La amígdala tatuada

Por: Félix Sanz
Desde hace unos meses, lamentablemente, parece que se nos están grabando distint
Desde hace unos meses, lamentablemente, parece que se nos están grabando distintos miedos en nuestro disco duro emocional, individual y colectivo. Miedo a estar cerca de otros seres humanos, miedo a abrazar a personas queridas con las que no convivimos, miedo a entrar en lugares cerrados concurridos, a viajar, a salir a la calle sin un tapa bocas o a determinadas horas… En definitiva, miedo a una de las cosas que más humanos nos hace, socializar.

Hace unos años entraron a robar en mi casa. Afortunadamente no había nadie dentro y tan sólo se llevaron cosas materiales, más allá de dejar el hogar patas arriba.

A mayores, me dejaron un regalo envenenado.

Yo soy una persona muy poco miedosa y jamás he temido nada (ruidos, oscuridad, tormentas, bichos…) estando en casa, solo o acompañado. Pero desde aquel día, cada vez que estoy en la cama y un ruido inesperado asoma en el silencio de la noche, mis músculos se tensan, mi corazón late, repentinamente, algo más deprisa de lo normal, mis pupilas se dilatan y mi atención se pone en alerta.

Aquellos hijos de puta que entraron a robar me dejaron de regalo, grabado en mi cerebro, un tatuaje con forma de miedo.

Y es que el miedo, tras algún suceso muy traumático o ante varios, sucedidos de manera continuada, se pega a nosotros como una lapa que no quiere abandonarnos. A veces, de por vida.

Mi abuela Espe, por ejemplo, cada noche que hay una tormenta, se tapa hasta la cabeza, poniéndose a rezar y a cantar a la virgen. O cuántas personas temen la respuesta airada de otra persona, hasta el punto de sentirse tensos y nerviosos en su presencia y no querer hacer nada que pueda desatar su furia.

Miedo a estar cerca de otros humanos

Desde hace unos meses, lamentablemente, parece que se nos están grabando distintos miedos en nuestro disco duro emocional, individual y colectivo. Miedo a estar cerca de otros seres humanos, miedo a abrazar a personas queridas con las que no convivimos, miedo a entrar en lugares cerrados concurridos, a viajar, a salir a la calle sin un tapa bocas o a determinadas horas… En definitiva, miedo a una de las cosas que más humanos nos hace, socializar.

Y sí, siendo como soy un curioso observador de la conducta humana y sabiendo que estas aguas traerán ciertos lodos, temo que todos esos miedos se queden grabados en nuestra amígdala colectiva, y que cual lapa que ha pillado roca, no se vayan a soltar fácilmente.

Es más, temo también que algunos lo puedan usar en el presente o futuro (próximo o lejano) para gobernar y tomar decisiones a su favor. Pero ese ya es otro tema. O no…

PD: Si a alguien le interesa saber algo más de cómo se graba el miedo en el cerebro, les aconsejo este artículo de fácil lectura y comprensión.

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