Un resultado cantado

Por: Félix Alberto Sanz
decidir contra lo que dicta la razón es un error estratégico y de liderazgo.
Con 2 olas ya surfeadas, tendencias evidentes y consecuencias cantadas, decidir en contra de lo que dicta la razón es un error estratégico y de liderazgo.

Creo que si, allá por la primera semana de diciembre, se hubiera realizado una encuesta de una única pregunta, “¿Cómo crees que estaremos a mediados de enero, si no se toman medidas extraordinarias en Navidades sobre la pandemia?”, la respuesta abrumadora hubiera dibujado, más o menos, un escenario como el que nos encontramos ahora.

O lo que es lo mismo, a todos nos impacta la cantidad de contagios que estamos sufriendo, el número de fallecidos y cómo la incidencia acumulada aumenta día a día; sin embargo, a casi nadie nos sorprende que esto sea así. Más o menos lo sabíamos, o al menos intuíamos, hace un mes y medio.

Liderar

Liderar es un poliedro irregular, con múltiples caras y aristas que tiene un elemento central, necesario e imprescindible, se lidera para el beneficio de quienes lideramos. Aún a perjuicio propio. Y donde un gran líder marca diferencias es en que es capaz de tomar decisiones en situaciones complejas, por muy difíciles o impopulares que parezcan, en aras del bien colectivo.

En un entorno de ambigüedad y máxima incertidumbre, como el que sufrimos al comienzo de esta pesadilla, impredecible, con numerosos cambios, múltiples sorpresas y tantas y desconocidas variables, se puede aceptar, hasta cierto punto -pues te has de apoyar en expertos en la materia-, un ensayo y error en la toma de decisiones.

En diciembre de 2020, no. Con 2 olas ya surfeadas, tendencias evidentes y consecuencias cantadas, decidir en contra de lo que dicta la razón es un error estratégico y de liderazgo. Un riesgo innecesario y de devastadoras consecuencias. A no ser que el criterio para esa toma de decisiones no sea el que realmente nos cuentan, la salud, sino otro que desconocemos.

Así, a día de hoy, estamos de mal como sabíamos que estaríamos.

Y es que, en esta vida, quien no triunfa, sabe lo que tiene que hacer. Quien triunfa, lo hace.

2 comentarios

    1. No te creas Miguel, a veces me doy en el dedo, jeje.
      Gracias por tus palabras, me dan aliento para seguir compartiendo mis reflexiones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información sobre la protección de datos:
· Responsable de los datos: Ediciones La Meseta, S.L.
· Finalidad: Enviar un comentario
· Derechos: Tienes derecho a acceder, rectificar o suprimir los datos, así como otros derechos como es explica en la política de privacidad.
· Información adicional: Puedes consultar la información adicional y detallada sobre la protección de datos aquí.

Noticias relacionadas

Granalu, La Brasería de Cuéllar, Terrabuey, empresa familiar.
Leer más

Necesitamos más ‘luises’

Por: Alberto Cagigas
Conocí a Luis de casualidad y generoso me contó una historia personal que quiero compartir con usted, querido…
Ir al contenido