Una estrategia para universalizar la pobreza

Por: Alberto Cagigas
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Para los actuales populistas gubernamentales de España, la ocasión es única para extender la miseria con el objetivo de aprobar dádivas con las que comprar voluntades, burocratizar la iniciativa privada, implantar el clientelismo social, amansar conciencias, manipular el idealismo de la gente, pastorear a la ciudadanía y acallar voces críticas con el fin último de cambiar el actual orden institucional. Lo más seguro es que el experimento no cuaje, pero el ensayo nos va a dejar un país arruinado y deprimido.

La mayoría de los españoles asiste, entre incrédulos e indignados, a la errática gestión de la crisis sanitaria y económica provocada por el coronavirus en España, que primero se ha llevado por delante la vida de miles de españoles, como las de las desamparadas personas mayores que gracias a su trabajo y esfuerzo propiciaron que sus descendientes pudieran disfrutar de uno de los períodos más prósperos de la historia española, y ahora amenaza con extender la pobreza a los hogares, dejar en el paro a cientos de miles de trabajadores y fulminar un elevadísimo número de negocios. Me cuesta creer que los miembros del Gobierno sean tan ineptos como parecen querer demostrar con denuedo cada día, ya que para recopilar las chapuzas cometidas durante el estado de alarma necesitaría más artículos que los publicados en la Enciclopedia de Diderot y d’Alembert. Asistimos a una esperpéntica comparsa de negligencia, improvisación, falsificación de datos, rectificación constante, descoordinación, manipulación informativa, inseguridad jurídica y propaganda descarada, expuesta a una sociedad con un evidente proceso de jibarización mental al estar acostumbrada a leer sólo frases de menos de 280 caracteres, que es el máximo marcado por Twitter, o declaraciones de menos de 15 segundos, que es el tiempo tope fijado en los vídeos de TikTok.

Bacanal de dislates

Y en plena bacanal de dislates, se aprovecha para atacar a empresarios, autónomos y agricultores, o a sectores tan estratégicos como el comercio y el turismo, a quienes se les lanzan duras acusaciones cuando son precisamente estos colectivos quienes están intentando mantener la economía y el empleo en un país en caída libre. Insisto, me cuesta creer que el actual Gobierno de España esté configurado por una banda de desmañados; por el contrario, creo que su galería de desatinos obedece a una estrategia diseñada para generalizar la pobreza de nuestro país como mejor caldo de cultivo para implantar una mentalidad procomunista en una asfixiada sociedad española. Recuerden que Lenin consideraba que el saqueo de la propiedad tenía que ser estimulado como una forma de justicia social a través de la venganza y que para los bolcheviques la propiedad era un robo y el mercado libre, que llegaron a sustituir por un ruinoso sistema de comercio estatalizado, era el causante de todos los males sociales.

Para los actuales populistas gubernamentales de España, la ocasión es única para extender la miseria con el objetivo de aprobar dádivas con las que comprar voluntades, burocratizar la iniciativa privada, implantar el clientelismo social, amansar conciencias, manipular el idealismo de la gente, pastorear a la ciudadanía y acallar voces críticas con el fin último de cambiar el actual orden institucional. Lo más seguro es que el experimento no cuaje, pero el ensayo nos va a dejar un país arruinado y deprimido.

Cuanto peor, mejor

Esta forma de entender la praxis política no es nueva al haberse aplicado antes con devastadoras consecuencias en Rusia, China, Cuba o Venezuela. Pocos como el prestigioso historiador británico Orlando Figes describen con tanta brillantez esta perversa mentalidad bolchevique: “Fue como si vieran al pueblo como agentes de sus propias doctrinas abstractas, más que como individuos que sufrían con sus propias necesidades e ideales complejos. Irónicamente, los intereses de la causa a veces significaban que las condiciones del pueblo tenían que deteriorarse todavía más para producir el cataclismo final. Cuanto peor, mejor, reiteraban, queriendo dar a entender que cuanto peor van las cosas, mejor para la Revolución”. Y añade: “En el desprecio por las condiciones de vida de la gente corriente estaban las raíces del autoritarismo al que la Revolución tendría una propensión tan trágica”.

Insisto, en el actual Gobierno español tenemos una caterva de desnortados arropados por ingenieros sociales de la extrema izquierda con aspiraciones de implantar caducas y estériles medidas de inspiración bolchevique en esta parte sureña de la Europa Occidental. Por eso, les sugiero que, cada día cuando se levanten, tengan en cuenta la pregunta retórica del mencionado Figes: “¿cuántas conquistas comunistas se han basado en la apatía de los votantes en una democracia?”.

10 comentarios

  1. Artículo muy interesante, realista y valiente que refleja la triste realidad económica y social de España. Una España que ha sabido demostrar a través de su clase empresarial y del sector agroalimentario que es capaz de remontar la pandemia y de devolver a la sociedad la prosperidad y el trabajo, pero que precisa de unos gobernantes que no les pongan piedras en las ruedas, que no les demonicé y que les deje trabajar en paz y sin amenazas.

    1. Jerónimo, muchas gracias por tu comentario y por la labor que están realizando las cooperativas agrarias en esta crisis sanitaria y económica. Un abrazo.

  2. La indignidad hecha artículo. Entrando en detalles, es reaccionario, de fascismo primitivo, de un juntaletras populista,
    amarillista, ultranacionalista, verborreico y desquiciado. Además claramente el artículo es irresponsable, antidemocrático, asqueroso,
    mezquino, zafio, felón y grosero. Traslada al lector el marcado carácter narcisista, clasista y demagogo del autor.
    Ya sabemos que los modelos a imitar son los señores Trump, Bolsonaro y Johnson y la señora Ayuso, todos ellos magníficos
    gestores de crisis económicas y sociales.
    No sé porque tienes tanto miedo, cuando nuestro queridísimo general Paco lo dijo bien claro: “Lo he dejado atado y
    bien atado”. Grandes tiempos pasados.

    1. Querido Keynes, gracias por aportar tu visión a este espacio de análisis. Lástima que para defender tus ideas fruto de una lectura muy sesgada (¿en qué momento defiendo la política de Trump, Bolsonaro, Johnson y Ayuso?), te escudes en un pseudónimo. Saludos.

  3. Esplendida reflexión Alberto y me temo, desgraciadamente, que muy acertada. No son tan torpes, al menos algunos de los que nos gobiernan; el problema es que sus objetivos van más allá de una simple legislatura y el que quiera entender…

  4. Una ristra de tópicos carentes de fundamento. Cuándo harán Uds. un análisis serio de la situación actual? Es fácil decir trivialidades y descalificar con insultos manidos al que toma decisiones. Un poco de seriedad, que la gente no es tonta, c…
    Un saludo.

  5. Totalmente de acuerdo con tu artículo, Alberto. Esto es así.Lo que está sucediendo en España es muy grave. Otra cosa es, que no lo queramos ver y no queramos darle importancia, pero seguro que todas estas actuaciones van a traer en el futuro, consecuencias graves en la economía y en la forma de vida de los españoles, que indudablemente va a ir peor en todos los sentidos, pero sobre todo en el retroceso de libertades.

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