.0 V6, siempre con la tracción total y el cambio automático de 8 velocidades. Ofrece 340 CV para la versión normal, que parte de los 68.000 euros, y 380 CV en la S, cuyo precio de partida es de 92.400 euros. En diésel hay más posibilidades de combinación. Tiene el motor Ingenium de 4 cilindros y 180 CV diésel, asociado con tracción 4×4 ó 4×2.

Ambas versiones pueden montar el cambio manual de 6 marchas o el automático de 8. Su precio parte de los 45.000 euros en 4×2 y de los 48.200 euros en el 4×4. Por encima de este motor, se ubica el 3.0 TDV6, que ofrece 300 CV en diésel. Su precio de partida es de 61.600 euros. La versión probada era el diésel de 180 CV con tracción 4×4, que viene obligatoriamente asociada a la caja automática.

Transmisión integral

La transmisión integral AWD es un desarrollo de Jaguar que hereda la tecnología de las 4 ruedas motrices de sus berlinas y está configurada tipo propulsión para acentuar el carácter dinámico y cuando la motricidad se hace precaria el par es transferido a las ruedas delanteras. Y, además, suma todo el saber hacer de Land Rover.

Se puede decir que este SUV de más de 1.600 kilos promete ser a la vez preciso, ágil y confortable. ¿Y el F-Pace cumple con estas promesas? Sí, desde luego. Por supuesto, no se puede olvidar que es más alto que las berlinas tradicionales de Jaguar pero el comportamiento resulta asombroso. El F-Pace se inscribe en las trayectorias de las curvas con un rigor absoluto, frena fuerte y permite cambiar de trazada con una seguridad que asombra en un SUV de estas dimensiones. Con el cambio regulado en Sport y el programa de conducción deportivo las sensaciones no pueden ser mejores.

El interior del F-Pace está en consonancia con las dimensiones externas y es muy amplio, aunque el estilo no es tan británico como otros modelos de la marca.

En resumen, Jaguar ha entrado por vez primera en este segmento y lo ha hecho con acierto.

Santiago de Garnica

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